La econom�a espa�ola sigue demostrando una notable capacidad de resistencia. Pese a las incertidumbres existentes, todo apunta a que Espa�a crecer� en 2026 alrededor del 2,5%, por encima de las principales econom�as de la zona euro, alcanzando nuevos m�ximos en el empleo. Sin embargo, estas previsiones no deben ocultar desaf�os pendientes, ya que el avance de la renta por habitante y de la productividad contin�a siendo insuficiente para asegurar la convergencia con los pa�ses europeos m�s avanzados. Esta tensi�n entre buenos resultados coyunturales y retos estructurales constituye el punto de partida de las recientes recomendaciones de la Comisi�n Europea. Aunque suelen recibir menos atenci�n que las previsiones de crecimiento o d�ficit, ofrecen un diagn�stico especialmente �til. La primera prioridad es la sostenibilidad de las finanzas p�blicas. La Comisi�n prev� que la deuda, aunque siga reduci�ndose, todav�a se sit�e cerca del 99% del PIB en 2027. Al mismo tiempo, Espa�a tendr� que afrontar el envejecimiento de la poblaci�n, el aumento previsto del gasto en pensiones, sanidad y dependencia, y nuevas necesidades en defensa, digitalizaci�n, energ�a y adaptaci�n clim�tica. En estas circunstancias, no basta con cumplir formalmente una regla fiscal. Es necesario mejorar la composici�n del presupuesto y asegurar que cada euro p�blico produzca el mayor bienestar posible. La Comisi�n recomienda limitar los beneficios fiscales menos eficaces, evaluarlos y aplicar las revisiones de gasto en todas las administraciones. Tambi�n advierte contra las ayudas generales con un elevado coste presupuestario. La prioridad debe ser proteger de manera temporal y selectiva a las familias vulnerables y a las empresas viables especialmente expuestas. M�s gasto no garantiza mejores resultados, del mismo modo que una reducci�n indiscriminada tampoco asegura una mayor eficiencia. La estructura tributaria merece igualmente atenci�n. El peso de los impuestos sobre el trabajo en la recaudaci�n ha ido en aumento, mientras la media europea apenas ha variado. La falta de actualizaci�n del IRPF y las mayores cotizaciones sociales han reforzado esta tendencia. En cambio, los ingresos procedentes de la fiscalidad ambiental y del consumo permanecen por debajo de la media europea. Una reforma bien dise�ada (por ejemplo, siguiendo las directrices del Plan de Acci�n para la Electrificaci�n de la UE) deber�a simplificar el sistema, reducir pol�ticas con escasa capacidad redistributiva y evitar que el aumento de los ingresos recaiga desproporcionadamente sobre el empleo. El segundo gran eje es la productividad. La Comisi�n se�ala la carga administrativa y la fragmentaci�n normativa entre comunidades aut�nomas como obst�culos para invertir, competir y ganar tama�o. Cada obligaci�n puede parecer menor por separado, pero su acumulaci�n eleva los costes fijos, desalienta la entrada de competidores y reduce las posibilidades de expansi�n. El denominado R�gimen 20 eliminar�a estas barreras y la fragmentaci�n existente. Esta cuesti�n es importante porque la productividad guarda una estrecha relaci�n con el tama�o de las empresas. Las empresas medianas y grandes espa�olas alcanzan niveles de eficiencia comparables a los de sus hom�logas europeas. El problema es la elevada proporci�n de microempresas y en los obst�culos que dificultan el crecimiento de las m�s productivas. La pol�tica econ�mica deber�a facilitar que las empresas innovadoras crezcan, accedan a nuevos mercados y aprovechen econom�as de escala. La mejora de la justicia forma parte de la misma agenda. Espa�a ha avanzado en digitalizaci�n, pero mantiene escasez de jueces, retrasos y diferencias territoriales en los sistemas de gesti�n e interoperabilidad. Estas deficiencias condicionan el cumplimiento de los contratos, el coste de resolver disputas y, por tanto, las decisiones de inversi�n. Reforzar las plantillas y lograr una digitalizaci�n homog�nea no es una cuesti�n meramente administrativa. Constituye una reforma institucional con efectos potencialmente elevados sobre el entorno empresarial y la productividad. La innovaci�n es el tercer componente. La inversi�n privada espa�ola en I+D sigue siendo reducida, est� concentrada territorialmente y depende demasiado de programas p�blicos