SALUDUn nuevo estudio revela que el cerebro no usa sensores separados, sino un mismo grupo de neuronas. "Esto ayudar� a reparar cerebros enfermos"P. Jim�nez MadridActualizado Domingo,
julio
15:59Nuestra capacidad para detectar la temperatura de los objetos, desde el calor reconfortante de una taza de caf� en invierno hasta la frescura de una cerveza bien fr�a en verano, es una funci�n biol�gica crucial para la supervivencia. Durante casi un siglo, los cient�ficos han buscado con insistencia el lugar exacto donde el cerebro procesa estas sensaciones y los mecanismos precisos que nos permiten diferenciar un est�mulo templado de uno g�lido.Recientes investigaciones lideradas por el Centro Max Delbr�ck en Berl�n han arrojado luz sobre este misterio. El estudio de la percepci�n supone un paso fundamental para la medicina moderna, porque �comprender c�mo funciona el cerebro es una de las fronteras finales de la ciencia, e investigar la percepci�n sensorial es una buena manera de intentar hacerlo�, apunta James Poulet, neurocient�fico de dicho centro y la Charit�-Universit�tsmedizin, en un comunicado.Este cient�fico busca trasladar el conocimiento a la salud humana, ya que �existen muchas enfermedades cerebrales sin cura, incluyendo aquellas que alteran la percepci�n sensorial. A largo plazo, entender c�mo funcionan los circuitos de c�lulas nerviosas en el cerebro sano ayudar� a reparar el cerebro enfermo�.Hasta ahora, la ciencia asum�a que el cuerpo usaba grupos separados de c�lulas sensoriales en la piel para detectar el fr�o y el calor no dolorosos. Sin embargo, el equipo de Poulet ha descubierto que esta visi�n es demasiado simplista. Phillip Bokiniec, coprimer autor del reciente estudio publicado en la revista Neuron, explica el cambio radical de perspectiva: �En lugar de depender de sensores separados para 'calor' y 'fr�o', descubrimos que el sistema nervioso parece utilizar una sola poblaci�n de c�lulas que se�aliza ambas direcciones del cambio de temperatura�, recoge un comunicado.�Por qu� este paso es clave? La redefinici�n de c�mo entendemos uno de nuestros sentidos m�s fundamentales pone fin a d�cadas de debate sobre la existencia de una �corteza t�rmica�. Para ello, los investigadores emplearon t�cnicas avanzadas de imagen en ratones -cuyos cerebros son notablemente similares a los humanos en estos aspectos- y descubrieron que la mayor�a de las c�lulas nerviosas sensibles a la temperatura se activan con el enfriamiento y, por el contrario, simplemente reducen su actividad cuando la piel se calienta.Poulet admite que los resultados fueron inesperados incluso para los expertos: �Los cient�ficos han conocido estas neuronas durante a�os, pero se pensaba que eran relativamente raras. Lo que nos sorprendi� fue descubrir que constituyen la mayor�a de las c�lulas detectoras de temperatura�. Adem�s, se comprob� que estas c�lulas reaccionan a la temperatura real de la piel y no solo a la magnitud del cambio t�rmico.M�s all� de los sensores en la piel, el avance se extiende hasta lo profundo del cerebro. Mediante el uso de un microscopio de dos fotones, el equipo identific� una regi�n espec�fica responsable de la percepci�n t�rmica: la corteza insular posterior. Dentro de esta regi�n, los cient�ficos observaron que las neuronas responden de manera distinta seg�n el est�mulo. Mientras que las neuronas del �calor� responden a la temperatura absoluta, las del �fr�o� reaccionan al cambio relativo de temperatura. Adem�s, las respuestas al fr�o se activan con mayor rapidez y desaparecen antes que las del calor, lo que sugiere la existencia de v�as separadas para procesar ambas sensaciones una vez que la informaci�n llega a la corteza.Para confirmar la importancia de esta regi�n, el equipo utiliz� optogen�tica para desactivar temporalmente la corteza insular posterior en ratones entrenados para reportar temperaturas. El resultado fue contundente: �Cuando hicimos esto, el rat�n no sinti� el est�mulo de temperatura�, afirma Poulet. La sensaci�n solo regresaba cuando los cient�ficos dejaban de suprimir esa parte del cerebro.Con este paso, se abren puertas a tratamientos para patolog�as donde la sensaci�n t�rmica est� alterada como el dolor neurop�tico, la neuropat�a diab�tica, el da�o nervioso inducido por quimioterapia y dolencias que provocan una sensibilidad anormal al fr�o.













