Dos años después de la histórica sequía de 2023-2024, la Amazonia vuelve a verse amenazada por un nuevo episodio de El Niño. Un estudio publicado en abril en la revista PNAS estima que el 53,7 % de las áreas intactas de la selva afectadas por la sequía anterior no se habrán recuperado ni siquiera siete años después. Según el análisis, basado en tres décadas de datos satelitales, este es el período de recuperación más largo jamás registrado: siete años tras la sequía de 2015, cinco tras la de 2005 y tres tras la de 2010. En octubre de 2024, el río Negro llegó a registrar su nivel más bajo en 122 años.Aun así, MapBiomas señaló que en 2025 la región recuperó la superficie de agua existente antes de las sequías, favorecida por el fenómeno de La Niña. El agrometeorólogo Gabriel Brito Costa matiza que esto no significa una recuperación plena del funcionamiento de la selva, ya que también deben evaluarse factores como la evapotranspiración.

Para el investigador Luiz Eduardo Aragão, del Inpe, «la tendencia es que la selva vaya perdiendo biomasa con el tiempo, reduciendo su productividad y su capacidad para reciclar el agua y mantener las características microclimáticas originales». Por su parte, el geólogo Norbert Fenzl sostiene que los modelos publicados en PNAS subestiman la capacidad de recuperación de la Amazonia, aunque reconoce que, en las zonas deforestadas, "la resiliencia natural se reduce a cero".