Nada por escritoEFEActualizado Martes,

julio

00:00Audio generado con IALa agresi�n de Paredes a Gavi y a Eric Garc�a solo puede calificarse de lamentable. Es la impotencia del l�ser, otra forma de decir perdedor. �Qu� le vamos a hacer? La derrota es siempre amarga, sobre todo para las personas que no creen merecerla. Pero no hab�a otra opci�n. Argentina fue mucho peor que Espa�a y no merec�a ganar. Lo de Paredes es mala baba y la mala baba es siempre frustrante.No es de extra�ar que los nacionalistas -esos que hacen eso tan singular que es conmemorar derrotas- est�n jodidos porque vascos, catalanes, navarros hayan querido celebrar la victoria en Espa�a en el mundial. Y tambi�n es triste la gentuza que ve mal que el hermano de Lamine haya concitado tanta atenci�n de los medios de comunicaci�n. "Si fuera blanco no le har�ais tanto caso", dicen. No s� si es amargura, mala baba o hijoputez.Escrib�a ayer Luc�a M�ndez que la selecci�n es la Espa�a a la que nos queremos parecer frente a la nula identificaci�n que nos producen los pol�ticos, las redes... Eso es verdad, salvo que son los ciudadanos los que premian a esos que no juegan/trabajan/act�an para que Espa�a vaya mejor, sino por su propia parcelita. En esa Espa�a no caben ni muros, ni exclusiones... Tan solo ganas de mejorar. Lo peor es que muchos ciudadanos han hecho de refunfu�ar y la queja su identidad.Me gustar�a decir que los �xitos de la selecci�n -Eurocopa, Mundial y a saber qu� m�s- ayudan a que seamos m�s conscientes de que Espa�a -cito el escrito fundacional de Libres e Iguales- es -o al menos deber�a aspirar a serlo- la "voluntad empecinada de vivir juntos los distintos". No tengo muchas esperanzas. Hace tres d�as �lvarez Tard�o explicaba c�mo la negaci�n del pluralismo -con la consecuente quiebra de los liderazgos pol�ticos generosos- hab�a sido lo que nos hab�a llevado a la Guerra Civil.Tras la Eurocopa de 2008 y el mundial de 2010, Espa�a volvi� a ganar la Eurocopa en 2012. Solo cinco a�os despu�s fue el simulacro de refer�ndum y Puigdemont, Junqueras y dem�s lanzaron a unos ciudadanos contra otros. Las familias se partieron, los amigos se dejaron de hablar. Con esa fractura no se puede aspirar a ser como la selecci�n que fue campeona el domingo. Polarizar, agitar el resentimiento y la rabia no deber�a ser rentable pol�ticamente, pero lo es. Otra cosa es que sea pat�tico.