En la tarde del sábado, Irán dio la estocada final al memorando de entendimiento entre Teherán y Washington. La muerte de dos militares de las fuerzas armadas de Estados Unidos en un nuevo ataque iraní a las bases estadounidenses de Muwaffaq Salti, en Jordania, supone un paso más en el último episodio de la guerra, iniciado después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, diera por roto el memorando de entendimiento hace una semana tras reanudar los ataques sobre Irán. La Guardia Revolucionaria de Irán reivindicó la ofensiva y aseguró que sus proyectiles alcanzaron hangares con aviones de combate estadounidenses y depósitos de combustible, instalaciones que Teherán considera esenciales para las operaciones militares de Washington en Asia Occidental. Imágenes satelitales difundidas posteriormente muestran todos los daños materiales de la base. Además de los dos militares fallecidos, al menos otros cuatro soldados estadounidenses resultaron heridos. Jordania no ha sido el único país golpeado por los misiles iraníes en los últimos días. Solo en esta semana, Teherán ha lanzado nuevas andanadas de drones y misiles contra bases de Estados Unidos en Arabia Saudí, Kuwait, Baréin y Qatar. Salvo en Jordania, la mayoría de los proyectiles fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea y no se reportaron daños significativos. La única excepción fue Kuwait, donde proyectiles iraníes impactaron nuevamente en plantas desalinizadoras, lo que obligó al gobierno a pedir a la población que limitara el consumo de agua potable. Fuera de ese caso, Irán ha concentrado sus ataques en objetivos militares estadounidenses. TE PUEDE INTERESAR Con las últimas bajas de EEUU, el balance oficial asciende ya a 16 militares estadounidenses muertos desde el inicio de la Operación Furia Épica iniciada el pasado 28 de febrero. Además, desde la reanudación de los ataques, al menos 50 personas murieron y más de 500 resultaron heridas en Irán en los ataques de Estados Unidos contra el país, según datos difundidos este sábado por el Ministerio de Salud iraní. Horas antes del ataque iraní en Jordania, el líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, denunció las reiteradas violaciones estadounidenses del acuerdo que, entre otros puntos, velaba por un alto el fuego y por la reapertura del Estrecho de Ormuz (cerrado desde el regreso de los ataques). Washington, además, ha reimpuesto el bloqueo naval contra Irán y ha restablecido las sanciones. En un comunicado, Jamenei advirtió que "las reiteradas violaciones del gran satán (Estados Unidos) de los compromisos asumidos en el memorando de entendimiento" habían demostrado "una vez más a todos cuán inútil e inválida es la firma del presidente estadounidense". El líder supremo fue más allá y aseguró que las acciones de EEUU constituían una nueva prueba de la "mentira, irracionalidad, falta de fiabilidad y maldad" de Washington. Jameneí, además, advirtió a Estados Unidos de que, si continúa buscando la guerra, debe saber que Irán y sus aliados del autodenominado Eje de la Resistencia tienen "lecciones inolvidables" para el país estadounidense. Sin embargo, la desconfianza iraní hacia Washington va más allá de los últimos bombardeos. El académico y analista Vali Nasr ha sostenido en un encuentro online organizado por la organización Crisis Group que Teherán ha llegado a la conclusión de que Estados Unidos "nunca tuvo la intención" de cumplir el memorando de entendimiento. Un acuerdo que nunca se iba a cumplir Eso ha hecho que Irán haya entrado en una nueva etapa de la guerra en la que está redefiniendo las reglas de la guerra regional y, como aseguró Dani Lerer, CEO del think tank "Media Oriente", "estableciendo una nueva dinámica de disuasión". La siguiente etapa del conflicto dirá si esta nueva estrategia será efectiva o no para los intereses de la República Islámica. Por ello, Nasr sostiene que Irán no ha "sacrificado" el acuerdo. "Irán no cree que estuviera sacrificando beneficios económicos porque esos beneficios nunca iban a llegar", afirmó. Según el analista, la ausencia del alivio económico prometido, el refuerzo del despliegue militar estadounidense y los intentos de Washington por reducir el control iraní sobre Ormuz convencieron al régimen de que el pacto nunca sería aplicado ni respetado. En su opinión, el estrecho sigue siendo una "espada de Dámocles sobre la economía global" y la principal herramienta de presión de Teherán frente a Estados Unidos. En paralelo, Estados Unidos intensificó su campaña militar sobre la infraestructura estratégica iraní. En los últimos días bombardeó puentes carreteros y ferroviarios en los alrededores de Bandar Abbas con el objetivo de aislar el principal puerto del país y dificultar el acceso terrestre al estrecho de Ormuz, buscando reducir la capacidad iraní para amenazar el tráfico marítimo. También destruyó una torre de vigilancia en Chabahar para degradar la red de monitoreo marítimo de la Guardia Revolucionaria. La reanudación de las hostilidades ya se refleja en el comercio energético mundial. El tránsito por el estrecho de Ormuz se ha desplomado: de un promedio de 16 buques diarios, durante las jornadas de menor actividad de julio solo cruzaron entre tres y cinco petroleros, frente a los 15 o 20 que transitaban habitualmente antes de la escalada del conflicto. La mayoría de las embarcaciones que continuaron atravesando el estrecho lo hicieron por el corredor bajo control iraní. La incertidumbre sobre el suministro también se trasladó a los mercados y el barril de Brent cerró en 88 dólares, con una subida cercana al 10% en la última semana. TE PUEDE INTERESAR Las posibilidades de reactivar la vía diplomática se desvanecen cada día que pasa. Aunque Trump dio por roto el memorando de entendimiento en la cumbre de la OTAN, tanto con sus declaraciones como con la reanudación de los bombardeos sobre Irán, evitó cerrar por completo la puerta a una negociación. Apenas unas horas después de calificar a la delegación iraní de "chiflada" y "mentirosa", un funcionario estadounidense confirmó a Bloomberg que los contactos entre ambas partes seguían abiertos. El propio Trump alimentó esa posibilidad, al sostener que los ataques no implicaban necesariamente un regreso a una guerra abierta. "La República Islámica de Irán nos ha pedido que continuemos con las conversaciones y hemos accedido a hacerlo", afirmó. Sin embargo, el último ataque iraní que ha dejado dos militares muertos ha alterado por completo ese escenario. La nueva escalada reduce al mínimo el margen para la diplomacia y aumenta la presión sobre la Casa Blanca para volver a responder militarmente, tal vez más fuerte, alejando cualquier posibilidad de retomar las negociaciones en el corto plazo. Por otro lado, las negociaciones sobre los puntos más espinosos —el programa nuclear iraní y el desarrollo de misiles—, que debían resolverse en los 60 días posteriores a la entrada en vigor del memorándum, ni siquiera tienen fecha. Con el alto el fuego ya roto y las ofensivas de las últimas horas, la posibilidad de retomar esas conversaciones parece hoy más lejana que nunca.
Ya no hay tregua que valga: Irán acepta el envite de EEUU con muertos sobre la mesa
La muerte de dos soldados estadounidenses en Jordania certifica la ruptura del memorando de entendimiento y empuja a la región al regreso de la guerra












