Las bombas y las políticas del hambre de Israel han acabado con la vida de 21.638 menores de edad en la Franja de Gaza –1.022 de ellos, bebés menores de un año– desde el 7 de octubre de 2023, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La destrucción del sistema sanitario gazatí, la falta de acceso a medicamentos, la contaminación del entorno, el estrés y la escasez de alimento han elevado esa cifra a un número todavía desconocido.PublicidadCon la intención de reducir este número, el Ministerio de Sanidad español activó un mecanismo interno de la OMS para evacuar a tantos niños y niñas necesitados de tratamiento médico como pudieran. Desde julio de 2024, han llegado a España 85 niños y niñas gazatíes para recibir tratamiento oncológico, traumatológico y sanar otro tipo de dolencias graves.Junto a ellos, Sanidad, en coordinación con el Ministerio de Exteriores, de Interior, de Defensa y en colaboración con Acnur, ha logrado traer a 253 familiares, según los datos aportados por el departamento de salud. Fuentes de este organismo explican a Público que el desarrollo de este mecanismo, del que España es pionero en Europa, era un objetivo prioritario para el ministerio dirigido por Mónica García.Tras numerosas conversaciones con la OMS y el Centro de Coordinación de Respuesta para Emergencias (ERCC) –también conocido como el Mecanismo de Protección Civil de la UE–, el primer avión con niños gazatíes llegó a España el 24 de julio de 2024. En su interior, 15 menores de edad y 27 familiares aterrizaron en Madrid para recibir tratamiento por amputaciones y heridas graves debido a la guerra, tratamiento oncológico y una dolencia cardiaca.PublicidadPese a los parones necesarios debido al cierre del espacio aéreo por las dos guerras entre Israel, EEUU e Irán, desde entonces hasta hora el Ministerio de Sanidad ha promovido otras cinco evacuaciones a España. La última de ellas tuvo lugar el pasado mes de junio. Pese a que se sienten satisfechos con el trabajo en curso, desde Sanidad advierten de que desearían haber podido realizar muchas evacuaciones más."Es un mecanismo muy complejo", debido a que las necesidades en la Franja de Gaza no paran de crecer. Además, implica un enorme esfuerzo de cooperación. En primer lugar, son los hospitales gazatíes, en conversación con la OMS, quienes elaboran el listado de menores que deben ser tratados con mayor urgencia en el extranjero, en función de las dolencias y de los recursos disponibles en la Franja.Con esta información, los técnicos del Ministerio de Sanidad español acuden al Consejo Interterritorial para comunicar a las comunidades autónomas las necesidades. Estas, a su vez, lo comunican a sus hospitales y son estos los que ofertan las plazas que quedan disponibles para tratar a los menores gazatíes. Fuentes Sanitarias explican a Público que la disposición de los recursos sanitarios para acoger a niños y niñas gazatíes depende de cada comunidad autónoma.PublicidadLa que más ha tardado en permitir la llegada de menores palestinos a sus hospitales ha sido la Comunidad de Madrid, si bien esto cambió con la última evacuación, ocurrida el pasado mes de junio de este año. Pese a que inicialmente no aceptaba en sus centros a quienes procedían de la Franja, sus hospitales sí estuvieron abiertos a traslados de gazatíes que inicialmente habían sido tratados en otros puntos del país. Este fue el caso de Abdallah, un niño palestino de cinco años que enfermó de leucemia durante el genocidio y que fue trasladado a Navarra en abril de 2025 y posteriormente a Madrid, donde falleció el pasado mes de enero rodeado de sus familiares más cercanos.Coordinación internacionalPara que Abdallah y otros niños pudieran pisar suelo español, tuvieron que activarse numerosos mecanismos de coordinación internacional. Para empezar, la OMS debe comunicar a la autoridad militar israelí encargada de las entradas y salidas de la Franja, llamada COGAT (Coordinador de Actividades Gubernamentales en los