MundialLa camiseta blanca de la Selecci�n Espa�ola se ha convertido en un fen�meno cultural que, apoyado en la est�tica vintage, revela un deseo de pertenencia alejado de elementos politizadosUna fan, tras la victoria de Espa�a frente a Francia.Actualizado Lunes,
julio
18:42Lo cantaba ya Ana Bel�n: "La camisa de la esperanza de Espa�a deb�a ser blanca". Los colores de la bandera, que en tantos a�n hoy produce una suerte de reacci�n al�rgica, se reformulan en la paleta crom�tica de la segunda equipaci�n de la Selecci�n Espa�ola de F�tbol. Con el rojo arrinconado y el blanco como protagonista, las connotaciones pol�ticas se neutralizan desde las dos puntas del arco parlamentario, razona el soci�logo especializado en moda Pedro Mansilla.Adidas no desvela las cifras de sus ventas. Solo confirma, como indican los puntos oficiales, que la camiseta blanca se ha convertido en "una de las favoritas de los fans". El cartel de agotado ha regresado a las webs de forma recurrente. Las reposiciones se han encadenado. A medida que Espa�a avanzaba hacia la final, incluso el mercado de las falsificaciones exprim�a el furor camisetero. En algunos bazares las copias incrementaban su precio: pasaron de venderse por 20 a rondar los 50 euros.La Familia Real (juntos y frente a las c�maras) la escogi� como uniforme para ver la semifinal y las influencers m�s habilidosas la han pasado por la m�quina de coser. Han convertido la camiseta en cors� lencero y en top con escote halter. La han ce�ido a la cintura con nidos de abeja. En su versi�n blanca, camale�nica y vers�til, presta a emparejarse con casi cualquier color de la pantonera, dispuesta a asociarse con estampados animales, faldas, sandalias, flores y rayas, "se aproxima al b�sico fashionista", se�ala Gemma Mu�oz, profesora de Fashion Branding en la Universidad de Villanueva. "Cuanto m�s sencilla es una prenda", prosigue, "m�s posibilidades tiene de llegar a personas que no son necesariamente aficionadas al f�tbol. Su dise�o ayuda a que la gente la vea primero como una prenda de moda y despu�s como una equipaci�n".Conecta con la nostalgia: parece una pieza rescatada de un archivo hist�rico cuando en realidad acaba de dise�arseV�ctor Aguado, profesor del M�ster en Branding y Comunicaci�n Visual del IEDLa -en palabras de Mansilla- "mayor sensibilidad a la moda" del p�blico femenino se ha afinado. La tendencia blokecore, que resurge con cada celebraci�n futbolera para combinar camisetas deportivas con bolsos de tipo baguette y maquillaje pulido, se ha erguido de nuevo. Asumido que el blanco se asocia por tradici�n al verano de quien no deb�a madrugar para ir a la f�brica, el motor irracional del que sol�a hablar Simmel se activa. La visita reciente del Papa, la celebraci�n simult�nea de Wimbledon y la conexi�n con la equipaci�n -por norma, ganadora- del Real Madrid, aventura el soci�logo, fijan la vista en los tonos m�s claros del vestidor.La novedad, no obstante, se eleva sobre el pasado. En la pechera, "de blanco roto, como una p�gina", se extienden atauriques que evocan, seg�n Adidas, "una rica tradici�n literaria". "Vivimos entre pantallas y est�mulos constantes. Por eso vuelven con fuerza lo anal�gico o las prendas que parecen tener historia", reflexiona V�ctor Aguado, profesor del M�ster en Branding y Comunicaci�n Visual del IED. "Esta camiseta conecta con esa nostalgia. Parece una pieza rescatada de un archivo hist�rico cuando en realidad acaba de dise�arse. Si todo resulta ef�mero, buscamos objetos que transmitan permanencia".En la camiseta de la segunda equipaci�n, el amarillo gualdo se tuesta hasta dorarse y el rojo se seca para convertirse en burdeos, debilidad crom�tica de la pasarela en los �ltimos a�os. El trabajo de Rosal�a o de Little Spain se despliegan en la imaginaci�n de Aguado. Reinterpretan el imaginario tradicional, desarrolla, "sin caer en el folclore ni en la nostalgia literal, como esta camiseta. No elimina la identidad nacional; la reformula para una generaci�n que consume moda y cultura visual de otra manera". Desanclada del "imaginario tradicional del f�tbol" y desligada de "algunos s�mbolos nacionales", la barrera se levanta. Entonces, "deja de ser merchandising y se convierte en verdadero objeto cultural".














