Captar clientes o robarlos a la competencia. Los grandes bancos españoles están diversificando sus políticas de captación por varias vías. Una de ellas, personalizando las propuestas de ahorro, para adaptarlas en función de cada perfil. Otra, premiando a los nuevos clientes que aportan su nómina o pensión. Y, también, abrazando a los grandes patrimonios, para lo que han llegado a poner en marcha filiales enfocadas, exclusivamente, en las fortunas familiares. Todo ello, en un contexto de constante incertidumbre geopolítica, con dudas sobre qué puede pasar con la inflación y cómo van a evolucionar los tipos de interés a uno y otro lado del Atlántico y donde los conocidos como 'neobancos' están acelerando su presencia y haciéndose un hueco en el mercado. A eso se suma un mercado bursátil que vive entre máximos históricos, alimentado por las altas valoraciones logradas por los gigantes de la inteligencia artificial.
Con todos estos factores sobre la mesa, la banca se está acostumbrando a operar en un entorno marcado por la incertidumbre. Así lo explica Banco Sabadell. “Tras el último movimiento de tipos del BCE, por el momento no se pretende modificar la remuneración a clientes”, argumenta respecto a cómo ha actuado la entidad tras la última reunión del Banco Central Europeo. “Esta decisión se basa en un entorno en el que la presión inflacionista se está moderando tras factores temporales, como la energía y las tensiones geopolíticas, reduciendo la probabilidad de un nuevo ciclo de subidas relevantes de tipos por parte del BCE”. Sin embargo, la entidad catalana matiza que “al mismo tiempo, la Eurozona muestra un crecimiento más débil de lo esperado, lo que desplaza los riesgos hacia una desaceleración económica más que hacia una inflación persistente. Esto ya se refleja en los mercados, con expectativas de tipos a la baja y mayor estabilidad en la renta fija”.








