Guatemala posee una combinación de patrimonio cultural, riqueza natural y diversidad de experiencias que la convierten en un destino con alto potencial para atraer inversión turística. Sin embargo, para transformar esas ventajas en proyectos concretos es necesario ofrecer algo más que atractivos.
Según Santiago González, director general de MICE Consulting y Business Development y director de FIEXPO Latin America, los inversionistas buscan destinos que generen confianza, cuenten con reglas claras y ofrezcan condiciones que reduzcan la incertidumbre durante todo el proceso de inversión.
Para el especialista, el análisis de una inversión comienza mucho antes de elegir un terreno o diseñar un hotel. Las empresas evalúan el comportamiento de la demanda, la conectividad, la infraestructura, la oferta existente y la capacidad del destino para sostener nuevos proyectos. "El inversionista necesita saber qué puede construir, dónde, bajo qué condiciones, en cuánto tiempo y con qué costos", afirmó.
González señaló que el perfil del inversionista también ha cambiado. Si hace algunos años la rentabilidad y los incentivos fiscales eran los principales factores de decisión, hoy cobran mayor relevancia la sostenibilidad y la resiliencia de los proyectos. "La sostenibilidad ya no consiste únicamente en reducir impactos. Consiste en generar valor económico sin deteriorar aquello que motiva al visitante o al organizador a elegir el destino", explicó.









