Hacia finales del siglo XIX, la provincia de Huelva experimentó una gran transformación con la llegada de la Rio Tinto Company Limited en el año 1873. Este consorcio británico adquirió las ricas minas de Riotinto para explotar sus yacimientos de pirita, pero con ellos no solo llegó la tecnología industrial, sino también una cultura y arquitectura foráneas que marcarían profundamente el litoral onubense. En el pequeño enclave de Punta Umbría, lo que comenzó como una necesidad funcional terminaría convirtiéndose en la cuna del turismo moderno en España. La presencia inglesa dejó una huella imborrable en el urbanismo local que hoy sigue siendo motivo de estudio.

El origen de estas construcciones no fue el ocio, sino la salud de los empleados británicos que sufrían los efectos de la minería. El método de las teleras para extraer cobre emitía grandes cantidades de dióxido de azufre, afectando los pulmones de quienes trabajaban en la zona. Por ello, la compañía decidió establecer un “Barrio de salud” en la solitaria playa de Punta Umbría a principios de la década de 1880. Los médicos recomendaban el aire impoluto del Atlántico para la recuperación física de su personal directivo y sus familias. Lo que inicialmente fue un sanatorio estacional se transformó en el primer asentamiento estable y reconocible de la localidad.