La reforma económica y fiscal del Gobierno de José Antonio Kast, bautizada como proyecto para la Reconstrucción Nacional y el Desarrollo Económico Social, ha sido despachada por la Cámara de Diputados en su tercer trámite legislativo después de una sesión que se ha extendido casi cuatro horas. Solo una de las enmiendas del Senado ha sido enviada a la Comisión mixta, compuesta por cinco diputados y cinco senadores, tras no conseguir el quórum requerido, de 78 votos. Se trata de la propuesta que aborda la forma de compensación a los municipios por la exención de contribuciones a los adultos mayores de 65 años.Ahora, la revisión de esta norma en la comisión sería el último trámite legislativo antes de que la megarreforma pueda quedar lista para ser promulgada como ley por el presidente Kast, aunque la oposición ya ha anunciado reserva de constitucionalidad en contra de, al menos, una docena de las 28 enmiendas del texto votadas este martes. El lunes, la izquierda adelantó que presentará tres requerimientos en el Tribunal Constitucional (TC) para objetar aspectos fiscales, como la propuesta de invariabilidad tributaria a los grandes inversionistas, y medioambientales. La discusión, que ha arrancado a las 10.30 horas local, ha concluido, cerca de las 02.00 de la tarde, con la votación de las enmiendas aprobadas en particular por el Senado, con un margen estrecho de apoyos, hace cinco días.El Gobierno de Kast ha querido evitar a toda costa pasar por la comisión mixta para no demorar el avance de su apuesta económica y tributaria. Pero los parlamentarios del Partido de la Gente (PDG), sin una definición ideológica clara y liderado por el excandidato presidencial Franco Parisi, no han apoyado algunos puntos de la iniciativa. Pamela Jiles, diputada del PDG –conocida como la Abuela–, afirmó que estaban dispuestos a votar en contra de algunos artículos para que sean mejorados en la comisión: “Queremos darle la oportunidad al Gobierno de demostrar que sí tienen corazón”. El Gobierno de Kast pretende reactivar la economía, potenciar la inversión y la creación de empleos con el paquete de 40 medidas contenidas en su megarreforma. En Chile, la actividad lleva cinco meses seguidos en contracción y la tasa de desocupación alcanzó el 9,4% en mayo, la cifra más alta desde 2021. Pero el plan ha sido cuestionado por organismos técnicos, como el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), y economistas debido a los riesgos que supone su puesta en marcha para las arcas públicas. Los ejes principales de la megarreforma apuntan a la rebaja del impuesto corporativo desde el 27% actual al 23%, la invariabilidad tributaria de hasta 25 años a las grandes inversiones, la exención de las contribuciones municipales a las primeras viviendas de los adultos mayores de 65 años. La advertencia de los economistas es que estas medidas generarán una baja en la recaudación fiscal que no será compensada con un crecimiento económico hasta unos años después. Andrea Repetto, directora de la Escuela de Gobierno de la Pontificia Universidad Católica de Chile, dijo en una entrevista con EL PAÍS en junio que le parecía un proyecto construido sobre “una mirada limitada del crecimiento: supone que depende primordialmente de los impuestos” y “olvida la multiplicidad de motivos por los cuales Chile crece más lento”. Su conclusión es que se trata de “una reforma cara, con costos claros y beneficios inciertos”. Jorge Quiroz, ministro de Hacienda, dijo estar satisfecho porque la mayoría de los artículos fueron aprobados por “un amplio margen” y “apoyos transversales que van mucho más allá de los partidos y parlamentarios del oficialismo”. El secretario de Estado agradeció los votos de formaciones políticas que no parte del oficialismo, como el Partido Nacional Libertario (PNL), liderado por el ultra Johannes Kaiser; el PDG, que dio respaldo a algunas normas; y la Democracia Cristiana, de centro. “Doy las gracias al presidente Kast por su permanente apoyo a esta iniciativa, siempre mirando el futuro de Chile y no la cosa corta, demagógica o populista”, indicó en una rueda de prensa. La reforma fue presentada al Congreso en abril. A lo largo de su trámite legislativo, algunos parlamentarios de la izquierda criticaron la rapidez con la que se estaba discutiendo el paquete de medidas. Incluso, la oposición pedía que se suspendiera la votación en la sala de la Cámara de Diputados este martes ante la emergencia vivida en Chile por el sistema frontal que ha dejado a 10 personas muertas, 16 lesionadas, cuatro desaparecidas y a casi 2.300 damnificadas.