La diputada de Junts Anna Navarro, flamante apuesta de Carles Puigdemont en las listas electorales de 2024 para ser la número dos del partido, ha anunciado este martes que renuncia a su acta en el Parlament de Cataluña por “motivos personales y profesionales”. En un comunicado, Junts ha explicado que la empresaria seguirá formando parte de la Dirección Permanente y de la Dirección Ejecutiva Nacional de Junts. Navarro asegura que estos dos años han estado marcados por “la intensidad, la exigencia y el aprendizaje” y reivindica “la gran oportunidad que ha supuesto servir al país desde el Parlament”. Navarro, nacida en la Garrotxa hace 58 años pero que luego fijó su vida en California, ha comunicado su renuncia durante la reunión del grupo parlamentario, pero antes había avanzado su decisión a Puigdemont, y también al secretario general del partido, Jordi Turull. Anna Navarro fue un fichaje avalado por el propio Carles Puigdemont en la recta final de la campaña por las elecciones catalanas de 2024. Pese a no contar con ninguna experiencia previa en política, el expresidente catalán aupó a la empresaria hasta el número 2 de la lista de Junts per Catalunya con la idea de que era un rostro nuevo, y supuestamente competente, para pescar votos fuera del terreno más afín al partido. La apuesta de Puigdemont implicaba desplazar a nombres femeninos con fuerte huella dentro de Junts, y la decisión fue acogida con ciertas dudas. Esas dudas se transformaron en suspicacias ya durante la campaña electoral, que Junts centralizó en el sur de Francia para que Puigdemont pudiera participar en los mítines sin riesgo a ser detenido. Anna Navarro apareció escasamente en el escenario que Junts habilitó en Argelers y, cuando lo hizo, mostró dificultades para conectar con la militancia. Su paso por el Parlament ha quedado igualmente marcado por la discreción, y cuando tuvo protagonismo fue por motivos ajenos a su voluntad, como cuando denunció haber sido desatendida en un ambulatorio por no ser “inmigrante”.