Territorios), la necesidad de trasladar a determinados niños y a sus acompañantes fuera de la Franja de Gaza. Cuando Israel da luz verde a este traslado –algo que no suele suceder sin problemas y a la primera–, los menores y sus cuidadores llegan a Jordania o a Egipto, desde donde son trasladados a España.Muchos de los países de la UE se han sumado a este mecanismo impulsado por España. Ha sido el caso de Noruega, Irlanda, Francia, Alemania, Países Bajos, Bélgica, Eslovenia, Eslovaquia, Rumanía, Albania, Grecia, Turquía e Italia. A junio de 2026, todos ellos habían evacuado a 1.803 personas, de las que 475 eran menores de edad que necesitaban algún tipo de tratamiento médico.Pese a sus políticas antiinmigración, el Gobierno italiano es el que más evacuaciones ha tramitado. Desde Sanidad señalan que es importante tener en cuenta aquí los acuerdos de colaboración que mantienen Roma y Tel Aviv. En 2003, ambos países firmaron un Memorando de Entendimiento sobre la Cooperación en el ámbito de la Defensa, por el cuál los ejércitos italianos e israelíes colaboran en la formación de su personal.Además, desde 2024, el Departamento de Rehabilitación del Ministerio de Defensa israelí ha impulsado un proyecto de internacionalización de rehabilitación de sus soldados heridos, en el que Italia participa aportando médicos. Estos acuerdos otorgan a Italia una situación privilegiada a la hora de trasladar, desde territorio israelí, a los menores gazatíes que necesitan tratamiento médico. Esto, aseguran desde Sanidad, es algo prácticamente imposible de lograr para otros países.Una fórmula para la reagrupación familiarSegún el relato de David Montes y del padre de Abdallah, Hossam Farajallah, después de varios meses ingresado en el Hospital Universitario de Navarra, su hijo dejó de responder al tratamiento para la leucemia. Desde Sanidad hicieron las gestiones posibles para evacuarlo junto a su dos hijos menores a España. El 27 de octubre, la familia al completo se reencontró en Navarra. "Cuando llegamos, la vida volvió a su alma y a su cuerpo. Respiré aliviado al ver a mi esposa y a mis hijos", cuenta a Público Farajallah. La alegría del reencuentro no duró mucho. "Ya era demasiado tarde para él", lamenta a Campos. Tras un último intento de someterlo a un último tratamiento en el Hospital Niños Jesús de Madrid, los médicos que trataban a su hijo le informaron de que no había cura para él.PublicidadEl 21 de enero, Abdallah falleció a los cinco años a causa de la leucemia. En sus últimos momentos, pudo estar acompañado de su familia. "Pudimos realizar el lavado ritual del cuerpo, amortajarlo, celebrar la oración fúnebre y darle sepultura en el cementerio musulmán de Burgos", cuenta Hossam Farajallah, quién ahora pide ayuda para poder visitar sus restos a menudo. Pese al durísimo golpe que sufrió la familia, el hombre explica que sus otros dos hijos menores "están superando el trauma por la pérdida de su hermano". Actualmente, confirma a Público, ambos "están escolarizados y se encuentra en fase de integración". Su esposa, la madre de Abdallah, está haciendo un curso de cocina y preparación de alimentos, mientras que él está estudiando español y buscando trabajo.La familia Farajallah es una de las que ha podido reencontrarse en España, algo que no siempre ocurre. La separación de las familias evacuadas de Gaza resulta bastante habitual. David Campos explica que están tratando de agrupar a otras familias palestinas evacuadas con la mediación de Acnur. Una tarea que no es fácil a la luz de las dificultades que pone Israel para permitir las salidas del enclave palestino. Especialmente, en el caso de los padres de familia y de los hermanos varones de los menores que reciben tratamiento y que, en muchos casos, tuvieron que quedarse en la Franja de Gaza.Desde Sanidad informan de que es el organismo israelí COGAT quien impide la salida de los varones mayores de edad del enclave palestino. Campos afirma que este organismo "nunca especifica por