La justicia investiga por irregularidades al presidente de la AFA, mientras se libra un pulso por capitalizar los resultados de la Albiceleste

Claudio Chiqui Tapia, el presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), observó el partido de su selección contra Inglaterra desde el palco VIP, sentado a la derecha del mandamás de la FIFA, Gianni Infantino. De traje azul, corbata y zapatos de cuero lustrados, celebró con lágrimas de emoción los dos goles que llevaron a Argentina a la final de la Copa del Mundo y cerró la jornada con un aluvión de fotos en sus redes, abrazado a los protagonistas. “El que promete, cumple”, escribió sobre sí mismo, dándose parte en una victoria que todavía conmueve al país entero. La sonrisa refulgente con la que acompaña cada una de sus apariciones está a tono con lo que sucede con el fútbol en el país sudamericano, pero no con su situación judicial, cada vez más comprometida.

Tapia puede estar en Estados Unidos gracias a la autorización que le otorgó la justicia para salir del país en medio de las múltiples investigaciones que lo involucran. El 26 de junio, mientras se disputaban los últimos partidos de la fase de grupos del Mundial, se confirmó su procesamiento y el del tesorero de la AFA, Pablo Ariel Toviggino, en una causa por retención indebida de aportes y contribuciones de la seguridad social, iniciada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) en diciembre pasado. Ese es uno de los tantos focos que la justicia tiene sobre la conducción de la AFA.