Era uno de los momentos que generaban dudas de cara a la final de la Copa del Mundo 2026; el inédito show de medio tiempo con la presencia de variadas estrellas. Un momento que por primera vez se realizó en una final del Mundial de fútbol, con el habitual sentido del espectáculo que se ve en los EE.UU.Ya en las ceremonias inaugurales hubo presencia de variadas figuras e incluso, antes del partido final, en el New York New Jersey Stadium, hubo presencia de artistas como Post Malone, Laura Pausini, Robbie Williams, entre otros. Es decir, ya estaba suficientemente saturado. Derivado de la NFL, el show de medio tiempo -con la curatoría de Global Citizen- no escatimó en recursos. “Las actuaciones fueron bastante episódicas, hasta el punto de que parecían tener lugar en diferentes planos de existencia“, comentó The New York Times. Ronaldinho Gaucho, Madonna y Ronaldo en el show de medio tiempo de la final de la Copa del Mundo.
REUTERS/Agustin Marcarian La apertura estuvo a cargo de Madonna, quien interpretó una versión remezclada de Music, montada en un jeep conducido por las leyendas Ronaldo y Ronaldinho. Bailarines, un DJ (Stuart Price, productor de Confessions on a Dance Floor y CONFESSIONS II) y mucho color. Un segmento que se sintió pregrabado y que luego dio paso a una salida a la cancha. “Fue extravagante, llamativo y deliberadamente exagerado”, apuntó Billboard.Luego siguió el director de orquesta Gustavo Dudamel, conduciendo a músicos de la Filarmónica de Nueva York y la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela. El grupo interpretó una versión vibrante y colorida de Seven Nation Army de The White Stripes, una canción que ha sido adaptada por barras de estadio. Y junto a ellos, muñecos de los Muppets. Es decir, la norma era llevar toda la situación al máximo.Siguió un momento esperado por su fanaticada a nivel mundial; BTS, las estrellas del k-pop, interpretaron su éxito DYNAMITE. Con su habitual precisión, desplegaron una bien trabajada coreografía ante un público que mostró entusiasmo. “Su actuación fue vertiginosa, pero nada en ella se sintió apresurado”, detalló Billboard. Un buen apronte para su esperada -y aún en compás de espera- próxima visita al país. De allí, un segmento que ha generado debate; tras ser presentado por el actor Jason Sudeikis en su rol de Ted Lasso, Justin Bieber entró solo con una guitarra acústica a cantar Everything Hallelujah, un tema de su álbum Swag II, en una versión mínima, que contrastó con la grandilocuencia del espectáculo y le bajó un poco el ritmo. “Éxito viral tras su actuación en Coachella o no, tal vez no era el momento para la introspección”, detalló The Guardian.Una opinión similar sobre ese segmento expresó The New York Times. “Fue un bajón de energía en el ritmo frenético del espectáculo, sin duda, pero también un bienvenido momento de soledad y quietud en medio del caos de la multitud”.BTS en el show de medio tiempo de la final de la Copa del Mundo










