El polvo levantado por los misiles balísticos iraníes utilizados en su ataque contra una base estadounidense en Jordania empieza a aposentarse y la imagen que deja es especialmente oscura. El pasado viernes, al menos dos soldados estadounidenses —se están identificando los restos de una tercera persona— murieron víctimas del ataque iraní que dio al traste con lo que quedaba de la tregua entre EEUU e Irán. No es el ataque más mortal contra una base estadounidense en la región, pero ciertos elementos apuntan a una complicada realidad para Washington: el impacto se produjo contra las barracas prefabricadas donde duermen y hacen vida los soldados, según ha podido saber el Wall Street Journal, y los misiles lograron burlar las defensas estadounidenses. El primer elemento abre muchas preguntas tanto sobre la calidad de la inteligencia iraní como sobre la veracidad de las cifras de heridos que ofrece EEUU, mientras que el segundo apunta a que la Guardia Revolucionaria ha sabido adaptar sus técnicas a las capacidades de las defensas antiaéreas americanas. El ataque contra la base aérea de Muwaffaq Salti, en Jordania, se organizó en una secuencia de tres fases a lo largo de 24 horas. El primer misil balístico activó las sirenas de alerta con suficiente antelación para que las tropas intentaran refugiarse en los búnkeres, aunque fragmentos del misil dejaron varios heridos. Horas después llegó el segundo, que impactó en un hangar vacío, sin causar víctimas, según declaraciones oficiales del Pentágono. El tercero fue el que impactó contra las barracas de los militares y dejó los muertos. De acuerdo con una fuente militar al WSJ, este éxito de los misiles iraníes demuestra que Teherán se está adaptando a las defensas estadounidenses hasta el punto de haber podido burlarlas. Según el medio, lo ha hecho mediante una combinación de misiles que avanzan a velocidades extremadamente altas y que pueden maniobrar según se están acercando a tierra y a su objetivo. TE PUEDE INTERESAR Si bien Irán ha realizado ya repetidos intentos, tanto con misiles como con drones, para atacar las bases estadounidenses donde se acoge a los cerca de 50.000 soldados desplegados en la región, hasta ahora no había habido ninguna prueba hecha pública por EEUU que apuntara a que Irán estaba atacando específicamente viviendas de los militares, organizadas en contenedores portátiles (CHU, por sus siglas en inglés), en un intento de causar numerosas bajas y, con ellas, amplificar la oposición pública a la guerra que ya demuestran las encuestas. Un reciente análisis de The Economist sostiene que apenas un 30% de EEUU respaldan la decisión de atacar Irán. La guerra de Vietnam tardó seis años en volverse tan impopular, y las nuevas muertes de soldados no ayudan. Esa desconfianza aumenta cuando medios como The New York Times, citando a fuentes del Pentágono bajo condición de anonimato, han revelado que este ataque provocó heridas a "decenas de militares" y "ha dañado varios helicópteros". El Departamento de Defensa no ha informado oficialmente ni de los heridos ni de los presuntos daños a material militar. Sí que lo ha hecho, en cambio, Irán. Medios estatales del país han publicado imágenes de satélite de alta resolución de las barracas y el hangar, demostrando su destrucción. Imágenes e inteligencia de satélite que obtendrían de satélites comerciales chinos. El Comando Central de EEUU no está obligado a informar sobre militares heridos, especialmente cuando estos se recuperan en un corto periodo de tiempo y regresan al servicio militar. Además, revelar esa información "podría ayudar" a que Irán "ajustara con mayor precisión sus mortales ataques" contra las bases de EEUU en la región, según defendió un funcionario al NYT. Sin embargo, esto hace que la información que tiene disponible el público estadounidense sobre los efectos de los ataques iraníes sea muy limitada. Desde hace más de dos meses, el Pentágono no da ruedas de prensa ni las habituales sesiones informativas diarias que sí se han organizado