Termina el mundial de fútbol y en Unión por la Patria se termina también la tregua del sofá para ahora ser sus dirigentes quienes salgan a la cancha a buscar el partido contra La Libertad Avanza. Sergio Massa ordena hablarle a los bolsillos y no a la política, Axel Kicillof acelera la construcción nacional con la vista puesta en el calendario y Máximo Kirchner se ve obligado a saltar el alambrado bonaerense. Tres velocidades para una disputa que tiene en la mira convertirse en oposición al gobierno de Javier Milei. Massa sigue el plan: no rompe el silencio público pero se mueve. Recibe, escucha, junta. No adelanta si va a ser candidato, no descarta nada, no confirma nada. La pregunta de si quiere una oportunidad más queda flotando en cada reunión de Avenida Libertador, sin que él la responda. Pero el silencio del tigrense es activo. Terminado el mundial dio una orden clara a los propios: dejar la política de lado y tomar la agenda del metro cuadrado. Hablarle a la gente de sus problemas, no meterse en la interna peronista que ya tiene demasiado dirigentes adentro.
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