“Las mascotas son familia, y ya pueden ocupar un hueco a nuestro lado en el tren”, anunciaba a semana pasada el ministro de Transportes, Óscar Puente, en las redes sociales. La medida, con abundancia de matices, ha entrado hoy en vigor, en coincidencia con el día mundial del Perro, y ha generado disparidad de opiniones entre los usuarios del ferrocarril.El anuncio ministerial desató una tempestad de respuestas en X, en una horquilla de opiniones que va desde el más profundo agradecimiento hasta el rechazo visceral. En realidad, las mascotas ya podían viajar en la red de Rodalies sin apenas restricciones, con la única condición, para los perros, de llevar correa y bozal desde el acceso a la estación y permanecer bajo la supervisión del propietario. Ni siquiera tienen que pagar billete.A punto de acceder a un tren AVE con un galgo @oscar_puente_La novedad es que ahora los perros superan las cercanías y pueden utilizar los trenes de larga distancia.”A primera vista parece una medida positiva en el sentido de que simplifica la vida de la gente que tiene animales de compañía”, valora Carles Garcia, portavoz de la asociación Promoció del Transport Públic (PTP).“Bienvenida sea esta medida si permite captar usuarios para el transporte público que hasta hora no tenían otra opción que recurrir al transporte privado, siempre y cuando no suponga un perjuicio para el resto de usuarios”, argumenta, dando pábulo a la gran pregunta: ¿la presencia de animales durante largos trayectos ahuyentará usuarios, propiciará un incremento de clientes o mantendrá el volumen de feligreses de Renfe?En países de nuestro entorno es una práctica asumida desde hace años, aunque con unas condiciones muy diferentes porque no se contempla, como en España, que el perro, de hasta 40 kilos, viaje en un asiento convencional al lado de la ventanilla, con el propietario en la plaza contigua. El asiento perruno es el hecho diferencial.Aludiendo a razones de higiene, en los trenes de largo recorrido de Gran Bretaña las mascotas no pueden ocupar los asientos, sino que deben viajar en el suelo, a los pies del cuidador, que puede llevar hasta dos perros (en España, uno). Para ellas, el viaje es gratuito, pero deben llevar correa en todo momento.El hecho de que los animales ocupen un asiento marca la diferencia respecto a los países de nuestro entornoLa compañía ferroviaria estatal italiana apenas aplica restricciones. Perros, gatos y otras mascotas pequeñas viajan gratuitamente en un transportín de dimensiones máximas de 70x30x50 cm (uno por pasajero). Los perros pueden ser de cualquier tamaño; requieren correa, bozal, certificado de inscripción en el registro canino y cartilla sanitaria. Viajan en larga distancia por solo cinco euros de domingo a viernes y un euro los sábados. En los trenes regionales la tarifa equivale a la mitad de un billete de segunda clase.También en Francia los perros grandes deben llevar correa y bozal permanentemente. Pagan entre 7 y 10 euros y deben aposentarse a los pies del propietario, que se compromete tácitamente a que no van a molestar al resto de los viajeros. Es obligatorio llevar chip identificativos, pasaporte europeo de animales de compañía y el calendario vacunal actualizado.Los prpietarios deben colocar una funda en el asiento de la mascota @oscar_puente_“Si se sientan un asiento que después deberé utilizar yo, que soy alérgico a los ácaros, pelos de pelos y gatos, etcétera, y sufro un ataque de alergia, ¿quién se responsabiliza?”, se pregunta un usuario a propósito del anuncio de Óscar Puente. Es una pregunta recurrente. ¿Qué pasa con los alérgicos?, ¿y con las personas que tienen miedo a los perros?“Para la gente que se echa las manos a la cabeza, en casi toda Europa viajas con perros en tren sin transportín”, recuerda una usuaria. La cuestión, para muchos, es cómo afectará al resto del pasaje que el animal se entregue a sus necesidades fisiológicas o decida ofrecer un concierto de ladridos: “¿Hay baño para perros? Lo digo porque el retraso medio en larga duración es de 90 minutos”, dice un usuario.La medida, que se aplica desde hoy, se debate entre el rechazo y los aplausosHasta ahora este servicio estaba disponible en algunos trenes AVE y corredores ferroviarios (desde el 2022 en el Barcelona-Madrid y el Málaga-Madrid y, posteriormente en el Madrid-Valencia, Madrid-Alicante y Madrid-Granada).Ahora los perros de hasta 40 kilos pueden viajar con sus dueños tanto en los servicios comerciales de Rente (AVE, Avlo, Alvia, Euromed e Intercity) como en los trenes de servicio público (Avant y Media distancia). La compañía destaca su apuesta por una “movilidad más inclusiva y adaptada a las formas de viajar”.Pero, por exceso o por defecto, nunca llueve a gusta de todos: “Mi mastín y mi labrador [ejemplares que exceden el peso previsto], que son dos santos, no tienen esa consideración por su peso. No me importa, teniendo en cuenta que las dos últimas veces que he ido en AVE a Madrid he tardado cuatro horas y media (está de moda robar cables). Ya iré en coche”.Nunca: “Qué asco. Los que no tenemos mascota no tenemos por que aguantar malos olores, suciedad o ruidos de los perros de los demás”.