La noticia de que el FBI investiga a Javier Faroni por la compra de departamentos de lujo en Miami, por un total de 11 millones de dólares, sacudió tanto al ambiente político como al deportivo. Trascendió que el productor teatral, dirigente cercano a la AFA, habría adquirido esas propiedades a través de sociedades radicadas en Florida, dentro de un expediente federal que rastrea operaciones inmobiliarias vinculadas a un presunto lavado de activos y a la triangulación de fondos. Según fuentes citadas por El Nuevo Herald, el FBI pidió información a los registros públicos del condado de Miami-Dade y a los brokers inmobiliarios que intervinieron en las operaciones, que incluyen dos departamentos en Brickell y un penthouse en Sunny Isles, zonas donde el metro cuadrado supera los 10.000 dólares. La pesquisa apunta a determinar si esas compras se pagaron con fondos propios o si intervinieron terceros, entre ellos empresas ligadas al entretenimiento y a contratos de representación deportiva. Faroni, que mantiene vínculos con dirigentes de la AFA y con representantes de futbolistas, ya había aparecido antes en investigaciones periodísticas sobre intermediación en transferencias internacionales, en operaciones de clubes argentinos con equipos de México y Estados Unidos, aunque nunca fue imputado en el país. La novedad de la investigación del FBI reavivó esos antecedentes y abrió la pregunta sobre una eventual conexión entre su actividad empresarial y el destino de esos fondos en el mercado inmobiliario estadounidense.