La FIFA lo prometió y lo cumplió: este Mundial iba a convertirse en un gran espectáculo de principio a fin y, efectivamente, así ha sido. Y no solo por la parte futbolística, que poco queda que decir ahí, sino también en cuanto al show en sí. Si su inauguración (de hecho, sus tres inauguraciones, en Estados Unidos, México y Canadá) ya apuntaba maneras, su final ha sido de traca. En un largo descanso de casi media hora (concretamente 27 minutos y 25 segundos de descanso), han saltado al terreno de juego Shakira, Madonna, BTS, Justin Bieber, Coldplay con el coro escolar PS 22 e incluso el director de orquesta Gustavo Dudamel, nada menos que junto a la Filarmónica de Nueva York y la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela.En total, un espectáculo de unos 11 minutos y medio que ha paralizado el partido más de lo habitual y, para muchos, más de lo deseado, permitiendo recuperaciones más largas, pero que se ha convertido ya en historia. Nunca una final de una Copa del Mundo había tenido actuaciones en el descanso, y la FIFA, ya puesta, ha tirado la casa por la ventana para la ocasión. Todo ello ha servido también para atrapar a nuevos públicos que, en Estados Unidos, no son demasiado seguidores del fútbol. Un espectáculo de grandes dimensiones, similar al intermedio de la Super Bowl —la final de la competición anual de fútbol americano estadounidense— atrapa y engancha. Y tanto que lo ha hecho. La primera en actuar ha sido la reina Madonna, el gran exponente del último medio siglo de la música del país anfitrión. La estadounidense, de 67 años, ha sido quien ha abierto el espectáculo del descanso, apenas un mes después de lanzar Confessions II, su último disco. Su actuación, aunque cargada del espectáculo del que es capaz y en la que ha cantado su himno Music, estaba pregrabada. Ha estado acompañada de Ronaldo y Ronaldinho. Y todos ellos han saltado al campo para dar paso a Gustavo Dudamel.Con él ha llegado la clásica. Dentro de un repertorio marcadamente pop, la diferencia la ha marcado el director de orquesta venezolano, todavía director de la Filarmónica de Los Ángeles (tras 17 años al frente, le queda apenas un mes en el cargo) y que pronto pasará a dirigir la de Nueva York. Junto a ella y también con la Simón Bolívar de Venezuela, además de con el violinista iraní Bijan Mortazavi, ha saltado al campo para interpretar una pieza llamada Seven Nation Army, compuesta por Jack White especialmente para la ocasión. Le han acompañado Coldplay, y unos invitados muy queridos: The Electric Mayhem, la banda de rock de los Muppets formada en 1975.Después, en el sector más juvenil, los coreanos BTS, que son una de las bandas más poderosas de la última década. Este inmenso fenómeno coreano ha cantado su clásico Dynamite, vestidos de rojo, como si estuvieran apoyando a España (quién sabe...). Los siete integrantes del grupo han sido los más visuales, dando espectáculo, cantando en directo y, además, pasándoselo bomba.Tras ellos, el entrenador de la ficción Ted Lasso, Jason Sudeikis, ha aparecido en el centro del campo para presentar a Justin Bieber, al que ha dado instrucciones mientras saltaba al centro del campo con una guitarra. Sorprendentemente, ha cantado en acústico, una canción lenta, Everything Hallellujah. La actuación de Bieber fue una de las últimas en anunciarse y sorprendió, pero muchos daban por hecho que cantaría algo más movido. Tras un largo parón en su carrera, este último año ha vuelto a dispararse: en julio de 2025 lanzó disco, Swag, y en septiembre, por sorpresa Swag II; además, en abril fue cabeza de cartel del célebre festival californiano Coachella. Para la gran final, en cambio, bajó mucho el ritmo, con una canción muy lenta que rompió el ritmo festivo.Menos mal que llegó Shakira a animar la final. La colombiana es ya talismán de los Mundiales. Tras el Waka Waka en Sudáfrica 2010 y el La La La junto a Carlihos Brown en Brasil 2014, este ha sido el verano de su Dai Dai, con el nigeriano Burna Boy. Además, han estado acompañados de decenas de bailarines, entre ellos la banda ugandesa infantil Ghetto Kids. Si la colombiana ya cantó en la ceremonia inaugural de México, ahora ha sido una de las grandes estrellas de la ceremonia, además de la única en cantar en español (aunque Dai Dai ha estado interpretada en su versión en inglés). Vestida de rosa y amarillo, se lo ha pasado tan bien como siempre en sus actuaciones.El final ha llegado de la mano de Chris Martin, líder y vocalista de Coldplay, que ha sido el encargado de gestionar todo el espectáculo. Él mismo ha actuado junto a PS 22, el coro infantil de la escuela Graniteville de Staten Island, en Nueva York. Decenas de niños han saltado al terreno de juego con una bandera del mundo con la palabra LOVE, amor. Al final, casi todos los intérpretes (menos Madonna) se han juntado: Shakira se ha unido a ellos, así como Dudamel, BTS y Justin Bieber, junto a Jason Sudeikis/Ted Lasso. Y también junto a Miss Peggy y la Rana Gustavo, claro. Porque el espectáculo a la americana no podía faltar.Dudamel hace presente a Venezuela y el terremoto en la gran finalEl director de orquesta Gustavo Dudamel, nacido en Barquisimeto, Venezuela, hace 45 años, es buen amigo de Chris Martin, líder de Coldplay. Han colaborado y se han apoyado en ocasiones musicales y personales, y Martin quiso contar con él para la final, especialmente tras el doble terremoto que asoló el norte del país el 24 de junio y que deja ya más de 5.000 fallecidos.De ahí que Dudamel contará hace un par de semanas, en una entrevista a este diario, que estar presente en la final era importante para su país, porque la final de Nueva York atraía mucha visibilidad. “Todo el mundo está mirando allí, y para mí estar presente significa eso, la representación de nuestro país, de lo que somos. Que signifique ver esperanza, optimismo, empatía,un mundo más empático, un mundo que se encuentra... Pues es un honor y un privilegio. Es difícil elaborarlo con palabras, porque es un momento muy especial"Ahora, en un comunicado enviado a este diario a las preguntas de cómo se siente al formar parte de este gran espectáculo, remacha ese mensaje: “Significa una gran alegría y un inmenso honor. Es la primera vez que hay un espectáculo de medio tiempo en el Mundial. Agradezco a mi querido amigo Chris Martin, uno de los organizadores, con quien he realizado muchas colaboraciones”.Y afirma: “Es un momento histórico para Venezuela y para El Sistema. Tocamos, cantamos y, sobre todo, hoy luchamos con la valentía y la resiliencia de nuestra gente. Un recuerdo especial a la visión de nuestro maestro fundador, José Antonio Abreu. Estar presente es no solo un honor por representar a mi país, lo cual ya es un orgullo, estar ahí significa también representar a la latinidad. Que la música clásica se toque junto a artistas icónicos es un inmenso honor”.