La licencia de una mina o una plataforma petrolífera podrá avanzar aunque la obra destruya el lugar del que depende una especie protegida. El cambio entrará en vigor el 14 de septiembre y limita la responsabilidad federal a las agresiones ejercidas sobre animales o plantas, como disparar a una tortuga marina o talar un roble de hoja de arce, mientras deja fuera la degradación del entorno que impide alimentarse, reproducirse o encontrar refugio.
Trump restringió la definición federal de daño
Según IFL Science y National Geographic, los departamentos de Interior y Comercio de Estados Unidos aprobaron el 10 de julio la retirada de la definición de daño utilizada durante décadas por la Ley de Especies en Peligro.
La norma anterior incluía cualquier modificación grave del hábitat que matara o lesionara fauna al alterar conductas esenciales. La Administración de Donald Trump considera que aquella lectura era equivocada y presenta la reforma como una recuperación del sentido original de la ley y de la responsabilidad exigida por los votantes.
La discusión sobre qué debía considerarse daño a una especie ya llegó al Tribunal Supremo de Estados Unidos en 1995. Varias empresas madereras sostenían que la ley solo prohibía matar o herir animales y que, por tanto, destruir el hábitat del que dependían no entraba en esa protección. El tribunal rechazó ese argumento por seis votos frente a tres y confirmó que alterar gravemente el hábitat también podía vulnerar la norma.















