Las viviendas de obra nueva plurifamiliar en València se pagan a un precio medio de 4.500 euros metro cuadrado y el alquiler ha dejado de funcionar “como refugio”, ya que sus precios duplican ya los de 2019, cuando el mercado empezó a tensionarse y la Cátedra Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politècnica de València (UPV) empezó publicar informes. Su director, el catedrático Fernando Cos-Gayón, participó hace unos días en la nueva edición de Diálogos La Vanguardia en la Comunitat Valenciana dedicado a la vivienda y las dificultades de la juventud valenciana en el que la vicepresidenta primera del gobierno valenciano, Susana Camarero, hizo la primera fotografía: “Para los jóvenes es casi una quimera emanciparse y casi misión imposible comprar un piso. Hoy esto se está produciendo por una situación heredada de política de vivienda errática que ya estamos corrigiendo con el plan Vive y sacando pisos vacíos en alquiler”, explicó la también consellera valenciana de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad. Junto a ellos participaban en el debate el urbanista y arquitecto José María Tomás; la presidenta de la Asociación de Empresas Inmobiliarias de la Comunitat Valenciana (ASICVAL), Nora García, y la del Consell Valencià de la Joventut, Esther Martínez. Una mesa coral, que moderó el delegado de La Vanguardia en la Comunitat Valenciana, Salvador Enguix, para abordar un problema que golpea especialmente a quienes intentan proyectar su futuro.El debate se celebró en GoHub, fondo de capital riesgo referente en ValenciaCon rotundidad, Cos-Gayón dijo que la situación actual es “una bomba, de la que solo estamos viendo la punta del iceberg”. El profesor, que aventuraba que las nuevas cifras iban a reflejar una situación “mucho peor”, pidió “un pacto de Estado, porque vamos hacia una emergencia social”. José María Tomás dijo que la necesidad es “inmediata e inaplazable” y recordó que hace falta gestionar suelo, construir viviendas y que el tiempo apremia: “Debemos tomar medidas tácticas que nos permitan poner en el mercado viviendas rápidamente a un coste bajo”. El arquitecto acudía al debate con las conclusiones del informe de Cámara Valencia, de cuya comisión de proyectos estratégicos forma parte, que advierte que en Valencia serán necesarias 133.340 viviendas hasta 2030 para atender la demanda del mercado. “Es imprescindible acometer reformas para que podamos tener viviendas de alquiler asequibles por un tercio del salario mínimo”, aventuró el especialista.Hoy esto se está produciendo por una situación heredada de una política de vivienda errática que ya estamos corrigiendo”Susana CamareroVicepresidenta primera de la Generalitat Valenciana y consellera de de Vivienda, Empleo, Juventud e IgualdadDesde las inmobiliarias, Nora García señaló que “el diagnóstico es duro”, con precios “fuera de toda lógica” y reconoció que observa “más drama en el alquiler”. En los últimos años ha aumentado la demanda con la llegada de extranjeros de alto poder adquisitivo, que se asientan y buscan vivienda, incluso para familiares o amigos que replican su viaje. Su sector emitía días después una encuesta que el 36,5% de los inquilinos valencianos opta entre el alquiler de vivienda compartida, el de habitaciones o el de temporada. Muchos de esos alquileres los ocupan jóvenes, algunos estudiantes universitarios, para los que la situación es cada vez más compleja, como expuso Esther Martínez. “Estamos en una crisis de la emancipación juvenil muy grave que se necesita atender con urgencia porque será peor. Hace falta un Pacto de Estado y poner el problema en el centro”, replicaba la más joven de la mesa.Salvador Enguix preguntó cómo y por qué se ha llegado hasta la situación actual o cuáles son las medidas mínimas para sofocar la crisis inmobiliaria Daniel García-SalaEstamos en una crisis de la emancipación juvenil muy grave que se necesita atender con urgencia porque será peor”Esther MartínezPresidenta del Consell Valencià de la Joventut (CVJ)Según los últimos datos del INE, que presentó la vicepresidenta Camarero, la edad media con la que se independizaban los jóvenes en 2018 era de 29,4 años, ahora ya está en 30 y el 67,1% de los jóvenes entre 18 y 34 años sigue viviendo con sus padres porque necesitan dedicar el 98,7% de su salario a la vivienda. Y, preguntaba Enguix, “¿por qué hemos llegado hasta aquí?”