OpiniónEl centro político tiene argumentos, pero carece de organización y presencia en la batalla cultural, mientras los extremos ganan terreno.19.07.2026 23:01 Actualizado: 19.07.2026 23:01 Nunca he creído en los mesianismos. Tampoco en la sumisión del pensamiento y mucho menos en pertenecer a una manada donde solo se es aceptado si se piensa lo que diga el líder y se es un traidor si no.Bien decía George Orwell que la libertad de expresión consiste en el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír, y ese es el principio básico de una democracia. El novelista inglés fue un férreo defensor de la individualidad como baluarte contra el autoritarismo y la alienación de las masas. Será justo esa individualidad, multiplicada en millones, la que nos proteja de los vientos autoritarios que corren por el mundo y que en Colombia comienzan a soplar fuerte.Sigo pensando, y nada me hará cambiar de opinión, que Colombia necesita un movimiento de centro robusto para defender los muchos logros que el país ha alcanzado en distintas áreas. Dejarles a los extremos la construcción de la nación solo profundizará las enormes brechas que nos han impedido llegar al potencial que tenemos. Los extremos no han hecho sino estigmatizar al contrario, sembrar tempestades de odio y auparse en el poder aplastando, literalmente, al opuesto.Su triunfo no fue un accidente. Se lo ganaron, en gran parte, en las redes sociales, donde han sido implacables e impecables. Pero también con un trabajo de calle serio y sostenido. En el caso de la izquierda, los activistas radicales fueron fundamentales. En el de la derecha, los movimientos religiosos hicieron lo suyo, feligrés por feligrés. Mientras tanto, el centro, me disculparán la franqueza, no ha hecho sino huevonear, pavoneándose de una rectitud que no ha sido más que vagancia y mediocridad disfrazadas de superioridad moral. Los extremos madrugaron a la batalla cultural. El centro llegó tarde y, encima, pidiendo silencio.Deseo de corazón que al gobierno de Abelardo De La Espriella le vaya bien. Lo mismo deseé con el de Petro, y lo dejé escrito. Pero mucho me temo que las turbulencias de las que venimos continuarán. Basta con observar la visceralidad de las bodegas abelardistas, que ya funcionan a toda máquina antes de la posesión, para anticipar lo que se avecina. Ojalá me equivoque.Por todo lo anterior, el centro debería tragarse el orgullo y aprender de quienes lo derrotaron. Armar movimientos digitales de verdad, no cuentas institucionales que parecen redactadas por un comité de notarios. Crear programas digitales de opinión propios. Posicionar influenciadores con posturas valientes, dispuestos a entrar en la batalla cultural sin pedir permiso. Rafael Solano es uno de los nombres que se me vienen a la cabeza, y hay más esperando a que alguien los convoque.Alguien dirá que hay una contradicción entre abrir esta columna despotricando de los rebaños y cerrarla pidiendo un movimiento. La respuesta está en Orwell. Una manada exige obediencia; un movimiento de ciudadanos libres exige apenas coincidencia. El centro no necesita un mesías ni una bodega propia que replique los vicios que critica. Necesita músculo, método y millones de individualidades dispuestas a coordinarse sin arrodillarse. Esa es la diferencia entre organizarse y alienarse, y quien no la entienda terminará construyendo el extremo que dice combatir.La batalla cultural ya empezó y va perdiéndola el que no se presentó, el que creyó que no debía hacerlo. Los extremos entendieron que el poder se disputa todos los días, en cada pantalla y en cada esquina. El centro sigue esperando que la sensatez gane sola, por decantación, como si la historia premiara a los prudentes por el solo hecho de serlo. No funciona así. Nunca ha funcionado así. ¿Qué necesitamos para verlo?El centro, no me cabe duda, tiene los argumentos. Le falta presentarse a la pelea. Porque la razón, sin músculo, es apenas una opinión bien escrita. Y no genera emoción alguna.DIEGO SANTOSAnalista digitalEn X: @DiegoASantos Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
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