Con el debido respeto, lo del 'show' del descanso de la final del Mundial me pareci� un aut�ntico esperpento. De esos 11 minutos –largos- rubricados a bombo y platillo por Chris Martin apenas se salva una siempre maravillosa Shakira que, a fuerza de omnipresencia, est� perdiendo ya cierta gracia.

Lo m�s chocante, por arrancar denomin�ndolo de alguna manera, fue la intervenci�n de Madonna en una actuaci�n tan absolutamente imposible que parec�a cosa de la IA. �C�mo fue esa escena de la diva sentada en la parte trasera de un descapotable conducido por Ronaldo, con Ronaldinho de copiloto, moviendo las cabezas como los hermanos de 'Una noche en el Roxbury'? El asunto adquiri� ya tintes dram�ticos cuando la 'Ambici�n Rubia' se ape� del coche y, flanqueada por los astros brasile�os, 'salt� al c�sped' del MetLife Stadium de Nueva Jersey. A sabiendas, que hablar de a�os y de cuerpos est� fatal, a veces, hay im�genes que lo est�n pidiendo a gritos. Y lo de la final fue tan de traca como representativo de estos tiempos en los que, por fin, parece que nos hemos dado cuenta de que, detr�s del 'hashtag' del hip�crita 'body positive', no hab�a mucho m�s que otro gancho para hacer dinero. Para entender mejor el calado de la historia, pensemos por un instante que no supi�ramos qui�n es ella y qui�nes son los que la acompa�an. Y, de pronto, contemplamos c�mo emergen de la oscuridad del t�nel de vestuarios una juvenil rubia ca��n, ataviada con unos minishorts de infarto, encaramada a lo alto de unas botas ideales para caminar sobre la hierba y escoltada por dos maromos en ch�ndal y zapatillas. Ella, probablemente incomod�sima, pero erguida, delgada y sexy. Ellos, como si estuvieran viendo el partido tirados en el sof� de su casa o fueran a concursar en el 'Grand Prix'. Ella, Madonna, tiene 67 a�os, aunque, a fuerza de tratamientos, cirug�as, extenuantes entrenamientos y dieta, podr�a pasar por una de 30. Ellos, Ronaldo y Ronaldinho, 49 y 46 respectivamente. A ella, a pesar de sus esfuerzos por lucir joven, fibrada y sexualmente atractiva, se la critica y ridiculiza, pasando por alto que fue y ser� la reina del pop; una diosa de belleza inigualable y una aut�ntica atleta capaz de hacer 15 sentadillas profundas con salto sobre un escenario y seguir cantando sin que le falte el aire. A ellos ni se les pasa por la cabeza meter tripa para la foto (ya, ya sabemos lo del hipotiroidismo) ni aparentar menos a�os de los que tienen, porque todo el mundo sabe que sus tiempos de gloria como astros del f�tbol quedaron ya atr�s y, claro, se les 'perdona' que no atraviesen su mejor estado de forma. M�s all� de lo surrealista del numerito, que podr�a hacer hasta gracia por lo imposible, la estampa dice mucho de c�mo siguen estando las cosas. Y eso de que nadie obliga a Madonna a intentar parecer eternamente joven no cuela porque el hecho de que no le pongan una pistola en la sien para que trate de parecer una treinta�era no quiere decir que no sufra esa invisible pero insoportable presi�n que sentimos las mujeres por encajar en un ideal que nos quiere lozanas y flacas. Y que, para m�s inri, nos lapida si tratamos de conseguirlo. En fin...