. Cos-Gayón habló de la “crisis financiera”, de cómo generó una “deserción generalizada” en la construcción, un problema “gigantesco” porque ahora carece de mano de obra. Propuso ajustar la subida del módulo de VPP, porque “tiene riesgo de coste, pero no de venta” y dijo que sin viabilidad no habrá construcción y, sin ella, tampoco oferta. José María Tomás respondió que son razones el “encarecimiento” del suelo, que significa casi el 50% del valor de venta; la “excesiva burocratización” para el desarrollo urbanístico - “tanto para normas como para la obtención de la licencia”, recordó-; el coste de la mano de obra o el de las medidas de sostenibilidad.Debemos tomar medidas tácticas que nos permitan poner en el mercado viviendas rápidamente a un coste bajo”José María TomásArquitecto y urbanistaSon muchas razones las que configuran la respuesta, que Nora García también tiene clara: “Antiguamente los propietarios solo querían inquilinos de larga estancia, pero desde que entró en vigor el cambio de ley esto ha ido hacia abajo”. También citó la “inqui-ocupación, que es más residual”, los desahucios o la alta demanda de vivienda tras la pandemia, el “boom de los nuevos inversores” o las tasaciones automáticas para fijar precios.Enguix y Camarero, en el debate sobre vivienda joven Daniel García-SalaTras el diagnóstico, la juventud pedía paso: “No se ha puesto el foco en que el parque público de vivienda crezca y eso ha hecho que la situación sea más incontrolable e insostenible”, afirmaba Esther Martínez. Y la vicepresidenta Camarero señaló que “las últimas leyes estatales llevan a la inseguridad jurídica”, lamentó que el Botànic no hubiera construido “ni una vivienda pública en ocho años de gobierno” y propuso bajar el IVA de las viviendas ante un mercado carente de oferta, que se enfrenta a altos costes de producción y estándares europeos. “La normativa europea exige unos estándares que son inviables para una situación de emergencia habitacional”, reiteró la vicepresidenta del gobierno valenciano. “Ha habido más demanda que oferta por todos los condicionantes que habéis añadido, pero todo eso viene condicionado por esa crisis de la construcción, no hay empresas locales y tienes que ir a buscar mano de obra”, expuso.El plan Vive del gobierno valenciano permitirá construir 10.000 viviendas Ante los problemas, soluciones. Cos-Gayón propuso poner en el mercado VPP, con colaboración público-privada y revisar el suelo dotacional disponible, una tarea en la que la vicepresidenta señaló ya está trabajando el gobierno valenciano con el plan Vive, que tiene como objetivo crear 10.000 nuevas viviendas. “Dar seguridad al propietario” fue propuesta de Nora García, mientras Esther Martínez planteó la “intervención” del mercado, haciendo uso de la declaración de zona tensionada que recoge la Ley de Vivienda. Sin embargo, Cos-Gayón explicó que esa herramienta “no ha funcionado”, ni en Barcelona, ciudad que citó Martínez, ni en Berlín.Tomás y García, durante el debateDaniel García-SalaHace falta un pacto de Estado, porque vamos hacia una emergencia social”Fernando Cos-GayónDirector de la cátedra Observatorio de la Vivienda (UPV)Importante fue la reflexión de Susana Camarero al afirmar que la situación requiere un Pacto de Estado y una colaboración “interadministrativa”, de la que puso como ejemplo el Plan Vive de su gobierno, que ha anunciado estos días nuevos proyectos en Alicante, Carcaixent o Torrent. La vicepresidenta enumeró las medidas activadas, como la rebaja del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales – “que ha beneficiado a 200.000 jóvenes”, cifró-, pasando por la apuesta por la vivienda industrializada hasta los avales del IVF (que garantizan hasta el 20% del precio de la primera vivienda para acceder a una hipoteca que financie el 100% del valor), pasando por las ayudas al alquiler, de las que se han beneficiado 18.000 personas en 2025 y otras 5.200 en el Bono Alquiler Joven. “El 100% de las personas que han optado, y que tenían los requisitos, han obtenido ayudas”, reiteró. Explicó también que una de las primeras cosas que hizo el Consell es aprobar el régimen jurídico de las VPP para impulsar la construcción y el mercado de vivienda valenciano a precio asequible.Nora García y Esther Martínez, en un momento del debate Daniel García-SalaEs imprescindible dar seguridad al propietario porque es el que pone la casa en el mercado”Nora GarcíaPresidenta de la Asociación de Inmobiliarias de la Comunitat Valenciana (ASICVAL)En las conclusiones los ponentes reafirmaron la “magnitud” del problema, la petición de que la política “aparte la ideología”, la confirmación de que “la necesidad de vivienda asequible es inaplazable” y que cuanto se necesita es una nueva tipología de vivienda urgente que incluso “rebaje los estándares urbanísticos” y, en voz de la vicepresidenta Susana Camarero, quedó la reclamación de “más reducción de impuestos, menos ideologías, más certezas, más ayudas y más seguridad jurídica”.Redactora en la Comunidad Valenciana. Escribe de actualidad empresarial y sociedad. Ha trabajado en VIA Empresa y Canal 9, y fue becaria en Las Provincias. Es licenciada en Periodismo y Comunicación y tiene un Máster en Periodismo Digital
El difícil acceso a la vivienda joven: un problema en busca de solución
Generalitat Valenciana, expertos inmobiliarios y el Consell Valencià de la Joventut conversan sobre los problemas crecientes de toda una generación aún sin casa propia







