Con solo 27 años, James Charles ya acumula una trayectoria marcada por su éxito meteórico, pero también por una larga sombra de polémicas. Quien irrumpió como uno de los mayores fenómenos en YouTube en 2016 y enseñó a millones de personas a maquillarse, ha visto cómo su nombre quedaba ligado, casi desde el principio, a una cadena de polémicas, reproches públicos y episodios controvertidos que han ido desgastando su imagen y su credibilidad. En su caso no ha habido ninguna mano negra detrás de esta caída: solo él y sus desafortunados comentarios y acciones, contra todo y contra todos. Lejos de intentar revertir la situación y aprender de sus propios errores, Charles encontró en estas controversias la forma de continuar en el foco mediático y en la conversación en redes. Una situación que continúa en la actualidad. El pasado mes de mayo, el influencer compartió un vídeo en su cuenta de TikTok en el que habló de algo que le había ocurrido. “Acabo de recibir un mensaje directo de una chica que decía: ‘Sé que probablemente nunca verás esto, pero si pudieras dedicar un minuto a leerlo, significaría mucho para mí. Estoy pasando por un momento difícil porque Spirit Airlines acaba de declararse en bancarrota y he perdido mi trabajo. Aquí tienes un enlace de GoFundMe. Cualquier donación ayuda”, leyó el maquillador. “Seguro que sí, cariño. ¿Sabes qué más te ayudaría? Conseguir otro trabajo. Sí, inténtalo. El tiempo que te llevó copiar y pegar el mismo mensaje de mierda para mí —a quien, por cierto, no sigues— y para otros 100 influencers y famosos, podrías haber solicitado otros 100 trabajos. Pero no lo hiciste porque eres una vaga de mierda, te crees con derecho a todo y piensas que los influencers y famosos deberían financiarte la vida. ¿Por qué iba yo a ayudarte?”, le respondió públicamente en un vídeo ya eliminado de su perfil. Días después de la polémica, que le llevó a recibir miles de comentarios negativos, pidió disculpas en TikTok. En el vídeo, que acumula más de 760.000 Me gusta, reconoció que había sido “grosero, desagradable y arrogante” y que la publicación era completamente “innecesaria”. “No sabría decir por qué su mensaje me molestó tanto, así que decidí hacer un vídeo al respecto”, añadió. La polémica ya estaba servida, pero también los Me gusta y el engagement en la plataforma. Después de una década como estrella de las redes sociales, Charles ha aprendido cómo salir indemne de la situación: borrando todo, manteniendo un perfil bajo y regresando a la vida virtual como si nada hubiese pasado. Porque esta no es la primera polémica que protagoniza. “¿Ya nos cansamos de James Charles?”, escribió la revista Interview el pasado mes de mayo. “¿Por qué seguimos dándole cabida a este detestable influencer en lugar de desterrarlo definitivamente al manicomio? Muchos otros youtubers caídos en desgracia han abandonado la plataforma por indiscreciones mucho menores. ¿Cuándo le tocará finalmente el turno a Charles?”, reflexionó. Con 17 años se convirtió en el primer embajador masculino de la marca de maquillaje Covergirl, junto a Katy Perry; un año después creó una paleta de 39 tonos de sombras de ojos junto a la marca Morphe que se agotó solo 10 minutos después de su lanzamiento; y fue acumulando millones y millones de seguidores en YouTube —actualmente son casi 24, a pesar de las idas y venidas de su reputación—; gracias a sus tutoriales, millones de personas en el mundo aprendieron a maquillarse o a arriesgar más en las combinaciones... Pero todo lo que sube, baja, y no tardaría en llegar su primera polémica. En 2019, su amiga y mentora Tati Westbrook publicó un monólogo de 43 minutos titulado Adiós, hermana, en el que le criticaba. Se mostraba ofendida por la promoción que Charles había realizado de un competidor de su marca de suplementos y le acusó de usar su fama y dinero para intentar manipular la sexualidad de alguien —“Delante de todos, de mis hijos, tuve que disculparme... Eso no se hace. Necesitas ayuda”, explicaba en el vídeo—. En pocas horas, tres millones de usuarios se dieron de baja de su canal de YouTube, las acusaciones de presuntos acosos vieron la luz, firmas con las que colaboraba empezaron a rescindir sus contratos, y rostros conocidos como Miley Cyrus o Kylie Jenner le dejaron de seguir en Instagram. Él respondió del mismo modo de siempre: publicó un vídeo dramático, sin maquillar y con gafas, y pidió disculpas.Un año después, en junio de 2020, Westbrook subió un nuevo vídeo titulado “Rompiendo mi silencio”, en el que se disculpaba públicamente con Charles y afirmaba haber sido manipulada por los youtubers Jeffree Star y Shane Dawson. “James, lamento mucho haber permitido que me envenenaran y me usaran en tu contra. Lamento haber creído en sus mentiras. Creer esas mentiras y permitir que me manipularan psicológicamente para hacer ese vídeo es uno de los mayores arrepentimientos de mi vida”. La situación volvía a ponerse de cara, pero él no cesaba en su intento de continuar estando en el foco de la polémica: asistió a fiestas en plena pandemia pese a las restricciones; criticó a Alicia Keys por sacar una línea de maquillaje —“Las personas que no usan maquillaje no deberían lanzar marcas de maquillaje, pero esa es solo mi opinión”—; fue acusado de plagio; publicó una serie de vídeos en los que se quejaba de haber recibido un paquete de la firma de Lauren Conrad que, según él, “no tenía ni idea de cómo manejar una marca de maquillaje” —hasta se burló de sus productos—y fue despedido como presentador de un programa emitido en YouTube. En este tiempo, además, fue acusado de grooming y conducta sexual inapropiada con menores de edad. Charles llegó incluso a admitir haber mantenido conversaciones inapropiadas con chicos de menos de 18 años. Estas denuncias le hicieron perder contratos con marcas. Morphe, aquella firma que había confiado en él en sus inicios, decidió romper el acuerdo y poner fin a su colaboración. Era abril de 2021. En los siguientes días, la situación solo empeoró: YouTube decidió desmonetizar sus vídeos de manera temporal. En aquel momento, Charles contaba con 27 millones de seguidores en Instagram; cinco años después, se ha reducido hasta los 18,8 millones. Pero ni la cancelación pública consiguió hundirle. En 2023, lanzaba al mercado su propia marca de maquillaje independiente, Painted. “Realmente es como el comienzo de una nueva era. No me engaño. Sé que no venderá un millón de unidades como antes, pero espero que quienes han extrañado esa energía la vuelvan a sentir con esto”, afirmó en la revista Paper en junio de 2025. Tres años después, y a pesar de seguir estando en el ojo del huracán, sigue con el proyecto en marcha. Ahora que se cumple una década de su salto a la fama, Charles tiene que lidiar con el reto de hacer frente a los obstáculos que él mismo ha ido poniéndose por el camino. El youtuber fue uno de los primeros en sufrir la cultura de la cancelación: un día era una estrella de las redes sociales y al siguiente se convirtió en el villano de la historia. Una etiqueta que ni puede ni parece querer quitarse. También se trata de eso: seguir en boca de todos, para bien o para mal.
James Charles, el único responsable de la caída de James Charles: historia de una de las primeras cancelaciones de YouTube
El ‘youtuber’, un fenómeno de la plataforma de vídeos desde 2016, cumple 10 años enseñando a maquillarse a millones de personas y también cabreándolas con sus desafortunados comentarios








