Al iPhone llevan matándolo desde hace 19 años, pero Apple ya prepara por todo lo alto la celebración de la versión de su móvil del 20 aniversario, al que llegará el año próximo. Poco después de su lanzamiento en el 2007, cuando le preguntaron al entonces consejero delegado de Microsoft, Steve Ballmer, por el nuevo teléfono de la manzana se burló a carcajadas: “es el teléfono más caro del mundo. Y no atrae a los clientes de negocios porque no tiene un teclado, lo que hace que no sea una muy buena máquina de correo electrónico”. Una visión muy corta.En los años siguientes, Apple con su iPhone y su sistema operativo iOS, y Google junto a compañías como Samsung con el sistema operativo Android, fueron creando sólidos ecosistemas que integraban aplicaciones y servicios que hicieron del smartphone una máquina universal omnipresente en todos los órdenes de la vida digital. Por el camino cayeron gigantes como la división de móviles de Nokia, BlackBerry y otras compañías que tampoco entendieron el cambio a tiempo.En los últimos 19 años han fracasado todos los intentos de minar la supremacía de los sistemas iOS y AndroidDesde entonces, nada ha amenazado a los smartphones, pero la inteligencia artificial ha acelerado los intentos por sustituirlos. Si el hombre más rico del mundo, Elon Musk, se propusiera hacer un móvil conectado a su efectiva red de comunicaciones por satélite Starlink, ¿Podría amenazar el reinado de los smartphones actuales? The Wall Street Journal ha desvelado que la compañía aeroespacial de Musk, SpaceX, mostró recientemente a un grupo de inversores un dispositivo más fino que un iPhone, con un chip Snapdragon de Qualcomm, diseñado para la inteligencia artificial de xAI, a la que se accede mediante el chatbot Grok en una app, en la red social X y en los coches Tesla.Hasta ahora, Musk ha sido ambiguo respecto al teléfono e incluso ha negado que su empresa lo esté desarrollando.El móvil de SpaceX no tendría que conectarse de forma primaria a una red de datos de operadoras, ya que estaría ligado a su satelital, aunque precisaría acuerdos con empresas de telecomunicaciones, porque necesitaría de ellas para funcionar en lugares bajo techo, sin acceso directo al cielo.El mundo desde unas gafasPese a que la historia de la tecnología de consumo revela que cada uno de los intentos de poner gafas a los usuarios termina con un fracaso, los vientos de la moda marcan un repunte de las gafas inteligentes. Aunque hay muchas compañías que buscan hacerse un hueco, la líder es Meta, que lleva ya varias generaciones por delante. Incluso Apple, que ha desarrollado un prodigioso aunque caro y voluminoso dispositivo con el visor Vision Pro –al que llama computador espacial–, está desarrollando unas gafas que permitan entender el entorno del usuario y darle respuestas a los retos de la vida de diarias, desde identificar un objeto, producto o paisaje, a señalar un recorrido en una ruta o traducir cualquier texto o voz de un interlocutor. La IA está ahí para responder a todo eso. Ahora sólo hace falta que todos nos pongamos gafas.Otra iniciativa. El debate sobre el primer móvil de los menores es una cuestión peliaguda en las familias. Quizás la inteligencia artificial tenga alguna respuesta. La multinacional Lenovo, más conocida por sus ordenadores, ha lanzado en China su móvil de estudiante con IA –AI Student Phone–. Se trata de un dispositivo de aspecto sencillo que cuesta el equivalente a unos 39 euros.Se trata de un teléfono que pretende reemplazar las distracciones de otros móviles con ayuda para hacer los deberes asistida por IA y férreos controles parentales. Un botón físico activa un asistente de voz de inteligencia artificial. Lleva preinstalada una biblioteca de vocabulario inglés y fórmulas matemáticas. Los padres pueden seguir el móvil por GPS en tiempo real y configurar alertas si el dispositivo sale de una zona determinada.Este teléfono enfocado a la IA tiene un modo clase que hace que durante el horario escolar sólo muestre la hora y únicamente admita hacer llamadas de emergencia. Las apps que bloquean los padres no pueden volver a ser reinstaladas.El sector de la tecnología de consumo está muy pendiente del dispositivo (o los dispositivos) que saldrán de la colaboración de Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, con Jony Ive, ex responsable de diseño de la época dorada de Steve Jobs al frente de Apple.El aparato se llamará io –es curiosa la relación de las tecnológicas con las mayúsculas– y que podrá ser llevado como un colgante. El primer dispositivo que saldrá de la mente de Ive estaría conectado a los modelos de inteligencia artificial de OpenAI de forma permanente. Esa es una de las características esenciales de esos aspirantes a acabar con el smartphone. Conexión continua y acceso del dispositivo a toda la vida privada. Parece que al iPhone, y a los Android, les quedan varias generaciones por delante.Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1996. Ha cubierto las áreas de Política, Deportes y Comunicación. Especializado en tecnología. Autor del libro 'Bicicletas para la mente' (Península)
La inteligencia artificial acelera la búsqueda de alternativas al smartphone
Elon Musk se plantea un móvil más fino que un iPhone con Grok y datos de satélite










