Hèctor Sanjuán 21/07/2026 05:30 Actualizado a 21/07/2026 09:29 Que en la relación que tienen PP y Vox en la Comunidad Valenciana no hay fisuras es una realidad que el avance de la legislatura ha constatado. Ni la salida de la derecha extrema del Consell, ni la sacudida causada por la tragedia de la dana, ni siquiera el recambio obligado de Carlos Mazón al frente del gobierno valenciano, han hecho mella en una entente que, incluso, se ha solidificado con la derecha extrema fuera del ejecutivo. En este contexto y en unas fechas nada habituales (a estas alturas los diputados valencianos suelen haber empezado ya sus vacaciones parlamentarias), el pleno de las Corts Valencianes iniciará este martes su debate más importante del año. Tras semanas de trámites, acuerdos y más cesiones que conflictos, PP y Vox aprobarán los Presupuestos de la Generalitat Valenciana de 2026.Un pleno que se iniciará hoy y que terminará mañana miércoles con la votación -no antes de las 11 de la mañana, un aviso que ya se hace para que sus señorías no se pierdan una votación clave- de las enmiendas y la ratificación final de las cuentas. Unos presupuestos que serán los primeros del president Juanfran Pérez Llorca, que ha priorizado la estabilidad y ha permitido que prácticamente todas las cuestiones reclamadas por la derecha radical aparecieran en el proyecto de ley más significativo del periodo de sesiones. De esta manera, como ha ido explicando este periódico durante la relativamente tranquila negociación parlamentaria, por primera vez en España, los presupuestos de una comunidad autónoma incorporarán expresamente el principio de la “prioridad nacional” como criterio para orientar el acceso a determinadas ayudas públicas. Un principio que queda ligado a la idea de exigir la existencia de un “arraigo real, duradero y verificable” a los solicitantes de ciertas ayudas. Eso sí, con el matiz de aplicarse “de acuerdo con la legalidad vigente”. Una demanda que primero se aprobó para el acceso de ayudas a la vivienda y que, una jornada más tarde, se incorporó también al resto de las ayudas sociales.El único punto en que PP y Vox no se han puesto de acuerdo estos días ha sido en una enmienda que reclamaba quitarle 973.000 euros a la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) para destinarlos a otro órgano estatutario: el Consell Jurídic Consultiu (CJC). Una reivindicación de Vox que el PP no dejó que se aprobara en la Comisión de Economía, Presupuestos y Hacienda de las Corts y que los ultras han querido dejar viva para que se debata en el pleno de esta semana.El PP mantiene que “en principio” su idea es mantener el rechazo a la enmienda de Vox contra la AVLAunque en su día la diputada del PP Mari Carmen Contelles aseguró que su formación no está de acuerdo en recortar el presupuesto de la entidad normativa del valenciano, desde la oposición de izquierdas no lo tienen tan claro y temen que pueda haber un acuerdo de última hora entre los dos grupos para rebajar las transferencias hacia esta institución académica. Tienen de tiempo hasta el mismo miércoles, cuando está programada la votación, para lograr un entendimiento. La haya o no, la aprobación de los Presupuestos de 2026 no corre peligro para el PP ni para el president Llorca.Vox siempre ha tenido a la AVL en el punto de mira por considerarla “un caballo de Troya al servicio del pancatalanismo”. Hasta ahora, el PP había accedido a dejar a la Acadèmia con el mínimo para poder pagar las nóminas, pero en este presupuesto los populares parecen haberse plantado. “En principio, se mantiene el voto negativo”, apuntaban ayer a La Vanguardia fuentes del grupo popular en el hemiciclo valenciano.Pese al acuerdo global, ambos partidos quieren demostrar que no son lo mismo; en 2027 hay eleccionesUnas declaraciones que tampoco cierran la puerta a llegar a un acuerdo, pues el grupo parlamentario está a merced de lo que digan desde el gobierno valenciano. Sin embargo, en esta ocasión parece que se trata de una discrepancia pactada y pensada para evidenciar que, pese a la sintonía -al “acuerdo total con Vox” del que hablan desde el PP- se trata de dos partidos distintos.Una diferenciación a la que ambos partidos tendrán que empezar a acostumbrarse en los meses venideros para intentar ganarse al electorado conservador de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales de 2027, donde PP y Vox, tras meses de complicidades y trabajo conjunto, volverán a ser rivales.Licenciado en Periodismo (2005) y Ciencias Políticas y de la Administración (2012). Redactor de La Vanguardia en la Comunidad Valenciana desde enero de 2021. Antes, en El Mundo. Ha participado en varios libros sobre la Comunidad Valenciana
PP y Vox escenifican su sintonía en el primer presupuesto de Pérez Llorca
Inician el debate final de las cuentas con una sola discrepancia consentida: la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL)












