El sector turístico se preparaba al inicio del año para sufrir un frenazo en su crecimiento. En enero, el aumento de las llegadas de turistas internacionales se ralentizó hasta el 1,2%. Tras un gran crecimiento desde el final de la pandemia, finalmente llegaba el momento de la normalización. Sin embargo, la guerra en Oriente Medio cambió por completo el escenario. El ritmo de crecimiento de las llegadas se disparó en mayo hasta el 9,5%, un avance que no se había visto en los 12 meses anteriores. El conflicto en la región ha reorientado los flujos turísticos desde destinos orientales hacia Europa. Los países de Oriente Medio no solo reciben muchos turistas, también son un nexo de enlace en el transporte a otros destinos asiáticos. España ha emergido como uno de los destinos preferidos para los turistas que quieren evitar Oriente Medio. Una afluencia que provocará que se alcance este año el hito de los 100 millones de turistas y que congestionará más los destinos ya saturados. Para el sector hotelero, este nuevo auge de la demanda ha generado una ventana de oportunidad para volver a subir los precios. Y, según los datos publicados esta semana por el INE, la están aprovechando. Los precios de los hoteles llevan acelerando desde que empezó la guerra en Oriente Medio y en junio marcaron su nivel más alto. En concreto, si en enero la subida de las tarifas era del 8,1% interanual, en junio alcanzó ya el 11,6%. Se trata del mayor aumento de los precios hoteleros en casi tres años (desde el otoño de 2023). Una cifra que muestra cómo el sector busca hacer el agosto en esta campaña de verano. El perfil del turista Una de las particularidades del turista que llega rebotado de Oriente Medio es que suele ser de alta capacidad económica. Los viajes a los países petroleros del Golfo o a los destinos más lejanos de Asia tienen un alto coste, por lo que se trata de un viajero de elevado poder adquisitivo. Este nuevo flujo turístico permite a los hoteles subir precios sin miedo a perder demanda. Esto explica que los precios de los hoteles para este verano vayan a marcar un nuevo récord histórico. Unas tarifas que sí podrían expulsar al turista nacional, que tiene dificultades para asumir los precios pensados para turistas de alta capacidad económica. TE PUEDE INTERESAR Según la Estadística de Coyuntura Hotelera del INE, con datos disponibles hasta el mes de mayo, el segmento que más se está encareciendo es precisamente el de los hoteles de cinco estrellas, con una subida que superaba el 6%. Le siguen los hoteles de cuatro y tres estrellas, con un incremento superior al 5%. Por el contrario, los hoteles de una estrella subieron un 3,6%. El sector turístico ha sido uno de los grandes motores de crecimiento de la economía española en los últimos años. Pero la alta demanda ha empujado los precios, provocando así una pérdida de la posición competitiva. Si se compara con el inicio del verano de 2019 (el último previo a la pandemia), el precio de los hoteles en España se ha disparado un 64%. El cambio ha sido tan espectacular que una habitación de un hotel de una estrella tiene hoy el mismo precio que un cuatro estrellas antes de la pandemia. Los hoteles de España son los terceros que más han subido sus tarifas en este periodo de toda la eurozona. Solo les superan los de Croacia (cuyos datos están alterados por su entrada en el euro) y Lituania (uno de los países más golpeados por la crisis de precios de la energía). Las tarifas en España han subido un 64% frente a un 42% en el conjunto de la eurozona. Esto es, la subida en España ha sido un 50% superior a la media comunitaria. La diferencia es igualmente ancha cuando se compara España con los principales países turísticos de Europa. El precio de los hoteles en Italia ha subido un 46%; en Francia, un 43% y en Portugal, un 32%. Sin duda, los destinos españoles están consiguiendo maximizar la rentabilidad que obtienen de cada viajero, pero a cambio de perder posición competitiva. Porque estas subidas de precios no se ven acompañadas por mejoras del servicio de la misma cuantía, ni similar. El sector turístico se preparaba al inicio del año para sufrir un frenazo en su crecimiento. En enero, el aumento de las llegadas de turistas internacionales se ralentizó hasta el 1,2%. Tras un gran crecimiento desde el final de la pandemia, finalmente llegaba el momento de la normalización. Sin embargo, la guerra en Oriente Medio cambió por completo el escenario.