Guatemala cuenta con un amplio patrimonio natural, cultural e histórico que cada año atrae a miles de visitantes nacionales e internacionales. Sin embargo, transformar ese potencial en nuevos proyectos turísticos requiere algo más que destinos atractivos: también demanda condiciones que generen confianza entre los inversionistas y permitan desarrollar infraestructura capaz de responder a la demanda del mercado.
La decisión de invertir en un destino turístico no depende de un solo factor. Antes de elegir un país, los inversionistas analizan cómo llegarán los turistas, qué tan competitivo es el destino frente a otros mercados y si existen las condiciones necesarias para garantizar el éxito de un proyecto a largo plazo.
Para Eduardo Yarto, experto en desarrollo de producto turístico y fue subsecretario de Promoción Turística del Estado de Guanajuato (México), la decisión de invertir en un destino turístico responde a una combinación de factores que va más allá de los incentivos fiscales. Explicó que uno de los primeros aspectos que evalúan las cadenas hoteleras y los inversionistas internacionales es la conectividad aérea, ya que esta determina la facilidad con la que los turistas pueden llegar al destino. "Si no estás conectado con los mercados, no es tan sencillo que vayan", señaló.






