Un anciano indigente de 120 años que recorre la historia de Ecuador desde 1905 hasta 2025, cargando sobre sus hombros los oficios invisibles de la pobreza mestiza, es el protagonista de la obra de teatro Genealogía del silencio, del dramaturgo ecuatoriano Alfredo Espinosa.Dividida en tres partes, la obra -de hora y media de duración, y que tomó año y medio de investigación- indaga en los orígenes del mestizaje atravesados por conceptos de clase, etnia e historia, y busca reflexionar sobre el silencio y lo que Espinosa llama ‘silenciamiento impuesto’ en la sociedad mestiza en términos de ausencia de voz política.Asimismo, analiza cómo grupos mestizos andinos generaron diferencias sociales internas, y el costo histórico y social que ha tenido llegar al punto actual, dijo Espinosa al comentar que ser mestizo es “una combinación de factores históricos, políticos, de revoluciones, de luchas”.PublicidadTras una primera parte en la que el anciano, como único protagonista, ejerce “el último de los oficios del silencio: la esperanza”, ofreciendo solidaridad en medio de su pobreza. Llega luego la segunda parte, en la que un profesor lo extrae de su mundo de pobreza con ofrecimientos económicos que no cumple.Esa segunda parte muestra, con fotografías, los oficios de la pobreza mestiza, “determinados por el capitalismo”: obrero, mendigo, cargador, cantante en autobuses, “profesiones silenciadas”, dijo Espinosa, actor con más de 40 años de trayectoria, dramaturgo fundador y director de Magmateatro.En la tercera parte, llamada El viejo, el tiempo, el niño y el viento, Espinosa sigue encarnando al anciano, mientras que su hija, María del Mar, interpreta al niño.PublicidadPublicidadAnciano y niño encuentran por casualidad en un bosque urbano un refugio, donde pese a cargar con la pobreza, la exclusión, el olvido y la soledad, logran ser felices cada uno a su manera.Allí ponen a prueba su humanidad, sabiduría, humor, soledad, sus formas de supervivencia, su palabra y su hambre, “lo único que nadie podrá quitarles”, narra Espinosa, quien en su carrera ha participado en más de 40 obras de teatro, en 25 largometrajes (Ecuador, Colombia y Argentina), en más de 40 cortometrajes y series de televisión.Cobijados por un árbol y respaldados por una piedra, niño y anciano vivirán una aventura de sueños y contradicciones entre el tiempo y el viento, a pesar del silencio en que deben resistir.Esta tercera parte, que se presentará el próximo 22 de julio en el Teatro San Gabriel, basa su fuerza en una poética dramatúrgica, simbólica y espacial ligada a la empatía entre seres humanos, la historia, la naturaleza, el planeta y la sensibilidad.Los dos personajes, que pertenecen a grupos vulnerables (tercera edad e infancia), reconocen con resignación que no hay nada para ellos, que el abandono es su condición absoluta y que comen una vez al día: el niño para que nadie le quite su hambre, que es su único patrimonio; y el viejo para tener fuerzas para recibir a la muerte, explica Espinosa.En este breve encuentro, niño y anciano descubren que, a través de la mirada, pueden pasar de la absoluta carencia a la certeza de tenerse mutuamente.PublicidadLa puesta en escena revela, con crudeza y belleza a la vez, cómo la pobreza y la exclusión marcan la vida de quienes habitan los márgenes de la ciudad.Con la mirada, la palabra y el silencio como protagonistas, la obra que interpela al espectador y lo confronta con la indiferencia social, presenta cómo incluso de la precariedad puede surgir la ternura, la esperanza y el amor. (F)