complejos. La Comisi�n propone incrementar el esfuerzo inversor, simplificar las ayudas y evaluar regularmente sus resultados. Aumentar el presupuesto puede ser necesario, pero no es suficiente. Si los instrumentos son fragmentados, lentos o dif�ciles de utilizar, una parte de los recursos no llegar� a los proyectos con mayor rentabilidad. Tambi�n persiste una d�bil conexi�n entre universidades, centros de investigaci�n y empresas. Espa�a produce conocimiento cient�fico de calidad, pero encuentra m�s dificultades para convertirlo en patentes, nuevos productos y compa��as capaces de crecer. Corregir esta brecha exige reforzar la innovaci�n, valorar mejor la transferencia de conocimiento en las carreras acad�micas y orientar parte de la financiaci�n hacia resultados. El acceso a la financiaci�n completa este diagn�stico. Las empresas espa�olas contin�an dependiendo principalmente del cr�dito bancario, mientras los mercados de capital riesgo y financiaci�n propia tienen menor profundidad. El cr�dito resulta adecuado para compa��as consolidadas y proyectos con garant�as, pero es menos apropiado para empresas j�venes e innovadoras, cuyos activos fundamentales son el conocimiento y las expectativas de crecimiento. Aunque hoy en d�a resulte m�s f�cil conseguir financiaci�n internacional para buenos proyectos, las cargas administrativas y la fragmentaci�n regulatoria de nuevo dificultan su aprovechamiento. La Comisi�n dedica otra recomendaci�n al capital humano. Aunque la formaci�n profesional ha progresado y el abandono educativo se ha reducido, persisten carencias de t�cnicos, perfiles intermedios y especialistas en tecnolog�as digitales, ingenier�a, construcci�n y sanidad. La participaci�n en programas STEM contin�a siendo baja y desigual, y la formaci�n de adultos todav�a no ofrece suficientes oportunidades de actualizaci�n. La transformaci�n digital y la inteligencia artificial elevan el rendimiento de las competencias avanzadas, pero tambi�n aumentan el coste econ�mico de no disponer de ellas. La tecnolog�a s�lo aumenta la productividad cuando se combina con trabajadores y organizaciones capaces de adoptarla, reorganizar procesos y difundirla desde las empresas de frontera hacia el resto del tejido productivo. Las recomendaciones sobre vivienda, energ�a, agua, adaptaci�n clim�tica, pobreza infantil y sanidad parecen m�s heterog�neas, pero responden a problemas semejantes. En vivienda, la Comisi�n prioriza aumentar la oferta, agilizar permisos, movilizar suelo y ampliar el parque social de alquiler. En energ�a, reclama m�s redes, almacenamiento e interconexiones. En sanidad y dependencia, propone reforzar la atenci�n primaria, reducir las listas de espera y mejorar la coordinaci�n territorial. En todos estos �mbitos, la escasez de oferta, la fragmentaci�n administrativa y la falta de evaluaci�n reducen la eficacia de los recursos disponibles. En s�ntesis, la Comisi�n no propone una �nica gran reforma que pueda resolver por s� sola los problemas de la econom�a espa�ola. Plantea una agenda coherente para mejorar las instituciones, la competencia y la asignaci�n de recursos, simplificar la regulaci�n, reforzar la justicia, facilitar el crecimiento empresarial y la inversi�n, impulsar la innovaci�n, ampliar la financiaci�n, mejorar el capital humano o elevar la calidad del gasto. Espa�a ha demostrado que puede crecer, crear empleo y superar perturbaciones intensas. El reto es transformar esa resiliencia en convergencia sostenida de productividad, renta por habitante y bienestar. Para conseguirlo, la prioridad debe ser ejecutar mejor las reformas necesarias, evaluar sus efectos y corregirlas cuando no produzcan los resultados esperados. En �ltima instancia, nuestra prosperidad depende menos del impulso coyuntural de la demanda y m�s de la calidad de las instituciones y de nuestra capacidad para invertir y utilizar mejor el capital, el talento y los recursos p�blicos. *Rafael Dom�nech es catedr�tico de la Universidad de Valencia y responsable de an�lisis econ�mico de BBVA Research.
Recomendaciones de la Comisi�n para la econom�a espa�ola
La econom�a espa�ola sigue demostrando una notable capacidad de resistencia. Pese a las incertidumbres existentes, todo apunta a que Espa�a crecer� en 2026 alrededor del 2,5%,...









