La derrota de la Selección argentina en la final del Mundial 2026 golpeó de lleno la posición política de Chiqui Tapia al frente de la AFA. Así lo analizó el especialista en discursos políticos José María Saráchaga, quien sostuvo que el titular del fútbol argentino dependía en gran medida de un triunfo deportivo para sostener su poder institucional.
Según explicó, el respaldo social que Tapia había logrado construir durante los últimos años estaba directamente atado a las figuras de Lionel Messi y Lionel Scaloni, más que a una gestión sólida del fútbol local. "El principal derrotado fue Chiqui Tapia", afirmó Saráchaga sobre el resultado de la final.
Un poder construido a la sombra de Messi y Scaloni
El analista recordó que la gestión de Tapia en el fútbol doméstico estuvo marcada por episodios de fuerte resistencia interna, como la particular consagración de un club que celebró un título dentro de una combi, sin la presencia del plantel completo. "La imagen más patética del estado del fútbol argentino", definió.
Para Saráchaga, ese tipo de situaciones generaron tensiones con otros clubes que, sin el marco de un triunfo mundialista, podrían resurgir con más fuerza. El respaldo popular que ofrecía la Selección funcionaba, según explicó, como un escudo político frente a esos cuestionamientos.













