Los parásitos no son ajenos a los efectos de la globalización y el cambio climático. El anisakis, ese gusano que puede habitar en las vísceras y los músculos de numerosas especies marinas, no es una excepción. El calentamiento global está obligando a este superviviente nato a evolucionar para adaptarse a las nuevas condiciones. En este escenario, un proyecto científico del Centro Nacional de Análisis Genómica (CNAG) y la Universidade de Santiago de Compostela (USC) ha permitido desarrollar marcadores genéticos para diferenciar las distintas poblaciones, sus dinámicas o las especies clave en su alimentación. La aplicación permitirá reforzar los programas de control y reducir el riesgo de que el anisakis llegue a la cadena alimentaria

Los marcadores genéticos actúan como “postes kilométricos a lo largo del genoma que nos permiten obtener información hasta ahora inaccesible”, identificar especies y sus procesos de hibridación. Así lo explica a elDiario.es Paulino Martínez, profesor e investigador de la Facultade de Veterinaria de la USC, ubicada en el Campus de Lugo, y uno de los investigadores principales del proyecto. Estos postes, que marcan el cambio en la secuencia de nucleótidos, se conocen como SNP (pronunciado snip, por las siglas en inglés de poliformismos de nucleótido único).