La inteligencia artificial (IA) ya forma parte de las primeras pruebas y proyectos de varias compañías del país, pero su incorporación todavía se concentra en herramientas aisladas, asistentes de texto y automatizaciones básicas. El siguiente paso será conectarla con los procesos críticos y que sea parte de la operación empresarial.Así lo considera Héctor Freile, CEO de ILUM, empresa ecuatoriana con ocho años de operación que brinda servicios de estrategia digital, transformación de procesos, plataformas tecnológicas y gestión de proyectos. Freile señala que buena parte del sector empresarial todavía se encuentra en una fase de comprensión y adopción incipiente. Aunque existe interés por experimentar, son pocas las organizaciones que han modificado su forma de trabajar.“El reto no es tecnológico; es estratégico y cultural”, sostiene el ejecutivo. A su criterio, la transformación comienza cuando la inteligencia artificial deja de utilizarse como una herramienta independiente y participa de manera organizada en las actividades centrales de la compañía.Utilizar plataformas como ChatGPT, explica, puede mejorar el rendimiento individual al agilizar la redacción o la organización de información. Sin embargo, ese uso continúa siendo táctico. Una integración empresarial supone que la tecnología forme parte del flujo de trabajo y que el conocimiento generado pueda ser compartido por toda la empresa.Aplicación de la IAEntre los problemas que pueden atenderse actualmente están la demora en el servicio al cliente, la revisión de grandes volúmenes de documentos, la elaboración de propuestas comerciales, la priorización de oportunidades de venta, el manejo de inventarios y los procesos de cobranza.También puede reducir errores en actividades repetitivas, mejorar la consistencia de la información y acelerar decisiones. Freile considera que el principal aporte no siempre consiste en crear una actividad nueva, sino en ejecutar con mayor rapidez y precisión las tareas que una organización realiza diariamente.Proyecto de ley sobre control de la IA en la Función Judicial plantea incluir como falta grave que se la use de manera indebidaSectores como comercio minorista, consumo masivo, manufactura, logística, banca, seguros, agricultura y servicios tienen un mayor campo de aplicación debido al volumen de información que manejan y a la frecuencia de sus decisiones.En el comercio, por ejemplo, estas herramientas pueden anticipar necesidades de inventario y orientar promociones de acuerdo con el comportamiento de los clientes. En manufactura permiten detectar posibles fallas en maquinaria, mientras que en banca y seguros pueden contribuir a evaluar riesgos, identificar operaciones irregulares y ajustar productos para cada usuario.En agricultura, su uso puede apoyar la administración de recursos y el análisis de la producción. Para Freile, el denominador común entre estos sectores es la presencia de grandes cantidades de información y actividades que se repiten de manera constante.El ejecutivo menciona el caso de una empresa exportadora en la que las conciliaciones bancarias y la elaboración de reportes contables tomaban aproximadamente tres semanas y requerían la intervención manual de varios colaboradores.Con la implementación de agentes y procesos automatizados, la información comenzó a extraerse, depurarse y clasificarse sin intervención manual. Los reportes pasaron a generarse en cerca de dos horas, se redujeron los errores y el personal pudo ser asignado a otras actividades.La academia y el sector empresarial compartieron sus perspectivas sobre el liderazgo humano en tiempos de IAEstos proyectos, añade, no deberían quedar únicamente bajo responsabilidad del área tecnológica. Las unidades comerciales, operativas, financieras y de servicio al cliente deben intervenir, porque son las que conocen las dificultades y necesidades de cada proceso.Acceso para pymesLa inteligencia artificial dejó de ser una tecnología reservada para las grandes corporaciones. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) pueden acceder a herramientas que antes requerían inversiones elevadas o equipos especializados.Freile considera que las pymes incluso cuentan con una ventaja frente a organizaciones de mayor tamaño: tienen estructuras menos complejas y pueden ajustar sus procedimientos con mayor rapidez.El acceso a una plataforma, no obstante, no garantiza una transformación. La diferencia está en la forma en que la empresa incorpora la tecnología en sus actividades y en la capacidad de sus trabajadores para aprovecharla.La inteligencia artificial debe funcionar como un apoyo para ampliar las capacidades del equipo, sostiene Freile. Su propósito no debería ser sustituir de manera automática a las personas, sino reducir la carga de tareas operativas para que puedan dedicar más tiempo al análisis, la creatividad, la negociación y la resolución de problemas.Del banano a los algoritmos: el nuevo modelo de desarrollo para EcuadorDurante los próximos tres años, agrega, Ecuador debería articular una estrategia entre los sectores público, privado, académico y educativo.La aplicación de la inteligencia artificial debería concentrarse en problemas concretos de productividad, acceso a servicios, eficiencia estatal e inclusión financiera. Su avance dependerá no solo de la disponibilidad tecnológica, sino también de la capacidad del país para preparar a sus empresas y trabajadores.Este y otros temas se abordarán el 29 de julio, a las 09:30, en el auditorio de Alhambra Shopping, en Samborondón, durante el foro “Inteligencia artificial o inteligencia con alma”, organizado por EL UNIVERSO. (I)
Inteligencia artificial en empresas: retos y oportunidades para Ecuador
Héctor Freile, CEO de ILUM, afirma que la transformación empresarial exige integrar la IA y preparar al personal para nuevas funciones.








