El envejecimiento de la población plantea uno de los grandes desafíos contemporáneos para la arquitectura. Ya no se trata únicamente de diseñar edificios capaces de alojar a personas mayores, sino de crear entornos que favorezcan la autonomía y respondan a las necesidades específicas asociadas a distintas etapas de la vejez, incluidas las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.En diálogo con ARQ, la arquitecta Marie-Hélène Reich -socia del estudio francés Mabire-Reich Architects y anteriormente colaboradora de Lacaton-Vassal- afirmó que "en estos contextos resulta fundamental ofrecer espacios que permitan a los residentes mantener su independencia cotidiana, al mismo tiempo que se garantizan las condiciones de seguridad necesarias".En Francia, el estudio viene explorando estas cuestiones desde hace años a través de proyectos que evidencian una evolución conceptual constante.Desde una residencia geriátrica que busca alejarse de la lógica hospitalaria, pasando por un conjunto destinado a adultos mayores autónomos integrado al tejido urbano, hasta una propuesta intergeneracional prevista para 2028, sus obras reflejan cómo la arquitectura puede convertirse en una herramienta para acompañar el envejecimiento con dignidad y calidad de vida. Residencia geriátrica pensada como vivienda colectivaLa Residencia Beaulieu, inaugurada en 2018 en Bouguenais, constituye uno de los primeros ejemplos de esta búsqueda. Concebida como un EHPAD -establecimiento de alojamiento para personas mayores dependientes-, el proyecto se distancia de la imagen tradicional de institución sanitaria para adoptar una lógica más cercana a la vivienda colectiva.La implantación aprovecha la topografía del terreno para reducir el impacto volumétrico del edificio y fortalecer la relación con su entorno inmediato. Organizada alrededor de un patio central que aporta luz natural a los espacios comunes, la residencia establece vínculos visuales permanentes con el pueblo, la iglesia y el paisaje circundante.Los comedores y salas de estar se ubican estratégicamente para aprovechar las vistas y reforzar la conexión de los residentes con la vida exterior. Al mismo tiempo, la preservación de árboles centenarios y la incorporación de terrazas permiten que la naturaleza forme parte de la experiencia cotidiana.Esta voluntad de construir espacios más domésticos aparece también en las reflexiones del estudio sobre proyectos vinculados al cuidado de personas con Alzheimer.La arquitecta Marie-Hélène Reich explica que uno de los principales objetivos ha sido evitar los códigos asociados a la arquitectura hospitalaria mediante una cuidadosa selección de materiales, colores y detalles constructivos.Según señala, la búsqueda consiste en crear una "arquitectura residencial y no hospitalaria", recurriendo a la madera, acabados cálidos, iluminación doméstica y vistas amplias al exterior.La profesional también destaca la importancia de elementos espaciales que favorezcan la orientación y el bienestar de las personas con deterioro cognitivo. Entre ellos menciona recorridos circulares que eliminan los callejones sin salida, espacios iluminados naturalmente y la presencia constante de referencias visuales hacia el paisaje y la ciudad.La autonomía como principio de diseñoCinco años después, la Residencia de Mayores André Thibault, en Le Lion d'Angers, profundiza una idea diferente: permitir que las personas mayores sigan siendo parte activa de la vida urbana.Inaugurado en 2023, el complejo reúne 24 departamentos para residentes autónomos y un espacio común compartido. El proyecto ocupa un terreno liberado por el traslado de una antigua residencia y aprovecha esa oportunidad para reforzar la relación entre los habitantes y el centro urbano.La estrategia es sencilla pero contundente: acercar la vivienda para mayores a los comercios, servicios y actividades cotidianas del municipio. Un recorrido peatonal estructura el acceso principal y conecta el edificio con el tejido urbano, mientras que una segunda entrada ofrece acceso directo a la calle comercial.La arquitectura acompaña esta intención mediante una imagen doméstica y familiar. El volumen retoma la materialidad oscura característica de los techos de pizarra de la región, mientras que las logias revestidas en madera amplían los departamentos hacia el exterior y generan espacios intermedios de apropiación.Detrás de estas decisiones aparece una idea que Marie-Hélène Reich considera central en los proyectos para la vejez: sostener la independencia de las personas durante el mayor tiempo posible.En sus palabras, el envejecimiento activo requiere espacios que permitan mantener rutinas, vínculos y actividades cotidianas, complementados por áreas comunes destinadas a encuentros, actividades educativas, ejercicio, rehabilitación y recreación.Más que un edificio asistencial, la Residencia André Thibault plantea una forma de habitar la vejez en contacto permanente con la ciudad.Ecosistema intergeneracionalLa propuesta para Plouguerneau, cuya entrega está prevista para 2028, representa el paso más reciente dentro de esta evolución. Lejos de plantear una nueva residencia aislada, el proyecto apuesta por la transformación de un edificio existente en una residencia de autonomía integrada a una plataforma de servicios abierta a toda la comunidad. El programa incorpora un centro de salud, espacios para la primera infancia, áreas multigeneracionales y una sala polivalente, además de la propia residencia para adultos mayores.La operación forma parte de una estrategia más amplia de revitalización urbana que busca densificar el centro de la ciudad y adaptar los equipamientos públicos a las nuevas demandas demográficas.Para los arquitectos, el principal desafío consiste en combatir el aislamiento que suele acompañar al envejecimiento. Por ello, el proyecto organiza una secuencia de plazas, patios y jardines destinados a generar encuentros entre generaciones y fomentar la apropiación colectiva de los espacios.La intervención también busca transformar radicalmente la imagen del edificio existente. La demolición de sectores específicos, la incorporación de revestimientos de madera y metal y la creación de nuevos recorridos peatonales pretenden alejar definitivamente cualquier referencia hospitalaria.“Tuvimos especial cuidado en no dar una imagen de hospital a este lugar”, afirma Reich sobre uno de sus proyectos, donde la elección de materiales, colores y atmósferas domésticas forma parte de una estrategia más amplia orientada a construir espacios cálidos, reconocibles y profundamente humanos.