Daniel LozanoActualizado Martes,

julio

23:37Daniel Ortega celebr� su propia "final" mundialista el pasado domingo 19 de julio, fecha en la que se festeja la victoria sandinista sobre el r�gimen de los Somoza en 1979. Como se trataba de llamar la atenci�n de un planeta que miraba hacia Nueva York, el dictador llen� la capitalina Plaza de la Fe con adeptos y trabajadores p�blicos, forzados a llevar familiares y amigos con ellos, y con militares, que desfilaron como en los mejores tiempos. Su mujer, la copresidenta Rosario Murillo, poetisa sin obra conocida, hab�a bautizado la sucesi�n de eventos como "Julio eterno y victorioso", en esos excesos literarios que tanto le gustan a las revoluciones. Desde hace tiempo a Ortega le atraen los decorados humanos que acompa�an al dictador Kim Jong-un y muchas de sus decisiones van dirigidas a someter al pueblo nicarag�ense a los excesos que padecen en Corea del Norte. Por eso se decidi� a oficializar lo que ya hoy es un hecho en un anuncio que cumpli� su objetivo y dio la vuelta al mundo: "Quiero que se olviden, aqu� no volver�n a haber elecciones para que ellos [opositores] intenten atrapar el Gobierno y el poder. Vienen conspirando, buscando c�mo organizar partidos, para que en unas elecciones que suponen esos partidos ganen las elecciones".Miles de nicarag�enses salen a la Plaza de la Fe para escuchar el discurso de Ortega.CANAL 6Ortega ley� un guion escrito, en el que seguramente la frase elegida para hacer historia figurar�a entre exclamaciones. Su avanzada edad, 81 a�os, y sobre todo su estado f�sico no quitaron trascendencia a sus palabras, pero en su hilo de voz se acercaba m�s a un testamento pol�tico de un dictador que nunca se luci� en tribuna, m�s parecido a Ra�l Castro y a Nicol�s Maduro que a sus grandes amigos y aliados Fidel Castro y Hugo Ch�vez. En la �ltima farsa electoral de 2021, la dictadura sandinista encarcel� previamente a siete aspirantes democr�ticos, todos ellos con grandes posibilidades de derrotar a su l�der en las urnas. Tambi�n habilit� a los famosos partidos colaboracionistas (en el pa�s centroamericano los llaman zancudos, como los mosquitos) como sus rivales electorales, supuestos liberales y pastores evang�licos tan parecidos a los que acompa�an en Venezuela al chavismo. La oposici�n bautiz� aquella parodia pol�tica como la gran estafa. Y no era la primera. "Vamos a trabajar con la Asamblea Nacional porque hay que hacer las leyes que le pongan un muro a los golpistas, a los vendepatrias, y que por mucha plata que le den los yankis no podr�n ganar", prosigui� Ortega en su discurso dominguero. "Ortega quiere eliminar incluso las votaciones controladas que actualmente utiliza para aparentar normalidad. La dictadura tiene miedo porque sabe que no es invencible", respondi� F�lix Maradiaga, uno de los aspirantes presidenciales que fue encarcelado, maltratado y posteriormente desterrado a Estados Unidos. A la postre, el sandinista nunca ha olvidado el consejo que le regal� Fidel, quien estuvo en contra de que su amigo participar� en unas elecciones democr�ticas contra Violeta Barrios. Ortega perdi� el poder en 1990, pero lo recuper� gracias a ardides pol�ticos y electorales en 2007. Y hasta ahora. "Las elecciones, como pr�ctica y como uno de los pilares de la democracia, ya estaban muy cuestionadas en Nicaragua por el nivel de control que los Ortega Murillo tienen sobre el Consejo Supremo Electoral y sobre todo el sistema electoral. Y suma el contexto de persecuci�n, control y vigilancia sobre la poblaci�n, as� como el temor generalizado de la poblaci�n y la falta de credibilidad. Las elecciones existen en Nicaragua como un adorno para justificar jur�dica y legalmente esa supuesta caracter�stica democr�tica del r�gimen, que en la pr�ctica no es tal. Con el anuncio se reconoce p�blicamente algo que de hecho ya exist�a: el derecho de la gente a elegir libremente y de forma transparente estaba totalmente anulado en Nicaragua", explica a EL MUNDO Elvira Cuadra, directora del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroam�rica.La ofensiva revolucionaria llega adem�s cuando el mapa geopol�tico de las Am�ricas ha cambiado totalmente. El avance de la Doctrina Monroe, actualizada a su conveniencia por Donald Trump, ha provocado la ca�da de Maduro, quien fuera el gran defensor de Ortega, compa�ero del culto del gur� indio Sai Baba, al que tambi�n pertenecen Murillo, empe�ada en levantar gigantescos �rboles de la vida (los pol�micos arbolatas) y la presidenta encargada Delcy Rodr�guez, que incluso lo ha citado en una de sus �ltimas entrevistas. M�s all� de los rezos, Washington mantiene su gran foco sobre Venezuela, mientras mantiene a Cuba a la espera en medio del bloqueo energ�tico y los di�logos con una parte del r�gimen castrista. "Los Ortega Murillo saben que jam�s ganar�an una elecci�n libre, transparente y competitiva y no est�n dispuestos a competir para no poner en riesgo el poder familiar. Se sienten d�biles y temen que despu�s de Cuba pueden enfrentar presiones fuertes de los Estados Unidos", a�adi� otro precandidato encarcelado y posteriormente desterrado, el l�der campesino Medardo Mairena. El poder familiar es, precisamente, la otra clave escondida en el acto del domingo. Murillo est� destinada a ser la sucesora, pese a no contar ni con apoyo popular, ni siquiera entre las bases del sandinismo. "El escenario est� claro: Daniel ya entreg� el poder a Rosario y ella est� delegando tareas de importancia a los hijos para que le ayuden a "gobernar" y porque el c�rculo de confianza es cada vez m�s corto", certifica Cuadra a este peri�dico.