Los socialistas franceses vivieron experiencias muy desagradable en las dos últimas elecciones presidenciales. En el 2017, después de haber gobernado durante cinco años bajo la presidencia de François Hollande, el candidato del PS, Benoît Hamon, hubo de conformarse con el 6,36% de votos en la primera vuelta. En el 2022, el desastre alcanzó una dimensión todavía más humillante. La candidata, Anne Hidalgo, que llevaba ya ocho años como alcaldesa de París, se quedó en un mísero 1,75% de sufragios.El riesgo es que el próximo año vuelva a repetirse el fiasco. De momento, proliferan los aspirantes abiertamente declarados, los que insinúan que se lanzarán al ruedo y los que se posicionan. Pero ninguno ofrece la solidez suficiente ni genera el consenso necesario para garantizar el paso a la segunda vuelta.Lee tambiénEntre los que han expresado su ambición figuran el diputado Jérome Guedj, el alcalde de Saint-Ouen (suburbio del norte de París), Karim Bouamrane, y la exministra y excandidata presidencial Ségolène Royal.El exprimer ministro Bernard Cazeneuve quiere ser candidato y ha publicado una larga carta a los franceses de 86 páginas que semeja un programa, si bien no ha declarado oficialmente su candidatura (esa falsa ambigüedad es muy típica de la cultura política francesa y resultaría incomprensible en otros países).También se lo plantea seriamente el expresidente Hollande, a pesar de que terminó su presidencia, en el 2017, con gran impopularidad y un Partido Socialista destrozado.El partido corre peligro de un nuevo desastre como el humillante 1,75% de Anne Hidalgo en el 2022Es verdad que la figura Hollande, que cumple 72 años en agosto, se contempla ahora desde otra perspectiva, tal vez más positiva, por los votantes de izquierda, pero cuesta creer que la resurrección de un dinosaurio de la V República resulte atractiva para una mayoría de franceses y sea alguien que pueda encarnar energía y renovación. No obstante, el ahora diputado da señales inequívocas de que se está moviendo en dirección a una candidatura. Hace poco invitó a un cóctel en el Senado y en septiembre sacará un nuevo libro, Unir: nouveau monde, nouvelle gauche ( Unidos: un nuevo mundo, una nueva izquierda ). Otro candidato que se da por descontado es el eurodiputado Raphaël Glucksmann –hijo del fallecido filósofo, André Gulksmann– que preside el movimiento Plaza Pública, asociado a los socialistas.No está claro que todos los aspirantes participen en una primaria, lo que añade aún más desconcierto entre los votantes socialistas y debilita esta opción política.Lee tambiénLa impotente situación del PS ante las presidenciales es paradójica si se tiene en cuenta que sus diputados en la Asamblea Nacional están teniendo peso en esta legislatura. Los socialistas se alinearon con el resto de la izquierda para hacer caer a los gobiernos de Michel Barnier y François Bayrou, pero luego han sido cruciales para mantener con vida el actual gabinete de Sébastien Lécornu, el séptimo primer ministro de la era Macron. Los socialistas se apuntaron un tanto, ante la izquierda, al lograr que Lecornu suspendiera la aplicación de la reforma de las pensiones, uno de los proyectos emblemáticos de la presidencia de Macron.La debilidad y las dudas de los socialistas contrastan con la determinación de La Francia Insumisa (LFI), la izquierda más radical, que cuenta con un candidato fuerte y de probado tirón electoral, Jean-Luc Mélenchon. Éste cree que, en la hora decisiva, los electores socialistas superarán sus reticencias y le darán su apoyo para frenar a la extrema derecha.El líder del PS admiró el modelo de Sánchez de alianza de izquierdas, pero en Francia hay otro equilibrio internoLos problemas del PS se atribuyen, en parte, al contestado liderazgo de su primer secretario, Olivier Faure, quien también está tentado a ser candidato al Elíseo. Durante mucho tiempo Faure observó con admiración el modelo español de Pedro Sánchez en el PSOE. Aplaudió su alianza de izquierdas, sus políticas progresistas en el terreno social y su acercamiento a la izquierda radical, una estrategia que llevó a reducir el peso de esta última. Fue el modelo Sánchez lo que, para Faure, justificaba que el PS entrara en el Nuevo Frente Popular, la coalición de izquierdas que se formó en las legislativas de junio del 2024 y que logró un muy buen resultado. El problema es que, en Francia, el equilibrio de fuerzas en la izquierda era distinto al de España, con un dominio de la izquierda radical que se ha mantenido en el tiempo y que, salvo sorpresas, se plasmará en las presidenciales de la próxima primavera.Corresponsal de 'La Vanguardia' en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)
Los socialistas franceses continúansin un candidato sólido para el Elíseo
Ningún aspirante, incluido el expresidente Hollande, garantiza ir al segundo turno









