La tranquila Amán no atrae a los periodistas como sí otras ciudades como Jerusalén, Beirut, Damasco o Teherán. “Nunca pasa nada allí”, aseguran los reporteros, lo que en el argot periodístico significa que no caen misiles ni se libran guerras y, por tanto, se pasa por alto.Jordania es un país en calma rodeado de un vecindario extremadamente conflictivo: mantiene un acuerdo con Israel para preservar la paz en sus fronteras y, tanto con Siria como con Arabia Saudí, sus desiertos apenas son transitados.Pero mientras Damasco y Tel Aviv se han librado del último intercambio de misiles entre Irán y Estados Unidos, las alarmas antiaéreas saltaron ayer en Aqaba, la ciudad balneario jordana con salida al mar Rojo. Israel y Jordania interceptaron conjuntamente un misil iraní que se dirigía hacia el puerto, situado junto a la frontera israelí, en el episodio más reciente de una escalada que ha convertido al reino hachemí en un nuevo frente de la guerra entre Washington y Teherán.El ataque contra Aqaba llega después de que Irán haya lanzado cuatro ofensivas contra tropas estadounidenses desplegadas en Jordania en apenas cinco días, según funcionarios de Estados Unidos que hablaron bajo condición de anonimato. Uno de esos ataques, el viernes, causó la muerte de dos soldados estadounidenses y dejó a un tercer militar desaparecido. En conjunto, la ofensiva ha dejado decenas de heridos y varios helicópteros dañados.El primer golpe alcanzó una instalación residencial en la base aérea Rey Faisal, con hasta cinco militares heridos. El segundo impactó en una base donde operaban helicópteros Black Hawk, dañando varias aeronaves. Cuarenta y ocho horas después, los misiles alcanzaron la base Muwaffaq Salti, en Azraq, sin víctimas mortales pese a la veintena de heridos. El viernes, Irán volvió a golpear esa misma base y esta vez causó la muerte de dos soldados, además de otros cuatro heridos.La sucesión de ataques demuestra, según los funcionarios consultados, que Irán no solo conserva un arsenal de misiles considerable, sino que ha perfeccionado su capacidad para esquivar las defensas antiaéreas estadounidenses. El ejército iraní reivindicó el viernes un ataque con drones contra depósitos de combustible en Azraq, mientras la Guardia Revolucionaria aseguró haber empleado misiles y drones contra los refugios de las aeronaves, según Fars.Jordania, que alberga importantes bases aéreas estadounidenses, ha ganado peso estratégico desde que el Pentágono trasladara tropas desde Bahrein, Emiratos Árabes Unidos y Catar a posiciones más seguras en el reino e Israel, a medida que otros aliados de Washington restringían el uso de su territorio y espacio aéreo. A comienzos de julio, Irán amplió el radio de sus ataques e incluyó por primera vez a Jordania desde el alto el fuego alcanzado con Estados Unidos en junio.“El ataque del viernes no fue simplemente contra una base. Fue un ataque contra la coalición regional liderada por Estados Unidos y un intento de hacer que el coste político de albergar fuerzas estadounidenses supere los beneficios de seguridad”, explicó David Deptula, teniente general retirado de la Fuerza Aérea y uno de los arquitectos de la campaña aérea de la Guerra del Golfo de 1991.El eEjército estadounidense anunció el sábado represalias dirigidas a reducir la amenaza iraní sobre el estrecho de Ormuz y a “castigar rápidamente” a la Guardia Revolucionaria por los ataques en Jordania. El Mando Central (CENTCOM) informó de que había bombardeado instalaciones de vigilancia costera, defensa antiaérea, capacidades marítimas y depósitos de misiles y drones, en la octava noche consecutiva de bombardeos sobre Irán, debilitando aún más el frágil alto el fuego.Según el corresponsal de Al Jazeera en Teherán Resul Serdar Atas, los bombardeos buscan “aislar” el sur de Irán: puentes, vías férreas, túneles y carreteras han sido alcanzados, con hospitales evacuados y exámenes escolares aplazados. Medios iraníes reportaron explosiones en Sirik, Bandar Abás y Qeshm, y bombardeos cerca de Shadegan, en Juzestán.La escalada no se limita a Jordania. Irán aseguró haber lanzado un ataque con drones contra dos instalaciones estadounidenses en Kuwait, cuyas autoridades confirmaron que sus defensas interceptaban “ataques hostiles”. En Baréin sonaron ayer sirenas antiaéreas en todo el reino, incluida Manama, donde se pidió a la población dirigirse a los refugios.El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió de que su país responderá “con toda su fuerza” si Irán vuelve a atacar territorio israelí, y que está preparado para adoptar “tanto medidas defensivas como ofensivas” contra Teherán. Trump, que ya había anunciado su intención de intensificar los bombardeos y ampliar los objetivos hacia infraestructuras estratégicas (puentes, centrales eléctricas y redes de distribución energética), calificó de “muy triste” la muerte de los soldados y reiteró que Washington “nunca permitirá que Irán tenga un arma nuclear”.Desde Teherán, el líder supremo Mojtaba Jamenei advirtió de que Estados Unidos recibirá “lecciones inolvidables” de Irán y sus aliados, y acusó a Washington de violar el memorando de entendimiento firmado el mes pasado, al que calificó de “completamente inútil”. El general Ali Abdullahi amenazó, por su parte, con una respuesta “decisiva y devastadora” ante cualquier nueva agresión, y calificó a Estados Unidos de “Gran Satán” y “enemigo criminal, traicionero y engañoso”.Amán, tan acostumbrada a la calma, se descubre en el centro de una guerra que ya no respeta fronteras.Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo