OpiniónEn redes se promueven cojines refrigerados y otros como medidas para mantener arriba el 'conteo de espermatozoides', ¿hay realidad en esos remedios?Cuando una pareja no consigue un embarazo, lo sensato es acudir al médico, no experimentar con hielo, calor, suplementos o aparatos recomendados por desconocidos en las redes. Foto: iStock18.07.2026 07:30 Actualizado: 18.07.2026 07:30

Los hombres parecen estar produciendo menos espermatozoides. No es todavía el anuncio de la extinción masculina, pero sí una noticia suficientemente incómoda como para haber puesto a muchos a contar con angustia lo que antes daban por seguro. LEA TAMBIÉN En 2022, un equipo internacional encabezado por Hagai Levine, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y Shanna Swan, de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, reunió más de doscientos estudios realizados entre 1973 y 2018 en 53 países. Sus cálculos mostraron que la concentración promedio de espermatozoides había disminuido en más de la mitad y que la caída parecía haberse acelerado durante este siglo.El hallazgo es importante, aunque no definitivo. Comparar muestras recogidas durante casi cinco décadas, en países, laboratorios y poblaciones diferentes, tiene limitaciones. Otros investigadores sostienen que todavía no puede hablarse de una disminución universal e irreversible. Pero bastó la posibilidad para que el hombre contemporáneo descubriera una nueva cifra con la cual atormentarse. Después de medir el tamaño, la duración, la potencia, la testosterona y los músculos, ahora también quiere llevar la contabilidad de los habitantes de su departamento inferior. LEA TAMBIÉN Las redes, que nunca desperdician una inseguridad, ya ofrecen la solución: cojines refrigerados, calzoncillos con bolsas de gel, compresas nocturnas y hombres muy serios explicando ante una cámara que el futuro de la especie depende de mantener helada la entrepierna. Otros recomiendan calor, porque en internet una afirmación y su contraria pueden pronunciarse con idéntica solemnidad.La moda parte de una verdad. Los testículos están fuera del abdomen porque la producción de espermatozoides requiere una temperatura ligeramente inferior a la del resto del cuerpo. Las fiebres altas y la exposición frecuente o prolongada a fuentes intensas de calor pueden alterar temporalmente su número, movimiento y calidad.Hasta ahí llega la fisiología. Lo demás comienza cuando un dato verdadero cae en manos de alguien con una bolsa de hielo y una cuenta en TikTok. LEA TAMBIÉN Calentar deliberadamente la zona no mejora la fertilidad. Enfriarla se ha estudiado, pero mucho menos de lo que anuncian quienes venden el remedio. En 2013, Ilias Nikolopoulos y sus colegas del Queen’s Medical Centre de Nottingham revisaron las investigaciones disponibles. Apenas encontraron ocho estudios útiles. Algunos mostraban mejorías en ciertos parámetros del semen, pero los estudios eran pequeños, empleaban métodos distintos y no demostraban que el procedimiento aumentara la posibilidad de lograr un embarazo.El error consiste en pensar que, si demasiado calor perjudica, cuanto más frío, mejor. La biología no funciona como el termostato de un hotel. Los testículos necesitan conservar su temperatura normal, no ser cocinados ni servidos sobre hielo. LEA TAMBIÉN Además, el famoso conteo no determina por sí solo la fertilidad. También importan la movilidad, la forma y la vitalidad de los espermatozoides, así como la salud y las condiciones reproductivas de ambos integrantes de la pareja.Y esa es quizá la parte que más cuesta entender. Durante siglos, cuando un embarazo no llegaba, todas las miradas se dirigían hacia la mujer. Ella era examinada, interrogada y tratada, mientras él acompañaba con la tranquilidad de quien se consideraba ajeno al problema. Hoy sabemos que las dificultades pueden tener origen masculino, femenino, mixto o incluso permanecer sin explicación. La fertilidad no es una prueba de hombría ni una responsabilidad femenina: es un asunto de dos.Por eso, cuando una pareja no consigue un embarazo, lo sensato es acudir al médico, realizar los estudios indicados y seguir sus instrucciones. No experimentar con hielo, calor, suplementos o aparatos recomendados por desconocidos en las redes.Los hombres pueden seguir contando pasos, calorías, minutos y conquistas. Pero quizá deban dejar tranquilos a sus espermatozoides. La especie sobrevivió miles de años sin tutoriales ni calzoncillos refrigerados. Lo que nunca ha podido hacer es reproducirse de a uno. Hasta luego. Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.