Nada más acabar el España-Bélgica de cuartos de final de la Copa del Mundo de fútbol, el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, reconvertido a columnista deportivo en el diario El Debate, envió su artículo sobre el partido. Es algo que lleva haciendo desde el Mundial de Qatar en 2022; entonces lo hacía a través de audios que luego se reformulaban como artículos en la redacción, ahora ya lo envía como texto escrito. “[Francia] ha ganado todos los partidos en los que participó en este Mundial y ocupa la primera posición del ranking FIFA. Tiene, además, una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses”, escribió.La frase llamó la atención en la redacción de El Debate. “Sí, se le comentó algo”, cuenta al teléfono el director del medio, Bieito Rubido. Pero Rajoy contestó: “Hombre, un poco de sentido del humor”. Ramón Pérez Maura, director de Opinión del diario, y el subdirector Eduardo de Rivas se encargan de la edición de los artículos de Rajoy. Ese viernes a medianoche, Pérez Maura repasaba la versión final de la columna cuando le llamó la atención el “y sin franceses”. De acuerdo a su propia versión, contada en el diario, telefoneó a Rajoy para decirle que la frase quizá le fuese a generar problemas. El expresidente le restó importancia y la mantuvo en el texto. “Hace falta un poco de sentido del humor”, le dijo a Pérez Maura. Desde el Gobierno francés, de centroderecha, se llamó “racista” a Rajoy y se lamentó que ese discurso avivase viejos fantasmas sobre la identidad nacional. Y se le recordó que los 26 futbolistas convocados por el seleccionador Didier Deschamps son franceses y tienen la nacionalidad francesa. Solo tres nacieron fuera de Francia y el resto lo hizo en territorio francés, muchos como hijos o nietos de inmigrantes. El Gobierno español también salió en tromba con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, a la cabeza.“Hay que tener buen humor”, tituló Rajoy su siguiente columna. Pero aún como chascarrillo, como defiende el expresidente y como defienden en El Debate, la frase encierra un sentido perverso: como muchos de los jugadores franceses son descendientes de inmigrantes, se bromea con ellos diciéndoles que no son franceses. Un discurso con el que la ultraderecha trata de justificar su nacionalismo excluyente y la pureza de raza. Si Rajoy, como él pretende, ha querido hacer un chiste sin importancia, lo ha hecho en calidad de expresidente de una democracia y encima de un bidón de gasolina. Su entorno más próximo ha preferido no hablar para este artículo. “¿Ni para defenderlo?”. “Prefiero no decir nada, te agradecería que no me citases”, expresa un colega suyo del partido. “Está tranquilo, no le ha dado ningún valor a las críticas y viaja hacia Ibiza”, dice. Precisamente en Ibiza, Rajoy no quiso ahondar en el asunto: “Diga lo que diga, me van a atizar”. Impelido por el Gobierno a ofrecer disculpas, Rajoy contestó en otro artículo que ellos [el Ejecutivo] “no piden perdón por nada”, sin aludir a los franceses. En el PP la estupefacción es grande, pero consideran el asunto cerrado. “Lo que ha dicho es una gilipollez, pero no se le puede ocurrir en público a un expresidente. Ahora, Rajoy será lo que tú quieras, pero no racista”, dice un veterano miembro del partido. Borja Sémper, portavoz nacional del PP, explica a EL PAÍS que los artículos de Rajoy “son así, un poco surrealistas, jugando con la autoparodia”. “Me pareció una frase sin mala intención que provocó un lío donde él solo pretendía provocar una sonrisa. Vivimos tiempos de sobreactuación continua y de enfados forzados, pero yo creo que incluso el humor, cuando es errado, debe tolerarse. Quizás sea cierto también que esta frase voló porque la escribió un expresidente, pero, honestamente, no es para semejante polvareda”.Rajoy había cultivado hasta ahora un papel de expresidente conocido especialmente entre nuevas generaciones por sus lapsus o lo enredado de su discurso, cosa con la que él mismo ha hecho humor. A diferencia de otros expresidentes metidos de lleno en la arena política e ideológica como Felipe González y José María Aznar, o investigados judicialmente como José Luis Rodríguez Zapatero, la de Rajoy, que al salir de La Moncloa volvió a su anterior empleo, registrador de la propiedad, era una época pacífica solo interrumpida por sus comparecencias judiciales en causas relacionadas con la corrupción durante sus años de gobierno. La “racistada”, como la califican en el PSOE, lo ha colocado de golpe y porrazo en los titulares españoles e internacionales. Y, peor, en la víspera de una final del Mundial. Pérez Maura lo había tentado para el columnismo hace cuatro años, como contó él mismo: “¿Te divertiría hacer en El Debate unos breves comentarios de los partidos de España en Qatar? La idea sería que al día siguiente de cada partido nos mandes un breve comentario (…) Pero no más de 100-150 palabras. Si te parece, dale una vuelta y me dices, por favor. Y, por encima de todo, no sientas el más mínimo compromiso para decir que sí. Te tiene que divertir. Si no, nada. Muchas gracias”. Cuatro minutos después, respondió Rajoy: “Genial. ¿Al día siguiente o el día del partido?”. Sus artículos fueron celebrados hace cuatro años en redes sociales como X, donde se desmenuzaban sus frases o lugares comunes. Eran, son, columnas que hacían honor a aquello que decía José María García del propio Rajoy: “Allá donde va, ni mancha ni limpia”. Hasta que le pusieron delante el once titular francés.Bieito Rubido, director de El Debate, ofrece a EL PAÍS datos de la audiencia total del 15 de julio en su web: 1.430.000 usuarios únicos. Los lectores del artículo de Rajoy de ese día fueron 265.000. El mejor registro en Opinión hasta ahora estaba en manos del histórico Alfonso Ussía, fallecido hace unos meses, cuando alguna vez superó los 100.000 lectores. El columnista Rajoy ha pulverizado récords. Sus cifras son casi imposibles escribiendo opinión, salvo que se diga una barbaridad.“Mariano Rajoy”, dice Rubido, “es probablemente el tío más ponderado, moderado y equilibrado de la historia reciente del Partido Popular. Y lo que ha pasado es una exageración extemporánea con un intento de aprovechamiento que a nosotros, con perdón, nos vino de puta madre”, dice. “La frase está encajada en un artículo de fútbol, es un sarcasmo y ahí termina la cosa. Se ha hecho un aprovechamiento, por parte del Gobierno y por parte de tu diario [EL PAÍS], que quedará en la antología del periodismo”, dice.