Los infractores se enfrentan a multas de hasta 60.000 euros y a una indemnización de unos 300.000

La Consejería de Desarrollo Rural de Cantabria (PP) ha informado de que más de 2.100 peces han muerto tras un vertido de purines en los ríos Pisueña y Llerana, “quedando este último arrasado y completamente sin vida”. El gran daño ecológico y medioambiental se ha producido en un tramo total de unos seis kilómetros, cuatro y medio correspondientes al Pisueña y el kilómetro y medio restante en el Llerana, donde se detectó el origen de la contaminación del agua y donde más graves son sus efectos. La consejería ha informado de que abrirá “un expediente de infracción administrativa” contra la entidad responsable conforme a los criterios de la ley de pesca cántabra, que recoge lo sucedido como “infracción muy grave”: los responsables se enfrentan a multas que podrían ir de 3.000 a 60.000 euros y la indemnización que podría rebasar los 300.000 euros.

Los hechos sucedieron el pasado viernes, cuando un vertido de purines ―residuos de origen orgánico, como excrementos, fermentados o con capacidad de fermentar que tienen impacto medioambiental y que se usan como abono― llegó a esos espacios fluviales con protección especial. La consejera de Desarrollo Rural, María Jesús Susinos, explica a EL PAÍS que estos restos proceden de una explotación ganadera de las proximidades y que el aviso lo dieron pescadores y vecinos al detectar los malos olores. Entonces, el “desastre”, con el Llerana como gran afectado en calidad de afluente del Pisueña: “No ha quedado absolutamente nada, han muerto todos los peces”.