Un Mundial deja tela para cortar durante meses. Y este 2026 tal vez más, porque tuvo mayores dimensiones: 3 países, 48 equipos, 104 partidos. Esta es una breve lista de anotaciones…* EL CAMPEÓN. Una buena España, muy justamente coronada. No deslumbró ni generó espectáculos fantásticos, no, correcta, eficiente, colectiva. Dominó los 8 partidos futbolística y físicamente, se dio el lujo de conquistar un Mundial jugando sin un 9 (Oyarzábal no lo es, jugó allí improvisado) y de que su estrella estuviera apagada (Lamine Yamal). Su tarea cumbre fue ante Francia, al que todos daban por ganador. Le puso kétchup, mostaza, mayonesa y se lo deglutió. España llegó al torneo en óptimas condiciones físicas y con una edad perfecta. Sumando los once que entraron a la final hacían un promedio de 26,6 años. Ideal.* EL TÉCNICO. Aplausos de pie para el riojano Luis de la Fuente (65 años, ex lateral izquierdo del Athletic de Bilbao). Concientizó a sus hombres de jugar de una manera: toque, movilidad, paciencia para encontrar los espacios y los momentos. El estilo barcelonista, similar al de la España campeona en Sudáfrica 2010. Todos le respondieron extraordinariamente. Sin un plantel excepcional, sí calificado, obtuvo un rendimiento óptimo. En poco más de 2 años y 8 meses logró la Eurocopa, la Liga de Naciones y el Mundial. Impresionante. Ah… en ese lapso enfrentó tres veces a la poderosa Francia y la venció 2-1, 5-4 y 2-0.Publicidad* EL JUGADOR. Por clase y regularidad, Rodri, capitán español. Volvió a encontrar en este Mundial el esplendor de antes de su lesión de ligamentos. Darle la pelota es como poner el dinero en el banco. No hizo goles ni asistencias, pero ningún otro futbolista tuvo más veces la pelota y la jugó siempre bien. No se le recuerda una mala entrega. El cerebro, el equilibrio.* EL ONCE IDEAL. Vozinha (Cabo Verde); Pedro Porro (España), Dayot Upamecano (Francia), Aymeric Laporte (España), Nicolás Tagliafico (Argentina); Jude Bellingham (Inglaterra), Rodri (España), Declan Rice (Inglaterra); Lionel Messi (Argentina), Erling Haaland (Noruega), Kylian Mbappé (Francia).* LA REVELACIÓN. Cabo Verde. Se pensaba que le harían seis goles en todos los partidos, pero estaba bien plantado, sabía a qué jugaba, tenía amistad con la pelota. El único que le arrancó un punto al campeón. Contra todo pronóstico, clasificó a dieciseisavos de final. Y aún perdiendo, hizo un partido memorable ante Argentina, al que llevó al alargue.PublicidadPublicidad* EL MILAGRO. Messi. No fue al Mundial a engrosar sus números personales sino a llevar a Argentina a lo más alto. Tuvo actuaciones memorables. Nunca un futbolista de 39 años jugó así en un Mundial. Ni en ningún otro torneo. Marcó 8 goles y dio 4 asistencias, pero además orquestó casi todas las maniobras de ataque de Argentina, la más goleadora del certamen. Cada pelota que toca limpia la jugada y sucede algo importante. Un genio ciento por ciento al servicio del equipo. Grandísimo capitán, líder inspirador de sus compañeros. Triple finalista del mundo. Si había alguna duda, este Mundial la disipó: el mejor de la historia.* LA SENSACIÓN. Vozinha, el notable arquero de Cabo Verde. Estaba sin club y con 40 años. Atajó el viento. Su partido ante España y su duelo con Messi serán inolvidables. No consiguió contrato con un club profesional hasta los 26 años y aun siendo futbolista trabajaba como electricista. Iluminó el Mundial.* LA DECEPCIÓN. Cristiano Ronaldo. Que te vaya mal en un Mundial no es grave, que te vaya mal en dos, tres, bueno… pero ¿fracasar en seis…? Dejó instalado el debate en todo Portugal: lo que pudo haber logrado esta generación portuguesa tan buena sin la obligación de tener que alinear a Cristiano.