durante otros conflictos. Preguntados por la prensa estadounidense sobre la falta de transparencia, un portavoz del Pentágono defendió en un comunicado que el Gobierno de Donald Trump "ha proporcionado de forma constante información completa y en tiempo real", con Trump y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, "informando directamente a los medios y al pueblo estadounidense a través de internet, ofreciendo una visión clara y sin filtros de nuestros objetivos y de las acciones emprendidas". El portavoz añadió además que "las preguntas de los medios de noticias falsas aportan muy poco a la información pública; su principal objetivo es obtener fragmentos de vídeo para promocionarse y reforzar la narrativa que prefieren". Esta nueva oleada de ataques iraníes ha elevado el número de bajas de soldados estadounidenses a 16, a la espera de identificar al tercer soldado del ataque en la base jordana. Las primeras 13 bajas se registraron entre el 1 y el 12 de marzo, nada más comenzar la guerra. La jornada más mortífera fue la del 1 de marzo, cuando siete militares del 103.º Mando de Sostenimiento de la Reserva del Ejército murieron en un ataque contra la base de Port Shuaiba, en Kuwait. Una semana después, el 8 de marzo, un sargento del 24.º Batallón de Defensa Antimisiles falleció en la base aérea Prince Sultan, en Arabia Saudí. El 12 de marzo, un nuevo ataque iraní contra una instalación militar estadounidense en Irak elevó el balance con la muerte de cinco miembros de la Fuerza Aérea. Las víctimas de estos primeros ataques tenían entre 20 y 54 años, e incluían diez hombres y tres mujeres, procedentes de los estados de Iowa, Ohio, Kentucky, Alabama, California, Minnesota, Nebraska y Florida. No hay cifras totales de heridos, pero según reveló el Pentágono, solo desde el 7 de julio se han producido cerca de un centenar. Secretos, secretos, secretos Presuntamente, tanto bajas como heridos deberían ser actualizados regularmente en el Sistema de Análisis de Bajas del Departamento de Defensa, de acceso público. Sin embargo, no ofrece información detallada sobre ataques concretos con un elevado número de víctimas, como el de Jordania. Ante la falta de información oficial, los periodistas dependerían cada vez más de fuentes anónimas. Una eventualidad que Hegseth ha prometido perseguir. La semana pasada, el secretario de Defensa anunció la creación de un nuevo grupo de trabajo destinado a identificar y sancionar a quienes divulguen información confidencial. Todo ello ocurre en un momento en que el respaldo de la opinión pública estadounidense a la guerra contra Irán no deja de disminuir. Según un análisis de 153 encuestas realizadas durante siete grandes guerras, la de Irán se ha convertido en la que cuenta con el menor nivel de apoyo ciudadano de la historia reciente de Estados Unidos. TE PUEDE INTERESAR De acuerdo con un análisis de la evolución de la opinión pública, esta ha sido la primera guerra que comenzó con un saldo neto de apoyo negativo (-13%), lo que significa que desde el inicio de la Operación Furia Épica hubo más estadounidenses en contra de la intervención que a favor. Lejos de mejorar, el respaldo ciudadano ha ido deteriorándose. Los sondeos publicados en junio sitúan el apoyo neto en el -32% —resultado de restar el porcentaje de ciudadanos que apoyan la guerra al de quienes se oponen—. Este nivel de rechazo supera incluso al registrado durante la última etapa de la guerra de Vietnam (-31%), considerada hasta ahora el conflicto con menos apoyo por parte de la ciudadanía. El estudio concluye, además, que esta ha sido la primera guerra librada por Estados Unidos que se ha llevado a cabo sin contar con el respaldo mayoritario de la opinión pública.
El ataque iraní donde murieron dos soldados de EEUU pudo ser mucho peor: misiles "entrenados" contra barracones militares
De acuerdo al WSJ, este éxito de los misiles iraníes demuestra que Teherán se está adaptando a las defensas estadounidenses hasta el punto de haber podido burlarlas










