Por Claudia Dupeirón |
La Habana (EFE).- La llegada del verano en Cuba se convierte en una prueba de resistencia para las familias que -en medio de los prolongados apagones, la escasez de alimentos y transporte, y las limitadas opciones para el disfrute- buscan en las playas al oeste de La Habana un pequeño alivio al intenso calor y a la grave crisis que vive el país.
“Opciones muy pocas; pero qué vamos a hacer, no podemos coger para otro lado. Aquí tenemos que estar hasta que haya un cambio”, comentó a EFE la joven habanera Tailuma Chuy, quien pasaba la tarde en un segmento de la costa que bordea al municipio Playa, una orilla de arrecifes; pero relativamente cerca del centro de la ciudad y a la que se puede llegar caminando o sin depender del transporte público.
Esta habanera de 35 años, reconocía en tono conformista que “el cubano es fiestero”, y para tratar de disfrutar de eventos como el Mundial de Fútbol 2026, dice que lo ha hecho “conectando los televisores a la Ecoflow” (una de las marcas de las estaciones de energía portátiles) o enterándose de los resultados por internet, “el que tenga datos móviles”, en medio de apagones que superan las 20 horas seguidas en La Habana.
Una persona toma el sol en La Habana (Cuba). EFE/ Ernesto Mastrascusa