qué niega la evacuación de determinados varones", mientras que fuentes de Sanidad advierten de la posibilidad de que se trate de una forma de castigo colectivo hacia las familias, muchas de las cuáles quedan abocadas a una angustiosa espera por reencontrarse.PublicidadSegún detalla Oumeyma Ben Hamida, una de las activistas que acompaña a las familias palestinas en su proceso de adaptación en Madrid, esto genera una enorme crispación en las familias, que perciben que es algo que ocurre únicamente con las evacuaciones a España. Público ha certificado que esto no es así. A mediados de 2025, este periódico contó la historia de Khawla Mohamed y su hijo Zakariah Al-Majzoub, ahora de dos años. El menor había rozado la muerte en varias ocasiones debido a la malnutrición y a las enfermedades con las que había nacido en mitad del genocidio. En octubre, la familia fue evacuada a Nápoles (Italia) para el tratamiento de Zakariah, a excepción del único hijo mayor de edad de Khawula, Mahmoud Basel, que permanece en la Franja de Gaza desde entonces.Antes de que se produjera aquel traslado incompleto, la familia había sufrido varios contratiempos, incluida la cancelación en el último momento de su evacuación por parte de COGAT. La separación de las familias, sumada a las difíciles condiciones de vida de quienes logran llegar a Europa, hace que algunas de ellas deseen volver a la Franja."Quieren volver": la cara B de la acogidaLa integración de los gazatíes en España, así como en otros países europeos, no es un camino de rosas. Al choque cultural y lingüístico hay que sumarle las heridas psicológicas que enfrentan debido al genocidio. El aislamiento social y las limitadas ayudas suman baches en la ruta hacia una vida más apacible. "Todos quieren volver, pero es imposible", explican fuentes de Sanidad.Desde el Ministerio explican que el visado de emergencia sanitaria caduca a los tres meses de llegar a España, tiempo durante el cuál se encuentran acompañados por ACCEM. Pasados estos noventa días, las familias gazatíes que tramiten una solicitud de asilo pasan al Sistema de Acogida de Protección Internacional y Temporal del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Este mecanismo cuenta con un catálogo de ayudas que, de nuevo, son gestionadas por organizaciones humanitarias como ACCEM y la Comisión de Ayuda al Refugiado (CEAR), entre otras.PublicidadDesde CEAR explican que las principales ayudas con las que cuentan quienes se encuentran dentro del Programa Internacional es el alojamiento –que dependiendo del momento de la acogida puede ser en centros o en pisos de acogida– y la ayuda mensual de manutención, destinada principalmente a alimento. A estas ayudas se les suman otras complementarias como las destinadas a productos de vestimenta y material escolar, entre otros. Si bien la cuantía de estas contraprestaciones depende de múltiples factores, "suelen estar muy ajustadas", confirma a este periódico Mónica López, directora general de CEAR, quien propone crear un sistema nuevo o modificar el existente para adaptarlo a las necesidades específicas de quienes vienen a España con un visado de emergencia sanitaria.Oumeyma Ben Hamida, quien acompaña a varios refugiados palestinos en Madrid, pone como ejemplo el caso de una familia de tres miembros –madre y dos niños menores, uno de ellos con una amputación en el tren inferior– residente en Ciempozuelos. "Tienen muchas necesidades, pero la primera es la del dinero", explica la activista. "Les dan unos 300 euros al mes para comer, que le dividen en dos pagas, así que no llegan a fin de mes", denuncia. "¿Cómo pueden comer tres personas con 150 euros cada dos semanas? Es una vergüenza". Esta familia ha declinado hablar con Público debido a que, como explica su intermediaria, hablar con la prensa nunca les ha servido de nada ni ha cambiado su situación.
85 menores gazatíes han sido evacuados a España para recibir tratamiento médico desde 2024
El mecanismo creado por España







