ANA VICEDO / PAULA GOSENDEActualizado Martes,

julio

00:11Se hac�a imposible calcular la cantidad de ciudadanos, ataviados con camisetas rojas y blancas, que se amontonaba en la tarde de ayer en las aceras madrile�as. Mareas humanas que colapsaban el centro de la capital. Ni�os a hombros. Ondeo de banderas. Pero, sobre todo, cientos de abanicos agit�ndose casi al un�sono para intentar mitigar los 35 grados que azuzaban a las cinco de la tarde.A esa hora, muchos ya guardaban sitio en primera fila para ver la r�a descapotable de los campeones que, iniciada en Moncloa, desembocar�a en la plaza de Cibeles, epicentro de la fiesta futbol�stica donde se instal� un gigantesco escenario que acogi� actuaciones de primer nivel, de Lola �ndigo a Aitana. Quer�an poder saludar, y sobre todo agradecer, a los futbolistas que el pasado domingo, en Nueva Jersey, lograron la segunda estrella.Otros aceleraban el paso para llegar al inicio de los conciertos, como un padre que con sus dos hijos enfilaban el Paseo del Prado. Acababan de llegar desde Sevilla, 400 kil�metros express, para ser part�cipes de la gran fiesta y de la alegr�a compartida por todo un pa�s. �Recuerdo perfectamente la final de 2010... Ahora, la ilusi�n es la misma�.Para saber m�sUnos metros mas adelante, Nico y Ra�l estaban entrando en Cibeles, conscientes de que tendr�an que esperar �m�s de cuatro horas� para ver a sus �dolos. Pero no les importaba. �Si pudiera decirle algo a los jugadores ser�a simplemente gracias. Gracias por cumplir el sue�o de todo un pa�s. No sabemos cu�ndo volveremos a vivir algo as�, as� que vamos a disfrutar de la noche hasta el �ltimo minuto�, respond�a uno de ellos con una sonrisa.Seg�n iban pasando las horas, las im�genes a�reas del itinerario por donde iba pasando el autob�s con los campeones del mundo mostraban el fervor con el que la sociedad les acog�a. En Cibeles, pasadas las 19.30 horas, no entraba un alfiler. Uno de esos asistentes entusiasmados era Michael, croata que no pudo vivir en Espa�a la celebraci�n de la Eurocopa de 2024.Tuvo que conformarse con celebrar el triunfo de la Roja en su pa�s natal, prometi�ndose que la pr�xima vez que levantaran un trofeo estar�a presente. As� que hoy se plant� en Barajas, tras pagar un billete de 400 euros que hizo escala en Valencia. �Confi� desde el principio en que �bamos a ganar�.La Selecci�n recorre la ciudad de Madrid ante dos millones de personas en pleno �xtasisAlgunos de los presentes se llevaron consigo escaleras de obra para poder ver tanto los conciertos como la llegada de los jugadores desde lo lejos. Fue el caso de Ibai, que lleg� con una al hombro. �Quer�a que mi hijo de seis a�os pudiera ver a sus �dolos�, comentaba. El chaval, emocionado, saludaba a la r�a entre c�nticos de �campeones, campeones�. Ibai no fue el �nico que utiliz� esta t�cnica. A lo largo de todo el recorrido se repet�a la misma escena: decenas y decenas de escaleras convertidas, por un d�a, en improvisados palcos desde los que los m�s peque�os disfrutan de una vista privilegiada.Seg�n datos de la Delegaci�n del Gobierno, ayer m�s de dos millones de personas se lanzaron a las calles de la capital, super�ndose las 120.000 en la plaza de Cibeles. Durante el recorrido del autob�s descapotable se pudo ver a Ferran Torres, el goleador de la final, aparecer sin camiseta, misma actitud que Marcos Llorente. Tambi�n a Borja Iglesias, encargado de amenizar la fiesta actuando de DJ en una mesa de mezclas, y apoyado por el lateral Pedro Porro, micr�fono en mano. Juntos le dedicaron el �Feliz cumplea�os� a su compa�ero �lex Baena, nacido el 20 de julio de 2001. A su paso, algunos de los aficionados les lanzaban objetos, principalmente banderas y balones peque�os, aunque pocos llegaban a su destino y terminaban rebotando en el veh�culo.�No podemos avanzar, no vamos a ver nada desde aqu��, se lamentaba un grupo de chavales rezagados, que optaron por acercarse al epicentro de la celebraci�n cuando bajase el calor. Pablo, otro de los adolescentes que no se quisieron perder esta cita ha estado en B�lgica durante la �ltima semana, en un festival de m�sica. �Fui con mi bandera de Espa�a, pero la guard� al segundo d�a ya que la gente me hablaba de la final y me pon�a muy nervioso... Apenas pod�a disfrutar del festival�, confesaba entre risas.El azar hizo que volviese a Espa�a justo el mismo d�a de la final. Su vuelo hizo una escala en Alicante y, desde all�, tom� un tren hasta Madrid. A las 20:23, cuenta, lleg� a la estaci�n de Chamart�n. Y con el tiempo justo, atraves� la estaci�n corriendo mientras ped�a un taxi para llegar a casa y sentarse delante del televisor a �sufrir como nunca lo hab�a hecho con el f�tbol�. �Hablando con el taxista, c�mo no, sobre el partido, me dijo que ya no ten�a pensado hacer ning�n viaje m�s. Pero, al ver que mi destino estaba cerca de donde �l vive, decidi� hacerme el favor de llevarme. Es un gesto que le voy a agradecer siempre�, recuerda.Con ojeras marcadas, Mario empalm� la celebraci�n de la victoria del domingo con su jornada laboral. Y, pese a haber dormido solo un par de horas, se plant� en Cibeles para continuar con la fiesta. Sus jugadores favoritos, aseguraba, eran Marc Pubill y Marcos Llorente. No hac�a falta preguntar de qu� equipo es, ya que llevaba una bandera de Espa�a con el escudo del Atl�tico de Madrid sobre su cuello. Y remataba para continuar con su juerga: �Ol� por todos ellos. Lo que han hecho no lo va a hacer ninguna selecci�n m�s, y estoy seguro de que en 2030 la Copa vuelve a ser nuestra�.