No sabía muy bien por dónde empezar esta carta y, al final, me ha pasado lo que siempre me pasa cuando pienso en nosotras: he acabado volviendo al principio. A aquella sesión de fotos para calendario Larios de la Moda de hace ya más de dos décadas. Paco Navarro estaba detrás de la cámara, yo acababa de llegar a Madrid y no tenía ni idea de que, entre todas las personas que iba a conocer en esa nueva etapa, tú ibas a convertirte en una de las más importantes de mi vida. Conectamos desde el primer momento. De esas cosas que no sabes explicar muy bien, pero que notas. Y, con el tiempo, he entendido que aquella conexión no era casualidad. Elsa Pataky junto a su amiga, la maquilladora Beatriz Matallana. (Cortesía) Desde entonces cada una ha seguido su camino. Hemos vivido etapas muy distintas, hemos tomado decisiones diferentes y la vida nos ha ido llevando por sitios que, en muchos momentos, parecían estar muy lejos el uno del otro. Pero hay amistades que no entienden de kilómetros ni de tiempo, y la nuestra siempre ha sido una de ellas. Con los años he pensado muchas veces qué es lo que hace que una amistad dure tanto. En nuestro caso creo que tiene mucho que ver con algo que siempre he admirado de ti: nunca has dejado de ser tú. Y puede parecer una frase sencilla, pero no lo es. “He visto cambiar muchas cosas a tu alrededor, pero nunca a la Elsa que conocí el primer día” Elsa Pataky junto a su amiga, la maquilladora Beatriz Matallana. (Cortesía) Porque he visto cómo tu vida cambiaba, cómo llegaban oportunidades increíbles, cómo vivías experiencias que muy poca gente tiene la suerte de vivir. He visto cómo el mundo te miraba de una manera distinta. Y, sin embargo, cada vez que nos sentábamos a hablar seguía teniendo delante a la misma Elsa que conocí aquel primer día. La misma forma de reírte. La misma sencillez. La misma humildad. La misma manera de tratar a la gente sin hacer diferencias. Los mismos valores. Mientras otros se habrían quedado con las alfombras rojas o con los focos, tú siempre has seguido dando valor a las mismas cosas: a tu familia, a un plan improvisado, a una comida con amigos, a un paseo a caballo, a cualquier rato en contacto con los animales, que sé que te hacen feliz como pocas cosas. “Tu actitud ante la vida ha sido un aprendizaje” Beatriz Matallana trabajando junto a su amiga, Elsa Pataky. (Cortesía) Esa manera de vivir también me ha enseñado mucho. Porque si hay algo que siempre he aprendido de ti es la actitud con la que afrontas la vida. Eres fuerte, pero no porque nunca tengas miedo, sino porque nunca dejas que el miedo decida por ti. Cuando aparece un problema, buscas la forma de resolverlo. Cuando algo merece la pena, te entregas por completo. Y cuando te propones un objetivo, no paras hasta conseguirlo.Pero hubo un momento en el que te descubrí de una manera completamente distinta y fue cuando te convertiste en madre. Me emocionó verte elegir estar presente por encima de todo lo demás. Podías haber delegado muchas cosas. Tenías la posibilidad de hacerlo. Sin embargo, quisiste ser tú quien cuidara, quien educara, quien acompañara a tus hijos en cada etapa. Renunciaste a muchas oportunidades porque para ti había algo mucho más importante.Sin embargo nunca lo has vivido como un sacrificio sino como una decisión tomada desde el amor. “Siempre encuentras la felicidad en lugares donde otros ni siquiera se pararían a mirar” Beatriz Matallana maquillando a Elsa Pataky. (Cortesía) También me encanta esa capacidad que tienes para disfrutar de lo sencillo y a la misma vez ser aventurera. Me acuerdo perfectamente de cuando volviste de aquel viaje por África con tu hija. Habías vivido una experiencia increíble, recorriendo kilómetros a caballo, durmiendo en mitad de la naturaleza, viendo paisajes que parecían imposibles... y lo primero que me contaste fue que te había fascinado ducharte con el agua que caía despacito de un cubo. Pensé: "Es que esta es Elsa". Podrías haberme hablado de cualquier otra cosa, pero te habías quedado con ese detalle. Y eso te define muchísimo. Siempre encuentras la felicidad en lugares donde otros ni siquiera se pararían a mirar. Y, entre todos los recuerdos que compartimos, hay uno al que siempre vuelvo porque, sin saberlo, cambió mi vida para siempre. Elsa Pataky y Beatriz Matallana en una imagen juntas. (Cortesía) Fue uno de tus cumpleaños. Tú decidiste disfrazarte de Capitán Garfio y yo aparecí de Diana Ross. Si alguien hubiera visto la escena desde fuera habría pensado que aquello no tenía ningún sentido... y, sin embargo, nos lo pasamos como solo nosotras sabemos hacerlo. Lo curioso es que, mientras nos reíamos de aquellos disfraces imposibles, tú hiciste algo que para ti seguramente fue un gesto sin más. Me presentaste a Gelete. No podías imaginar lo que iba a venir después.Yo tampoco. Lo que empezó con una conversación cualquiera acabó siendo la historia de mi vida. El hombre con el que formé una familia, con el que comparto el camino desde hace más de dos décadas y con el que tuve a nuestra hija apareció aquella noche porque tú decidiste que teníamos que conocernos. Elsa Pataky y Beatriz Matallana en una imagen juntas. (Cortesía) Por eso hay una coincidencia que siempre me emociona. Cada año, cuando llega tu cumpleaños, nosotros también celebramos nuestro aniversario. Este año tú celebras una nueva vuelta al sol y nosotros celebramos veintitrés años juntos. Siempre he pensado que la vida tuvo un detalle precioso al hacer coincidir las dos fechas, porque es una forma de recordarme que, de alguna manera, tú siempre estarás unida a una de las decisiones más importantes de mi vida. Y llegados hasta aquí, me doy cuenta de que nunca hemos hablado demasiado de la edad. Quizá porque contigo los años nunca han sido un número, sino todo lo que has ido construyendo mientras pasaban. Creo que eso es lo bonito de este momento. No es cumplir años. Es llegar hasta aquí siendo la misma mujer que conocí hace más de dos décadas, pero con todo lo que la vida te ha ido regalando, enseñando y poniendo por delante. Más serena, más libre, más consciente, más tú. Elsa Pataky y Beatriz Matallana juntas en una imagen juntas. (Cortesía) Mucha gente podría pensar que fueron Hollywood o el sueño americano los que marcaron tu vida. Yo creo que no. Lo que de verdad te ha definido ha sido la manera en la que has elegido vivir todo lo que te ha ido pasando. Nunca dejaste que el éxito decidiera por ti, ni que el ruido de fuera pesara más que lo importante. Has seguido dando valor a tu familia, a los pequeños momentos, a los animales, a los amigos de siempre y a esa forma tan tuya de disfrutar de la vida. Por eso, cuando te miro, no veo una cifra. Veo a una mujer que ha sabido crecer sin perder su esencia. Que ha tenido la valentía de cambiar aquello que quería mejorar y la inteligencia de conservar intacto todo lo que la hace ser quien es. Y, si algo tengo claro, es que esta es, sin duda, la mejor versión de Elsa.Feliz cumpleaños, Elsi. Y gracias, una vez más, por aquel día en el que apareciste en mi vida sin imaginar que terminarías siendo uno de los regalos más bonitos que me ha hecho la vida.