Aunque su implantación sea todavía muy reducida, Núcleo Nacional representa una expresión del neonazismo adaptada al contexto español. Así lo sostiene el politólogo de la Universitat de Barcelona Xavier Torrens, experto en extremismos, que sitúa el origen ideológico de este tipo de organizaciones en el nazismo alemán y el fascismo italiano. Según explica, el partido mantiene referencias simbólicas que evidencian esa herencia, como la creación de la marca electoral Noviembre Nacional, una alusión al 20 de noviembre, fecha vinculada a la muerte de Francisco Franco. “Admiran el nacionalsocialismo, adaptándolo a la casuística española”, afirma.Torrens diferencia claramente a Núcleo Nacional de formaciones como Vox o Aliança Catalana. Mientras estas últimas encajan, a su juicio, dentro de la derecha radical populista, Núcleo Nacional responde al modelo del nacionalsocialismo, que “aboga por la violencia política”, reivindica la supremacía de la “raza blanca” —o, en ocasiones, la sustituye por el concepto de “nación blanca”— y ensalza las élites. En cambio, explica, los partidos nacionalpopulistas basan su discurso en la oposición a las élites y en presentarse como representantes del pueblo. “El auge de la derecha radical populista se explica precisamente porque ya no utiliza el discurso clásico de la extrema derecha tradicional”, sostiene.El experto también pone el foco en el perfil de muchos de los integrantes de estas organizaciones. La presencia mayoritaria de jóvenes responde, asegura, a un proceso habitual en cualquier fenómeno de radicalización. “Es un momento de la vida en el que muchas personas están construyendo su identidad”, explica. Mientras unos canalizan ese proceso a través del deporte, la música o el ocio, otros encuentran en organizaciones extremistas un sentimiento de pertenencia. En ese contexto, las redes sociales desempeñan un papel determinante. “Llegan a más gente gracias a ellas”, señala, y advierte de que los algoritmos favorecen la creación de espacios donde personas con ideas similares —o completamente opuestas— terminan reforzando y radicalizando sus posiciones.Pese a su escasa implantación, Torrens rechaza minimizar el fenómeno. Considera que Núcleo Nacional es, al mismo tiempo, “una anécdota” por su reducido tamaño y “una amenaza” por la legitimación de la violencia que transmite. Aunque sus integrantes intenten evitar actuaciones que puedan acarrear consecuencias penales, sostiene que “tienen muchas ganas de actuar de forma violenta” y que existe el riesgo de que algunos simpatizantes den el paso hacia acciones individuales o colectivas.Sobre la posibilidad de ilegalizar este tipo de organizaciones, el politólogo recuerda que la Constitución española protege las ideas y que solo determinadas conductas pueden ser perseguidas penalmente. Compara el modelo estadounidense, donde prevalece la libertad de expresión, con el alemán, que sí sanciona determinados delitos de odio tras la experiencia del nazismo. Sin embargo, considera que España aplica ese modelo de forma desigual. “Se persigue a los extremos que están ideológicamente más alejados del Gobierno de turno, en lugar de aplicar el mismo criterio profesional a todos los extremismos, vengan de donde vengan”, concluye.Martí Paola Balbastre es periodista y presentador del programa Claves del día de La Vanguardia, un espacio informativo que analiza la actualidad con rigor y perspectiva crítica