Análisis Exclusivo suscriptores En medio de la destrucción por los dos sismos, que deja 5.200 muertos, Gobierno y oposición discutirán la agenda para el retorno de la democracia.Collage Delcy Rodríguez / Terremoto / Venezuela Foto: Internacional con AFPANALISTA SÉNIOR21.07.2026 22:30 Actualizado: 21.07.2026 22:30

El lunes, Venezuela amaneció con un nuevo balance del doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter, ocurrido pasadas las 6 de la tarde del 24 de junio. Son más de 5.200 muertos, casi 17.000 heridos, 18.000 sobrevivientes con sus viviendas arrasadas, 856 edificaciones gravemente dañadas y 190 colapsadas. Casi un mes después del cataclismo, estas cifras siguen siendo provisionales: la cantidad de desaparecidos supera los 50.000 y la verificación sobre el estado de cientos de construcciones aún está pendiente.Datos de Unicef, el fondo de la ONU para la infancia, indican que 650.000 venezolanos en siete estados del país están demandando ayuda a causa del desastre. De ellos, 230.000 son niños. Según anunció Manuel Rodríguez Pumarol, representante del organismo en Caracas, al diario parisino Le Monde, esta semana comienzan a llegar cientos de miles de dosis de vacunas “contra la difteria, el sarampión, el tétanos e incluso la polio”. LEA TAMBIÉN Para Jarbas Barbosa, director de la Organización Panamericana de la Salud, más allá de la remoción de escombros y la atención de los heridos, “la urgencia sanitaria está lejos de haber sido superada”. Abundan los casos de afecciones cutáneas, síndromes diarreicos, gripa y, no menos importante, muchos pacientes afectados por la depresión.Al desastre humanitario ocasionado por más de dos décadas de chavismo y corrupción, que destruyó la economía y disparó los índices de pobreza de 30 por ciento en 2001 a más de 75 por ciento en esta década, se suma la devastación causada por los terremotos. “Los sismos cayeron como un baño de gasolina sobre las llamas del incendio económico y social por dos décadas de gobierno ineficaz y corrupto”, le explicó a EL TIEMPO un diplomático europeo que visitó Venezuela tras la tragedia y que, ante la dureza de sus palabras, pidió reserva de su nombre.Edificios destruidos en Catia La Mar, La Guaira. Foto:AFPEl gobierno de la mandataria Delcy Rodríguez, que reemplazó a Nicolás Maduro tras su extracción a una cárcel de Nueva York, por comandos estadounidenses en la madrugada del 3 de enero, sabe que la tensión social va en aumento. “El régimen gestiona sus fuerzas con una paranoia quirúrgica”, explicaba hace unos días Osmel Romero Páez, analista político radicado en Caracas, al diario francés Le Figaro.“El Ejecutivo sabe que el estupor de los primeros días da paso a la ira provocada por la falta de agua, alimentos y electricidad”, agregó. “Las tropas permanecen en reserva para contener cualquier estallido social espontáneo…”. Según Romero, la idea del régimen es que “la ayuda humanitaria debe reforzar la dependencia de los damnificados respecto del Ejecutivo; en ningún caso debe convertirse en un instrumento de emancipación”. Tampoco de democratización.Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento oficialista y hermano de la mandataria de facto —un binomio al que, hasta ahora, Estados Unidos apoya—, dejó entrever ese pensamiento dos semanas después de los terremotos. “Nosotros no tenemos cabeza ahora para estar preocupándonos por eso…”, dijo a los periodistas, en referencia al diálogo con la oposición para discutir asuntos electorales. Pero tres días después se vio obligado a cambiar de opinión.“Estados Unidos ha acelerado y modificado sus planes para la transición política en Venezuela después de los terremotos del 24 de junio y estudia una fórmula extraordinaria de administración y tutela transicional que permita dirigir la reconstrucción, evitar un vacío institucional y preparar unas elecciones democráticas”, escribió la semana pasada David Alandete, corresponsal del diario ABC de Madrid, en la capital estadounidense.Según Alandete, el plan implica enviar un contingente de 3.000 personas, integrado por profesionales del Cuerpo de Ingenieros del US Army, y por expertos civiles en “infraestructuras, urbanismo, logística, comunicaciones, energía y ordenación territorial”, para recuperar carreteras, puertos y aeropuertos, así como redes eléctricas, acueductos, hospitales y demás instalaciones prioritarias.Existe posibilidad de nueva ola migratoria Foto:“Lo más importante —le explicó a EL TIEMPO la fuente diplomática— es que ese personal va a asumir el manejo de la ayuda, pues funcionarios estadounidenses temen que el régimen de los hermanos Rodríguez utilice esos recursos para fortalecer su control sobre el pueblo”. La preocupación es válida: Washington se prepara a comprometer recursos que sumarían unos 3.000 millones de dólares. LEA TAMBIÉN Se aceleran los diálogosEl 14 de julio, tres días después de descartar el tema electoral, Jorge Rodríguez se vio obligado a reconocer que la agenda de diálogo y negociación con la oposición se ha acelerado, y que una mesa de concertación va a ser instalada entre las partes, el 1.