Con la intención de provocar el menor ruido posible y de minimizar un posible efecto adverso, Salvador Illa anticipó en la toma de posesión de Raúl Moreno (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, 48 años) como nuevo consejero de Derechos Sociales de la Generalitat lo que espera de él: “Es un cambio de consejero, no un cambio de políticas”, advirtió el presidente del Ejecutivo catalán. Con los primeros presupuestos de la legislatura en el bolsillo, Illa ahora quiere estabilidad. En la primera remodelación del Ejecutivo de la legislatura, el presidente apuesta por la continuidad y asciende al Govern al hasta ahora secretario general de la consejería. Es la culminación de un ascenso casi lineal de Moreno. Militante socialista desde joven, creció políticamente en el consistorio de Santa Coloma de Gramenet como concejal (2003-2015), hizo el salto al Parlament en la última fase del procés (2015) como portavoz de la comisión de derechos sociales, asumió la portavocía adjunta del su grupo parlamentario (2021) y entró en la estructura del Govern cuando Illa accedió a Palau (2024). El salto al Consell Executiu es el último eslabón de un hombre de “consenso y de convicciones federalistas”, según sus compañeros de partido, y a la vez “calculador” a la vista de sus rivales políticos. “Las políticas del Govern en este ámbito son las políticas que seguiremos haciendo”, insiste igualmente Illa. Moreno se afilió pronto a las Juventudes Socialistas de Cataluña, la base del PSC. Allí coincidió con algunos de sus actuales compañeros, como Ferran Pedret, actual presidente del grupo parlamentario. En un encuentro de las federaciones juveniles, después de una intervención de Pedret, Moreno salió a cuestionar parte del argumentario planteado. “Se le veía con las ideas bien amuebladas, ya intuías que crecería”, recuerda el líder parlamentario. Al nuevo consejero se le atribuye un fuerte sentimiento de clase trabajadora, surgido quizás mientras acompañaba a su padre a instalar toldos cuando era pequeño. “Tiene mucha sensibilidad social, es dialogante e inteligente”, añade Pedret. Graduado en Educación Social por la UOC, será el primer consejero de la Generalitat con esta formación. Sus rivales políticos avalan el talante próximo del nuevo consejero, pero a la vez alertan de una mirada excesivamente “calculadora”. “Es dialogante, pero en ocasiones es excesivamente rígido”, plantean. Durante la elaboración de la ley de la renta garantizada, un responsable del tercer sector recuerda que Moreno quería incorporar medidas de sanción si los receptores de la prestación incumplían los requisitos correspondientes. “Le preocupaba un posible fraude y tenía posiciones demasiado conservadoras, pero finalmente llegamos a un acuerdo”, remarca. Su llegada al frente de Derechos Sociales supone también un cambio de perfil al frente de una de las consejerías con mayor presupuesto de la Generalitat (4.248 millones de euros, solo Salud y Educación suman más). Moreno hereda un departamento inmerso en reformas de gran calado, como el refuerzo del sistema de dependencia, la reforma de la protección a la infancia o la mejora de las condiciones laborales del tercer sector. Su principal reto será consolidar esas reformas y evitar la sensación de una crisis que la oposición pretende capitalizar. “Es un cambio que se queda muy, muy corto”, resumió el portavoz parlamentario de Junts, Salvador Vergés. El dirigente posconvergente acusó al presidente de limitarse a hacer “cosmética” con su Ejecutivo y le reclamó una “remodelación profunda” para afrontar “las crisis que acumula” el Govern. “No se trata de cambiar uno o dos consejeros, sino de una cuestión estructural”, sostuvo.
Raúl Moreno, el relevo para que nada cambie en Derechos Sociales
El ‘president’ Salvador Illa receta al nuevo consejero “estabilidad y continudiad” al frente del Departamento











