Como presidente del Barça y culé, estoy muy orgulloso de que hoy ocho jugadores de nuestro equipo, Cubarsí, Pedri, Olmo, Lamine Yamal, Gavi, Èric Garcia, Ferran Torres y Joan Garcia, puedan proclamarse campeones del mundo. Y también de que muchos jugadores de la selección española hayan sido formados en el fútbol base del Barça, la Masia, protagonista indiscutible de la gran final entre España y Argentina, los dos mejores conjuntos de un Mundial que ha batido récords de asistencia y audiencias, motivo por el cual felicito a la FIFA por la organización así como al presidente de la Federación española, a su equipo y a todos los jugadores por la consecución de este hito histórico y también al presidente de la Liga por su apoyo y colaboración. Ambos organismos tienen un gran reto en la cita mundialista en el 2030.La Masia es la fábrica de los sueños donde se aprende a jugar con un estilo reconocido y reconocible basado en el juego asociativo que se alcanza a base de trabajar el pase rápido, el dominio de la pelota en todas las áreas del juego y los movimientos tácticos constantes durante el partido. Es la manera de ver y entender el fútbol de Johan Cruyff con quien, como jugador, como entrenador y como inspirador del estilo que se practica en la Masia, el FC Barcelona ha vivido las mejores etapas. Es en la Masia donde se ha formado Lamine Yamal, el jugador que mejor representa el presente y el futuro del Barça y del fútbol mundial. Y es en la Masia donde emergió hace más de veinte años el mejor jugador de todos los tiempos, Leo Messi, que personaliza el pasado más glorioso de la historia del Barça y que gracias a su talento, constancia y amor por el fútbol sigue siendo un jugador de presente como ha demostrado en el Mundial siendo el alma de la selección argentina.Imágenes de Lamine Yamal y Messi en Times Square (Nueva York)LAVANDEIRA JR / EFELa aportación del Barça y de la Masia a los éxitos de la selección ya fue una realidad incontestable en el Mundial del 2010, con Iniesta, Xavi, Puyol, Busquets, Pedro, Piqué, Víctor Valdés, Villa y Cesc. Hoy, con la presencia de ocho jugadores del Barça de Hansi Flick, se vuelve a evidenciar la contribución decisiva del Barça a los éxitos del fútbol español. Tener ocho jugadores en una final del campeonato del mundo es muy importante para el Barça e institucionalmente, como presidente, es una alegría poder acompañarlos en este momento.Pero estos éxitos no son solo el fruto del talento de los futbolistas sino de los directores deportivos, secretarios técnicos y todas las personas que durante casi cincuenta años han trabajado con convicción y valentía para que la Masia sea considerada la mejor escuela de formación futbolística del mundo. Mi especial agradecimiento al actual director del fútbol base, José Ramon Alexanko, y todo su equipo que, con perfecta sintonía y coordinación con el director de fútbol, Deco, comparten la filosofía de apostar por el talento de la casa. Pero también hay que significar que el hecho de que la Masia sea un caso de éxito sin precedentes en el mundo del fútbol —inolvidable e irrepetible es la imagen de Messi, Xavi e Iniesta en el podio del Balón de Oro en el 2010— también es gracias a los entrenadores del primer equipo que han creído en la Masia como generadora de talento y orgullo del barcelonismo, como es el caso de Johan Cruyff, Frank Rijkaard, Pep Guardiola, Tito Vilanova, Luis Enrique, Ronald Koeman, Xavi Hernández y Hansi Flick.Hoy será una alegría y un orgullo presenciar el duelo entre Messi y Lamine YamalHoy será un gozo presenciar el duelo futbolístico entre Messi y Lamine Yamal porque es un reconocimiento indiscutible a la filosofía de juego que se practica en el Barça. Personalmente vivo con emoción que las dos figuras más destacadas de la final del Mundial sean culés, dos genios del fútbol que, a pesar de la distancia temporal por las dos décadas que los separan, están unidos por el sentimiento blaugrana. Han pasado diecinueve años de la conocida y premonitoria fotografía que organizó la Fundación Barça donde vemos a un Lamine Yamal de cuatro meses y un Messi de veinte años. Hoy se reencontrarán en una final que es un homenaje a la Masia y a todo lo que el Barça ha dado al fútbol. Culés, estar como presidente del FC Barcelona es un motivo de orgullo y una demostración de que en Catalunya también hacemos muy buen trabajo.