º de agosto. “El tema electoral es prioritario en la agenda de trabajo conjunto acordado por la oposición y el régimen de Delcy Rodríguez, y no es excluyente en medio de la tragedia (…) como había pretendido su hermano Jorge Rodríguez”, escribió el jueves 15, en ABC de Madrid, la analista venezolana Ludmila Vinogradoff.Dinorah Figuera es una médica que ha presidido la Asamblea Nacional elegida en 2015, que cuenta con mayoría opositora y que fue desconocida por el régimen. Figuera ha cobrado protagonismo como vocera de la oposición, desde el momento en que el secretario de Estado, Marco Rubio, designado por Trump para llevar a buen puerto el proceso en Venezuela, se reunió con ella y le dio patente de legitimidad.“La Asamblea Nacional 2015 anuncia al país el inicio de una agenda de trabajo conjunta a partir del 1.º de agosto concebida como una hoja de ruta para promover la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional…”, escribió Figuera en su cuenta de X, la semana pasada, al confirmar la agenda que impulsó con visitas a Caracas —donde se reunió con Jorge Rodríguez— y Washington —donde habló con Rubio—, días antes de los terremotos.Equipos de rescate transportan el cuerpo de una víctima del doble terremoto en Venezuela. Foto:AFPEn su comunicado, Figuera sostuvo que la agenda priorizará “el fortalecimiento de las instituciones democráticas, del sistema electoral y el restablecimiento de las garantías para la participación política”. En contra de la idea de un aplazamiento por los sismos, aseguró que lo ocurrido ha puesto de manifiesto la importancia de avanzar “con unidad, responsabilidad y visión de futuro”.¿Y Machado?Aunque Marco Rubio no ha visitado Venezuela desde la extracción de Maduro, lleva seis meses al frente del férreo control al régimen de los hermanos Rodríguez. En un extenso informe sobre el rol del poderoso secretario de Estado, el diario New York Times narró cómo “en la madrugada del 3 de enero, poco después de que capturaran a Maduro, Rubio se puso en contacto con Rodríguez por teléfono y, hablando en español, le dijo que tenía dos opciones: colaborar con Estados Unidos o presenciar un ataque a mayor escala contra la infraestructura, las bases militares y los altos cargos”. Y remató el Times: “Tras algunas negociaciones, Rodríguez aceptó”.Desde entonces, ha consolidado su poder y ha hecho honor al apodo de ‘virrey’ de Venezuela que le han puesto en Washington. Con la ayuda del departamento del Tesoro, Rubio controla cada dólar que Caracas obtiene de las ventas de petróleo que Estados Unidos le permite hacer, y su gasto. Delcy Rodríguez depende enteramente de Rubio: sin su visto bueno, no puede siquiera pagar la nómina del Estado. LEA TAMBIÉN La mandataria le consulta a Rubio cada nombramiento importante, como el del nuevo mindefensa, el general Gustavo González, quien en marzo sustituyó a Vladimir Padrino, en uno de los muchos cambios destinados a acabar con los restos del madurismo, una tarea exigida a Rodríguez por el secretario de Estado.Pero no todo va bien para Rubio. Antes de los terremotos, el secretario dividió en tres fases su plan para Venezuela: recuperar la economía, estabilizar al país y facilitar la transición democrática. Pero para las dos primeras fases, hace falta inversión extranjera. “Antes de decidirse a poner sus dólares allá, los inversionistas le han planteado a Rubio, más que certezas, preguntas, dudas e inquietudes”, le dijo a EL TIEMPO la fuente diplomática europea ya citada. “La corrupción de los Rodríguez es solo una de las preocupaciones”, agregó.Edificio destruido en Macuto, estado de Vargas, Venezuela, tras el doble terremoto del 24 de junio. Foto:AFP“De ahí que —agregó la fuente— algunos asesores del secretario de Estado piensen que, para mostrar resultados tangibles, hay que pasar el tema del retorno a la democracia del tercer al segundo lugar de la agenda”.Esa puede ser la razón para que Rubio haya presionado el inicio, sin tardanza, de conversaciones entre Gobierno y oposición, destinadas a fijar, entre otras, un calendario electoral.La reconstrucción del país devastado por los sismos es un esfuerzo gigantesco que va a tomar tiempo. Y nada impide que se desarrolle mientras avanza la apertura democrática.Dastan, el perro rescatista. Foto:Sin poder siquiera regresar a Venezuela, María Corina Machado, a la que más del 70 por ciento de los venezolanos reconoce como líder de la oposición, es la gran ausente de la escena. Del lado antichavista, el diálogo lo van a conducir la médica Figuera y otros dirigentes. Mientras las especulaciones sobre el deterioro de las relaciones entre Machado y Trump se multiplican, Rubio parece haber entendido que el momento de la carismática dirigente no ha llegado aún.Pero si el plan de Rubio —quien tiene la sartén por el mango— sigue adelante y se hace realidad el adelanto del tema electoral en el cronograma, no hay duda de que, cuando las garantías políticas a la oposición queden pactadas y exista un calendario electoral cierto, será el momento de Machado, quien para entonces contará con la ventaja de no haberse desgastado ni en el proceso de negociación con el régimen ni en el lento, desafiante y problemático programa de reconstrucción. Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.