El Pentágono hará análisis de testosterona anuales a sus soldados mayores de 30 años. Todo para garantizar que el Ejército estadounidense está a "la vanguardia de la letalidad", según expuso el secretario de Defensa, Pete Hegseth, cuando anunció el programa esta semana. La medida se enmarca en la campaña de la Administración Trump para restaurar el "espíritu guerrero" en el ejército. Un gran eufemismo tras el cual hay una campaña por reinstaurar la cultura del macho man. Esta fijación de Hegseth con la hipermasculinidad no deja de ser el reverso de la agenda ultraconservadora que la Casa Blanca está impulsando.PublicidadHegseth no solo pretende que los militares se hagan análisis hormonales. También quiere que quienes presenten un déficit de testosterona se presten voluntariamente a recibir inyecciones de esta hormona. El secretario de Defensa lo ha presentado como una medida voluntaria, pero que sería favorable para mantener "una buena base biológica". Una narrativa que recuerda mucho a esa exaltación de la genética que se pudo ver durante el auge del fascismo en Europa y que sirvió para justificar jerarquías sociales y políticas.Mientras desde el Despacho Oval Donald Trump firma órdenes ejecutivas que arrinconan a las personas trans y prohíbe cualquier tipo de referencia al feminismo o el movimiento LGTBI en las escuelas, en el Pentágono Hegseth ha estado apartando mujeres y personas trans por igual. El pasado mes de junio, el diario The Guardian revelaba que el secretario de Defensa eliminó a todas las mujeres y algunas personas negras que formaban parte de la lista de candidatos para recibir un ascenso dentro de la marina. El resultado final fue un total de 22 hombres, mayoritariamente blancos, que fueron promocionados como almirantes de una estrella.Ver este tipo de discriminaciones tampoco resulta sorprendente teniendo en cuenta su visión sobre cual debería ser el rol de las mujeres en el ejército. En una entrevista para el podcast de Shawn Ryan cuando aún no era secretario de Defensa, Hegseth fue muy explícito: "Estoy diciendo directamente que no deberíamos tener mujeres en roles de combate. No nos ha hecho más efectivos. No nos ha hecho más letales. Ha complicado el combate".Un informe interno al que tuvo acceso la radio pública NPR en enero de este año detalla cómo el Departamento de Defensa ahora ha pedido revisar la "efectividad" de las mujeres soldado desplegadas en el terreno. Hegseth también anunció el año pasado la modificación de los protocolos que existen para denunciar los casos de abuso y agresión sexual en el ejército. "Se ha terminado ir con pies de plomo", afirmó el secretario de Defensa en referencia a cómo se gestionan los casos. Denunciar estas situaciones sigue siendo un gran tabú en las filas militares. En 2024, según un informe del departamento, se registraron 8.195 agresiones sexuales dentro del ejército.PublicidadDe hecho, desde que Hegseth asumió las riendas del Pentágono, todas las oficinas relacionadas con las políticas de igualdad y equidad han desaparecido. No solo suspendió la admisión de nuevas personas trans en el cuerpo, sino que los miembros trans que ya estaban dentro de las filas militares han sido apartados gradualmente.Paradójicamente, la Administración que justificaba el veto de las personas trans en el ejército por los tratamientos médicos ahora quiere que sus hombres militares puedan hormonarse. En la orden ejecutiva que el presidente Donald Trump firmó en enero de 2025 para apartarlos, entre otras razones citaba que los miembros debían "estar libres de cualquier afección médica o defecto físico de los cuales se pueda esperar razonablemente que comporten un período excesivo de ausencia del servicio debido a un tratamiento o una hospitalización".La iniciativa del Pentágono de realizar ahora análisis de testosterona no surge del vacío. Forma parte de un discurso mucho más amplio que ha ido calando dentro del universo conservador estadounidense y la manosfera digital. Un estudio publicado en la revista científica Social Science and Medicine alertaba de que los hombres jóvenes son bombardeados en internet por influencers y compañías que promueven los tests y tratamientos hormonales como algo esencial para ser un "hombre real" y que enmarcan experiencias comunes como el cansancio, el estrés o el envejecimiento en una supuesta "crisis de masculinidad" causada por la falta de testosterona. Lo cierto es que no hay ninguna evidencia científica que justifique que un hombre de este rango de edad se deba hacer ninguna prueba de este tipo.
La Administración Trump impone el regreso de la cultura 'macho man' al ejército estadounidense
Los análisis de testosterona anuales a los soldados son la última de las medidas con las que la Casa Blanca impulsa el relato de la hipermasculinidad.











