Que la crisis inmobiliaria presiona a inquilinos y vecinos en busca de vivienda en la ciudad de València y área metropolitana ya no es noticia, pero sí su empeoramiento a cuenta del aumento de precios que dejan ya viviendas de obra nueva plurifamiliar a un precio medio de 4.500 euros el metro cuadrado.Es la última cifra que revela el nuevo informe de la Cátedra Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politécnica de València (UPV), publicado ayer con datos del segundo trimestre del año. Una realidad casi inalcanzable, como explica Fernando Cos-Gayón, director de la Cátedra para, por ejemplo, la capacidad de compra de una pareja joven con dos sueldos. Y es que este segundo informe del año constata un nuevo salto en los precios y “la consolidación” de una emergencia habitacional de fondo en la que València “se está quedando sin vivienda asequible”, advierte Cos-Gayón. El también arquitecto alerta de la falta de vivienda actual, y sobre todo de la venidera.Con todo, asegura que València dispone de suelo protegido identificado: 260.157,58 metros cuadrados de superficie edificable residencial, con capacidad estimada para 2.312 viviendas posibles, en parcelas de titularidad pública y privada. Pero esa producción inmobiliaria advierte que debe tener otras características para hacer frente a la realidad actual, por lo que propone diseñar viviendas de 40 a 55 metros cuadrados, sin aparcamiento obligatorio, acabados funcionales, menos burocracia -tramitación mediante declaración responsable- y costes directos de 800 a 900 euros el metro cuadrado. Una propuesta que ya planteó en el International Academic Real Estate Congress (AIRE) celebrado en la UPV a finales del pasado mes de mayo.En el editorial, Cos-Gayón también propone el aumento del precio del módulo de la VPP (de 2.400 euros/metro cuadrado a 2.600) para que la construcción sea viable porque, reitera, “sin viabilidad no hay oferta, y sin oferta no hay accesibilidad”. Y es que su análisis recoge como el valor de la obra nueva en la ciudad de València ha tomado “distancia definitiva” con respecto a mercados como Varsovia, Atenas o Budapest y supera la media residencial de Lisboa o Rotterdam. Se erige por tanto ya como un foco relevante del “tensionamiento inmobiliario” europeo.València ha tomado “distancia definitiva” con respecto a mercados como Varsovia, Atenas o Budapest y ya es foco relevante del “tensionamiento inmobiliario”Asimismo, la realidad del mercado del alquiler no dista mucho de la compraventa, pues la renta media residencial se sitúa en torno a los 1.780 euros mensuales, prácticamente el doble que en 2019. Además, el mercado temporal ha dejado de ser un fenómeno marginal para convertirse en una “pieza relevante” del sistema. Una presión en los precios de la que también alerta la encuesta sobre alquiler de vivienda habitual publicado también ayer por la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI), Sociedad Española de Alquiler Garantizado (SEAG), en colaboración con la Asociación de Inmobiliarias de la Comunitat Valenciana (ASICVAL). Esta establece que la escasa oferta y los altos precios del mercado del alquiler está provocando que el 36,5% de los inquilinos valencianos opte entre el alquiler de vivienda compartida, el alquiler de habitaciones o el de temporada, ya que, como explica Nora García Donet, presidenta de ASICVAL, “compartir vivienda o alquilar una habitación ha pasado de ser una elección a ser una necesidad”. Mientras que el 34,3% de los inquilinos valencianos busca pagar rentas entre 500 y 700 euros y el 38,8% de las viviendas se alquilan por rentas entre 700 y 900 euros, el menor rango.Redactora en la Comunidad Valenciana. Escribe de actualidad empresarial y sociedad. Ha trabajado en VIA Empresa y Canal 9, y fue becaria en Las Provincias. Es licenciada en Periodismo y Comunicación y tiene un Máster en Periodismo Digital