España pagó 40.500 millones de euros en intereses de la deuda pública en el último año, según los últimos datos publicados por Eurostat. Si se compara con el PIB, asciende al 2,4%, lo que la convierte en el tercer país europeo con mayor carga de intereses. Este elevado gasto conlleva un coste de oportunidad que impide desplegar otras políticas públicas. España está gastando medio punto más de PIB que el conjunto de los países de la eurozona. En concreto, el conjunto del euro, descontando a España, dedica un 1,9% de su PIB a soportar el gasto de la deuda en los últimos 12 meses. Esto significa que España está pagando medio punto extra en sostener su deuda pública, como consecuencia de su alto endeudamiento. Solo Italia y Grecia tienen una factura de intereses superior a la de España. Ese medio punto de PIB que paga España por encima del resto de la eurozona es un alto precio para el país. Por ejemplo, es equivalente a todo el gasto en vivienda que hace el conjunto de las Administraciones Públicas. En concreto, según la clasificación de gasto funcional, España destinó el 0,51% del PIB a vivienda en 2024 (último año disponible). Y este gasto no es exclusivamente inversión en vivienda, sino que también incluye partidas como las de habilitación de suelo para la construcción o inversiones en mantenimiento y rehabilitación, entre otras. En definitiva, lo que refleja este dato es hasta qué punto la elevada deuda pública tiene un alto coste de oportunidad. Pagar los intereses de la deuda impide destinar esos recursos a cuestiones que son prioritarias en la actualidad. Esto significa que mantener una alta deuda pública es una política fiscal con importantes costes a futuro, pero también en el presente. España podría duplicar hoy su inversión en vivienda si tuviese la misma carga de intereses que el resto de la eurozona. Desde 2019 hasta 2024, España aumentó el gasto en intereses de la deuda en casi 0,2 puntos del PIB. Una subida superior al aumento del presupuesto total destinado a Educación y casi el doble que el gasto en protección del medio ambiente y políticas climáticas. La ratio de endeudamiento de España bajará este año del 100% del PIB gracias al impulso del crecimiento económico y la inflación. Sin embargo, seguirá en el vagón de economías europeas más endeudadas, junto con Italia, Francia, Grecia y Bélgica. La alta deuda pública genera un círculo vicioso: una alta factura de la deuda complica gravemente el desapalancamiento, lo que sigue elevando los costes financieros a futuro. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) calcula que el gasto en intereses de España seguirá siendo alto a futuro y no conseguirá bajar del 2,4% del PIB pese a la reducción de la ratio de deuda. La estrategia fiscal El Gobierno ha presumido de la reducción de la deuda en los últimos años, pero la realidad es que sigue en niveles elevados a pesar del ciclo de crecimiento económico que ha vivido España. Según las proyecciones del Ministerio de Economía, la deuda volverá a los niveles previos a la pandemia el próximo año. La estrategia fiscal de España contrasta con la que ha tenido Portugal en este mismo periodo. Antes de la pandemia, la deuda pública de Portugal era casi 20 puntos superior a la de España. Sin embargo, Lisboa ha desplegado una política fiscal prudente, sobre todo por la vía del control del gasto, que ha permitido bajar su deuda en casi 30 puntos del PIB. El resultado es que la deuda de Portugal es ya 10 puntos inferior a la de España. Un cambio que ha generado un importante ahorro en intereses, generando espacio fiscal para el gasto. Esto es, la política fiscal restrictiva en un primer momento ha generado nuevas capacidades de gasto ahora que la factura de la deuda es más baja. En concreto, Portugal soporta unos intereses financieros que son casi medio punto inferiores a los de España. Un cambio drástico si se compara con la situación que tenían ambos países en el año 2018 (el de la moción de censura). En ese momento, Portugal tenía que pagar un punto completo más de PIB que España para sostener su deuda. España y Portugal han vivido un ciclo económico expansivo muy similar durante estos años. Sin embargo, su política fiscal ha sido muy diferente. Portugal ha aprovechado el aumento de los ingresos cíclicos gracias al crecimiento económico y la inflación para corregir su déficit y bajar su deuda. Por el contrario, España ha destinado la mayor parte de los recursos a elevar su gasto público. En concreto, el gasto público de España es casi 3,4 puntos del PIB superior al que había antes de la pandemia. Por el contrario, en Portugal apenas ha subido en 0,3 puntos. Esto ha permitido a Lisboa reducir mucho su deuda pública y, por extensión, la factura de los intereses. España ha perdido esta oportunidad a cambio de hacer una política fiscal más expansiva. TE PUEDE INTERESAR Portugal pagará este año menos del 2% de su PIB en intereses. Por el contrario, España volverá a soportar una factura del 2,4%. De hecho, España no está consiguiendo reducir el coste de los intereses pese a ir recortando la ratio de endeudamiento año a año. El motivo es que los tipos de interés también han subido en la crisis inflacionista. El tipo medio de la deuda de España se sitúa actualmente en el 2,42%, por encima del 2,18% que pagaba antes de la pandemia y muy por encima del 1,61% que llegó a pagar en 2021. Esta subida del tipo medio, que supera los 80 puntos básicos, está provocando que la factura de los intereses no se reduzca pese al desapalancamiento. El coste de las nuevas emisiones está siendo significativamente más alto, lo que anticipa que el tipo medio que paga el Tesoro seguirá subiendo, al menos en el corto plazo. El coste medio de las nuevas emisiones del mes de junio alcanzó el 3,12%, 70 puntos por encima del coste de la deuda en circulación, lo que sigue empujando al alza el gasto en intereses. España está pagando un alto coste de oportunidad que impide potenciar otras políticas públicas que el país necesita imperiosamente, como la de construcción de vivienda. España pagó 40.500 millones de euros en intereses de la deuda pública en el último año, según los últimos datos publicados por Eurostat. Si se compara con el PIB, asciende al 2,4%, lo que la convierte en el tercer país europeo con mayor carga de intereses. Este elevado gasto conlleva un coste de oportunidad que impide desplegar otras políticas públicas.
El coste de oportunidad de la deuda pública: España podría duplicar su inversión en vivienda
España paga medio punto más de PIB en financiar su deuda pública que el conjunto de países de la eurozona. Una diferencia muy significativa, que permitiría duplicar la inversión pública en vivienda