* LO INQUIETANTE. No surgen figuras nuevas en el fútbol. Los que alcanzaron cierto brillo ya llevan años en el fútbol. A Lamine Yamal, que llegaba como la estrella, el Mundial lo pasó de largo. Apenas marcó un gol. No anduvo. No puede decirse que España haya ganado algún partido por él. Deberá esperar al 2026. En cambio, le fue bien a su compañero Pau Cubarsí, ganador del premio al jugador joven.* LA FRASE. En 2018, Argentina llevó a Rusia un plantel excelente: Messi, Di María, Agüero, Mascherano, Otamendi, Dybala, Tagliafico, Higuaín, todos jóvenes. Pero la pésima relación del técnico Sampaoli con los jugadores convirtió la participación en un caos. Gustavo Alfaro, entonces comentarista televisivo, resumió la actuación: “Nos morimos de hambre con la heladera llena”. Definición perfecta para aplicar a esta Francia 2026: tenía a Upamecano, Rabiot, Mbappé, Dembelé, Doué, Olise, Cherki, Barcola y terminó con sabor a frustración y con dos derrotas duras al final: 0-2 con España y 4-6 con Inglaterra. Un supercandidato al título se volvió a casa con seis goles en la canasta. Feo.* EL ESPECTÁCULO. “Merecido campeón, España, pero ¡qué aburrido juegan!, sus partidos fueron los más tediosos del Mundial”, escribió el tuitero ecuatoriano Flavio Arosemena Burbano. No deja de ser cierto. La España de los mil pases tiene clarísimo su estilo, y juega bien, pero no da espectáculo. En cambio, Argentina, sin brillar, convirtió varios de sus encuentros en volcanes. El 3-2 a Cabo Verde, el otro 3-2 a Egipto, el 3-1 a Suiza y el 2-1 a Inglaterra fueron de lo mejor del campeonato. Por intensidad, dramatismo, vuelcos, golazos e incertidumbre hasta el final.Publicidad* EL ACIERTO. Los 48 participantes. De antemano parecía un número exagerado, sin embargo, se pasó rápido, vimos más selecciones no tradicionales y no desentonaron. De no haber sido por el aumento de equipos quizás no hubiésemos descubierto a Cabo Verde, a Curazao. Y entraron diez africanos, que aportaron su frescura.* LA ALEGRÍA. La sonrisa y el humor contagiantes de Erling Haaland. Además de un crack del gol, transmite humildad, positivismo, frescura, buena onda para sus compañeros y tolerancia para los rivales que lo quieren bajar. Sus dos goles a Brasil no se borran más. Y sus compatriotas haciendo el remo vikingo, otra maravilla.* EL MÉRITO. De la defensa española: recibir un solo gol en 8 partidos es de fábula: 0,125 por juego. El héroe que logró batir una vez a Unai Simón fue el belga Charles De Ketelaere. El récord de imbatibilidad anterior lo tenían Fabien Barthez en 1998, Gianluigi Buffon en 2006 e Iker Casillas en 2010, quienes recibieron 2 goles en 7 partidos. ¿Y por qué Vozinha en el arco y no Unai Simón, que tuvo un fantástico Mundial…? Por el impacto universal que causó el golero caboverdiano. Él sólo paró a España con docenas de tapadas heroicas.* LO INQUIETANTE II. La actuación sudamericana. “Fuera de Argentina, otra ves finalista”, lo de Brasil fue flojísimo, irreconocible. Paraguay con un juego ultradefensivo fue 16°. Uruguay terminó en un vergonzante 37° lugar. Ecuador, del que se esperaba mucho más, fue 25°. Colombia no lo hizo mal, pero no tenía un 9 de calidad ni un 10 (James Rodríguez impresentable físicamente). Y Luis Díaz estuvo ausente sin aviso.* LA VERGÜENZA. Dos. Una, que la FIFA habilitara para jugar contra Bélgica al atacante estadounidense Folarin Balogún, después de recibir tarjeta roja ante Bosnia. Esto, por expreso pedido del presidente Donald Trump a Gianni Infantino. Una locura. La otra: que la final entre una selección sudamericana y una europea fuera arbitrada por un europeo. Con el agravante de que éste -Slavko Vincic- sea esloveno, igual que el presidente de la UEFA, Aleksandar Ceferin. Pero, además, Vincic es hijo putativo de Ceferin. Éste lo lleva en la maleta. Un descaro. (O)
Lo lindo, lo feo, lo malo, lo bueno...
Un Mundial deja tela para cortar durante meses. Y este 2026 tal vez más, porque tuvo mayores dimensiones: 3 países, 48 equipos, 104 partidos.













